Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/05/07 08:54

Comercializar la marihuana, el debate apenas comienza

Aunque el decreto sobre la regularización del uso de marihuana con fines medicinales ya está vigente, existen muchas dudas sobre su aplicación.

La futura modificación del decreto apuntará a que sean incluidos el uso medicinal y científico de la amapola y la coca. Foto: Archivo particular

El debate por la regulación del uso de la marihuana apenas comienza. Las posiciones están divididas entre quienes consideran que este es un paso más para aprovechar las propiedades de la planta para el uso medicinal, y los que cuestionan la propuesta con el argumento de que se quiere legalizar el uso de sustancias psicoactivas con fines recreativos. Además, señalan que existen falencias que deben corregirse de inmediato.

En diciembre del año pasado el Gobierno de Juan Manuel Santos le dio aval al Decreto 2467 del  2015, el cual reguló el uso del cannabis con fines medicinales y científicos. En ese momento las críticas se escucharon desde diversos sectores.

Desde un principio el procurador general, Alejandro Ordóñez se opuso, y desde entonces mantiene la postura de la prohibición. Precisamente, Juan David Gómez, retomó esta semana en un foro los ya conocidos argumentos del Ministerio público y formuló unos nuevos que advierten que el decreto está pensado en favor de las grandes multinacionales y las FARC. “Hay que ver el decreto desde el proceso de paz”, dijo. 

Por el contrario, Rodrigo Uprimny, un reconocido exmagistrado de la Corte Constitucional consideró que la regularización de la marihuana con usos medicinales no es un paso hacia la legalización de drogas y que se ha querido desviar el debate ya que el decreto es un “avance” que ayuda a la ciencia “y las personas que padecen alguna enfermedad” que pueda ser aliviada con los derivados de la marihuana.

El debate se amplió aun más luego de que algunos sectores, entre ellos, empresarios interesados en cultivar, producir y comercializar los derivados de la planta, han expresado sus dudas. Todas quedaron planteadas en el foro sobre la comercialización de la marihuana que realizó la Universidad de Los Andes.

Comercialización

Para los representantes de los productores, el decreto es una oportunidad de negocio que no se puede desaprovechar, pero a la vez se deben conocer los límites de la norma, sobre todo, porque hasta hace poco tiempo estaba prohibido el cultivo de esta planta.  

Ahora no solo quieren sembrar la mata, también incursionar en el mercado de los ungüentos, aceites y otros productos. Es por eso que la directora ejecutiva Federación Naturista de Colombia (Fenat), Bibiana Bueno, pidió tener en cuenta a los 39 laboratorios naturistas y a las poblaciones que saben cultivar la marihuana, como los indígenas del Cauca o de la Sierra Nevada de Santa Marta, “si es que en verdad el decreto está pensado para los colombianos”.

El Gobierno está en la línea de que se abra un mercado. Juan Diego Álvarez, asesor del despacho del ministro de Salud, Alejandro Gaviria, dejó en claro que los requisitos para cultivar marihuana y producir elementos a base de esta planta, son los mismos que se exigen para la elaboración derivados de otras especies. “Lo que buscamos es poder garantizar al consumidor artículos de calidad (…) para que los productores colombianos puedan exportar”.

Álvarez también aseguró que habrá dos figuras para los que deseen tener las licencias de cultivo y producción de artículos medicinales a base de cannabis. Uno para los grandes empresarios y otra para los productores de menor escala. A los segundos se les promete ser más flexibles en casi todos los requisitos de seguridad para que puedan verse beneficiados de este decreto.

Para que el país no vuelva a caer en el error de ser productora de la materia prima y termine por importar los productos transformados, el decreto también prohíbe exportar la cosecha colombiana. De esta manera se garantizará que las investigaciones, los cultivos y los procesamientos se hagan en el país. 

Dentro de los compromisos que se hicieron entre el sector público y privado están: mejorar el decreto para trabajar con la industria nacional y tener en cuenta a las comunidades que saben cómo cultivar esta planta. La idea también es buscar la posibilidad de que los usos no sean únicamente medicinales y científicos, sino que a futuro se puedan producir, a base de cannabis, suplementos, alimentos, productos fitoterapéuticos y toda clase de artículos para el cuidado personal y la medicina.

Durante todo el foro los participantes admitieron que no hay suficientes investigaciones sobre los beneficios del cannabis y es por esto que las universidades, el sector público y el privado podrían unirse para patrocinar investigaciones sobre el tema y que se pueda lograr, entre otras cosas, que el cannabis sea incluido por el Ministerio de Salud en el listado oficial de plantas medicinales, para que también pueda ser reconocido por la comunidad internacional.

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