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| 6/20/2012 12:00:00 AM

Santoyo y Noguera: de 'buenos muchachos' a perseguidos por la justicia

Alarma la similitud entre los casos del general de la Policía y el exdirector del DAS. ¿Cómo lograron llegar tan lejos en sus andanzas durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, quien se preciaba de estar al tanto de los mínimos detalles de seguridad que ocurrían en los más recónditos lugares del país?

Una de las mayores virtudes que tuvo Álvaro Uribe Vélez durante sus ocho años de gobierno era el conocimiento detallado de lo que ocurría a lo largo y ancho del país. Durante los consejos comunales recibía aplausos del auditorio cuando él preguntaba a cualquier ciudadano si ya se había hecho el caminito prometido para la vereda o quién había escogido el color de pintura de una cerca que antes no se veía tan bonita.
 
En materia de seguridad, cientos fueron los oficiales que eran sorprendidos en la madrugada para ordenarles poner en marcha un operativo contra unos bandidos que merodeaban cerca sin que en la brigada lo supieran. Ese don contribuyó enormemente a sus altísimos niveles de popularidad, pues los colombianos sentían que al frente del país estaba una persona que sabía con precisión de los problemas más cercanos.
 
Por eso, causa sorpresa que Uribe desconociera las andanzas de las que se sindica al general Mauricio Santoyo, quien fue su jefe de seguridad, y Jorge Noguera, su director del DAS. Ambos están señalados de aliarse con bandas criminales de alta peligrosidad para ejecutar acciones delictivas.
 
Santoyo es el primer general de la Policía en la historia en ser solicitado en extradición por Estados Unidos, que lo acusa de "asociación ilícita con narcotraficantes y de recibir sobornos a cambio de ayudar a las organizaciones de la droga que debía combatir". A Noguera se le juzgó por "asociación ilícita con bandas de paramilitares -vinculadas con narcos- y de ayudar a estas organizaciones que debía combatir".

La vida en sus manos

En el ámbito jerárquico, ambos dependían directamente del expresidente Uribe. Aquí y en cualquier otro lugar, es el propio jefe del Estado el que le da el visto bueno a su jefe de seguridad, pues a él le confía no sólo su vida, sino la de su familia.
 
Ambos recibieron un sonoro espaldarazo de Uribe en momentos álgidos. En el caso de Santoyo, el escándalo fue así: En las dos primeras semanas de octubre del año 2003, todos los periódicos de Colombia sacaron al menos una vez en primera página la decisión de la Procuraduría que pidió la destitución del jefe de seguridad del entonces presidente Uribe.
 
En los noticieros de televisión y en los programas de radio el caso fue materia de debate. En ese momento el coronel de la Policía Mauricio Santoyo ejercía de secretario de seguridad del primer mandatario y se había convertido en uno de los hombres más cercanos no sólo de Uribe, sino de buena parte de su gabinete. El Ministerio Público ordenó su destitución por hechos relacionados con su desempeño como comandante del Gaula de Medellín.
 
La Procuraduría confirmó la participación del oficial en interceptaciones telefónicas, realizadas entre octubre de 1998 y diciembre de 1999, a organizaciones defensoras de derechos humanos y otros particulares en la capital de Antioquia.
 
La decisión, firmada por el procurador general, Edgardo Maya Villazón, también impuso a Santoyo la inhabilidad para ejercer cargos públicos por cinco años. Era uno de los más severos castigos disciplinarios del momento. Para la época, en Antioquia se ponían en marcha las Convivir, unas cooperativas de seguridad privada impulsadas por Uribe que en su condición de gobernador creía que estas serían una herramientas eficaz para combatir a la guerrilla.

Los desaparecidos
 
La Procuraduría informó que el 6 de octubre del año 2000, a raíz de una investigación que adelantó la Fiscalía en Medellín por la desaparición de Claudia Monsalve y Ángel Quintero, activistas de derechos humanos vinculados a la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes), se había llegado a Santoyo. Durante las pesquisas las autoridades encontraron que las líneas telefónicas de los desaparecidos habían sido intervenidas ilegalmente por el Gaula de la Policía de Medellín.
 
La investigación estableció que de diciembre de 1997 a febrero de 2001 el Gaula realizó 1.808 interceptaciones ilegales y que varios miembros de la Policía habrían utilizado órdenes de intervención telefónica falsificando firmas de fiscales. La Procuraduría estableció que el Gaula intervino las líneas telefónicas "para lograr resultados operacionales sin importar el costo para los derechos fundamentales de las personas afectadas con la escucha arbitraria de sus comunicaciones privadas".
 
A pesar de la gravedad de la decisión del Ministerio Público, el presidente Uribe ordenó un comunicado que emitió la Casa de Nariño en el que se afirmó que el coronel Santoyo interpondrá el recurso de reposición. A pesar de todo, Santoyo continuó su carrera. Es decir, salió indemne de Medellín y fue ascendido a un cargo trascendental del que pese a todo se hizo intocable.
 
Su caso perdió interés mediático pero cuando llegó el momento en el que el Congreso debía darle luz verde a su ascenso para general, la polémica se volvió a encender. La votación se dio el 28 de noviembre del 2007 en la Comisión Segunda del Senado. Y a pesar de que cuatro congresistas se opusieron, entre ellos la senadora Alexandra Moreno Piraquive, quien públicamente dijo que se sentaba un precedente “gravísimo”, pudo más la influencia política de Uribe. Ocho de los considerados uribistas pura sangre en ese momento se unieron y avalaron el ascenso.
 
El ponente fue el senador Manuel Enríquez Rosero y lo respaldaron Carlos Emiro Barriga, Jairo Clopatofsky, Ricardo Ariel Elcure, Luis Humberto Gómez Gallo, Adriana Gutiérrez, Marta Lucía Ramírez y Manuel Ramiro Velásquez. De ellos, Gómez Gallo, ese mismo año, empezó a ser investigado por sus vínculos con el paramilitarismo. La Corte Suprema de Justicia lo halló culpable y lo condenó.

La tempestad y la calma
 
En cuanto a Jorge Noguera, basta recordar que mientras Colombia era sacudida por una tempestad por las graves acusaciones en su contra, el expresidente Uribe insistía en respaldarlo públicamente. Fue así como lo sacó de la dirección del DAS –organismo que, según dictaminó la justicia, él habría puesto al servicio de los paramilitares– y lo envió al consulado de Milán. En su momento, los columnistas coincidieron en señalar que de esta manera Uribe ponía un océano de por medio y blindaba en un cargo diplomático a Noguera a quien él definía “como un buen muchacho”.
 
Todo pese a que, por ejemplo, SEMANA puso en portada a Noguera en abril del 2006 con el contundente título de ‘¿Cuándo renunciará?’ La revista se hacía la pregunta al considerar que su permanencia en Milán era insostenible por la denuncia hecha ante la Fiscalía por el exdirector de informática del DAS Rafael García, que mostraba que el DAS no sólo estaba completamente infiltrado por los grupos armados, sino que se había convertido en una patente de corso de poderosos paramilitares y narcotraficantes. Según García, el director del DAS, Jorge Noguera, tenía al organismo de inteligencia más importante del país al servicio de los más buscados criminales de Colombia.
 
Aunque la noticia sobre la escandalosa infiltración de los paramilitares en el DAS no era nueva, el grado de corrupción y control de estos y sus aliados narcotraficantes superaba los límites de la imaginación. García relató, para citar otro caso, cómo funcionarios de esa entidad previnieron al capo del norte de Valle, Diego Montoya, sobre una posible operación policial en su contra. También contó cómo se borraban los nombres de extraditables y otros delincuentes de las bases de datos del DAS. Y, por si fuera poco, se estableció que Noguera se veía con los paramilitares en carros suministrados por ellos mismos.

La conexión 'Don Berna'

Además de Mancuso, se informó que se veía clandestinamente con el paramilitar Diego Fernando Murillo Bejarano, alias 'Don Berna'. De esta manera, en el caso de 'Don Berna' hay una conexión ente Santoyo y Noguera.
 
Recientemente se filtraron las declaraciones oficiales de 'Don Berna' sobre sus actividades ilícitas, en las que dijo: "Es bueno anotar que cuando fue elegido el doctor Jorge Noguera (director del DAS), pues el comandante 'Jorge 40' nos comentó a la mayoría de los comandantes que había llegado a la cúpula alguien de su entera confianza y que podríamos contar con él para lo que necesitáramos".
 
Según lo que se ha conocido sobre las actividades ilícitas de Santoyo, este colaboraba también con la temible Oficina de Envigado, un ente criminal que comandaba 'Don Berna', que es una organización heredada del capo Pablo Escobar Gaviria.
 
Así las cosas, causa estupor que Santoyo y Noguera hayan llegado a cargos de tan alto nivel. En el caso de Uribe, cuando fue presidente, ambos tenían potestad para, por ejemplo, cambiar su ruta en cualquier gira o en el traslado de un punto a otro en una ciudad. El secretario de seguridad es autónomo para esta decisión y el presidente está en la obligación de aceptar su decisión. ¿Cómo pudieron llegar estos dos hombres tan lejos? ¿Cómo las estructuras mafiosas pudieron penetrar de manera tan profunda los estamentos estatales?
 
En ambos casos, el expresidente Uribe dice que no le consta ninguna de sus andanzas y que deben responder ante la justicia. "Nunca nadie me habló mal de Santoyo", dijo el expresidente del general de la Policía que ahora enfrenta una solicitud de extradición. De Noguera, cuando la Corte Suprema de Justicia lo condenó a 25 años de prisión por sus faltas tan graves, Uribe utilizó el condicional en su cuenta de twittter: "Nombré a Jorge Noguera por su hoja de vida y su familia, he confiado en él, si hubiera delinquido, me duele y ofrezco disculpas a la ciudadanía".
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