Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2015/12/05 00:00

Se acabó la fiesta NO ES

El optimismo sobre el país, la confianza en el proceso de paz y la imagen del presidente Santos regresaron a niveles parecidos a los que tenían antes del encuentro entre Santos y Timochenko, en octubre. Encuesta Colombia Opina, realizada por Ipsos para RCN Radio y Televisión, La F.m. y SEMANA.

Se acabó la fiesta NO ES

Pasó la euforia. La nueva encuesta Colombia Opina indica que los colombianos regresaron a un estado de ánimo más cercano a las tendencias de largo plazo. En la anterior medición que había hecho Ipsos-Napoleón Franco para la gran alianza de medios –RCN Radio y Televisión, La F.m. y SEMANA– se había detectado en el mes de octubre un incremento notable en el optimismo sobre el proceso de paz, después del encuentro entre el presidente Juan Manuel Santos y el jefe de las Farc, Timoleón Jiménez, Timochenko. Y ese entusiasmo había impulsado hacia arriba otros indicadores sobre las perspectivas hacia el futuro, sobre la imagen del primer mandatario y sobre la confianza en el proceso de paz.

La fotografía anterior había sido registrada inmediatamente después de la reunión en Cuba en la que el gobierno y las Farc dieron a conocer el acuerdo sobre un punto central de la agenda: la justicia transicional. Pero en las semanas siguientes el impulso no se mantuvo. No hubo nuevas noticias en la Mesa de Negociación sobre nuevos acuerdos o avances, sino todo lo contrario: se produjo un desacuerdo público entre las delegaciones del gobierno y de las Farc sobre el alcance del texto que se había firmado. Y esa controversia, a su vez, frenó los avances en otros asuntos de la agenda.

Esta encuesta de Ipsos-Napoleón Franco indica que la opinión pública regresó a los niveles que registraba antes del acuerdo sobre justicia. Aunque el optimismo sobre los diálogos sigue siendo un poco mayor que a comienzos del año, volvió a caer a 38 por ciento: perdió ocho puntos desde el apretón de manos entre Santos y Timochenko y, al mismo tiempo, el pesimismo se trepó en igual magnitud.

Los colombianos siguen reacios a aceptar concesiones a los guerrilleros de las Farc: los números sobre quienes se oponen a que los miembros de ese grupo que dejen las armas no vayan a la cárcel, o puedan participar en política, no se han movido y superan el 90 por ciento. Igualmente, dos terceras partes desaprueban el indulto de 30 guerrilleros que están detenidos en cárceles y condenados por el delito de rebelión, el cual fue anunciado por el jefe de Estado. El escepticismo llega hasta el punto de que un 75 por ciento cree que no se va a cumplir el plazo fijado por el presidente y Timochenko –el 23 de marzo de 2016– para la firma de los acuerdos.



Santos, a la baja

La encuesta le da fuerza a la hipótesis de que la imagen del presidente Santos está ligada a la del proceso de paz. Ambas se mueven en la misma dirección. Y así como se había trepado a 42 por ciento en octubre, después del festejo por la reunión en Cuba, bajó a 34 en la última encuesta. Este es un nivel superior al que tenía el presidente a comienzos del año. El deterioro en la percepción sobre el primer mandatario presenta, sin embargo, dos motivos de alivio: la satisfacción con el trabajo que ha desempeñado como presidente y la percepción sobre el cumplimiento de sus promesas electorales se incrementan ligeramente.

Un dato que llama la atención sobre la imagen de Santos y del proceso de paz es que es más favorable en los estratos altos, aunque las diferencias son estrechas. Crecen en la pregunta que se refiere a si las cosas en el país van por buen camino: en el estrato alto la mitad –50 por ciento– piensa que va bien, y la otra mitad que va por mal camino. En cambio, en el estrato bajo la visión pesimista alcanza un 70 por ciento. Es decir, 20 por ciento más que en el alto.

Esas diferencias por estrato también son notorias sobre las expectativas económicas. Es curioso que en un año de desaceleración en el crecimiento del PIB, ligero aumento del desempleo y crecimiento de la inflación, quienes consideran que la situación económica ha empeorado pasaron de 42 por ciento a 36. Este sentimiento es menor en el estrato alto que en el bajo. Y aunque el clima de opinión al finalizar 2015 es de escepticismo, los colombianos piensan que los asuntos relacionados con su vida personal van a mejorar en 2016. Así lo considera un 66 por ciento, sin muchas diferencias en los distintos estratos. Al mismo tiempo, consideran que 2016 va a ser un periodo en el que es mejor ser prudente, amarrarse el cinturón y evitar altos endeudamientos. Igual que en otras encuestas de Colombia Opina, la gente es más pesimista sobre la situación del país que sobre el porvenir de su vida personal: solo un 12 por ciento dice que esta última se está deteriorando mientras que un 47 por ciento afirma que está mejorando.

En lo que se refiere a la calificación que los colombianos le otorgan al gobierno del presidente Juan Manuel Santos por áreas de gestión, el de vivienda ocupa el primer lugar. En general, no hay grandes variaciones sobre la manera como los colombianos evalúan la tarea del gobierno. El manejo de los asuntos económicos y sociales en general se raja. En el segundo semestre de 2015 hubo bajonazos en la evaluación de la paz y las relaciones internacionales y, en sentido contrario, se observaron mejorías en educación –subió 6 puntos y llegó el segundo puesto– y en los asuntos del agro y el apoyo a los campesinos.

Como lo hace siempre, la encuesta Colombia Opina también evaluó la imagen de los principales actores de la vida pública. No hay grandes sorpresas. Entre los que salieron mal librados figuran el expresidente Álvaro Uribe, que cayó 6 puntos de imagen favorable, el general Rodolfo Palomino bajó 9 y el fiscal Eduardo Montealegre subió 6, pero de imagen desfavorable. También se vio perjudicado el jefe del equipo negociador del gobierno en el proceso de paz, Humberto de la Calle, cuya desfavorabilidad se disparó 15 por ciento: una cifra alta, que se explica por el desengaño que se produjo en la opinión pública a raíz de la controversia sobre el acuerdo en justicia transicional. El vicepresidente Germán Vargas Lleras en los últimos 12 meses se ha movido muy poco y alrededor de un número similar para el positivo y el negativo: en esta última tiene una imagen favorable de 43 por ciento y una desfavorable de 38 por ciento. En general, se observa una tendencia generalizada hacia la baja, lo cual es normal en momentos en los que crece el clima pesimista y negativo.



Puntos de coyuntura

En esta oportunidad, la encuesta Colombia Opina indagó acerca de los sentimientos de los colombianos sobre las principales tendencias sociales. En los últimos meses diversos organismos del Estado han coincidido en decisiones sobre el matrimonio de parejas del mismo sexo y sus posibilidades de adopción, uso de la marihuana para fines medicinales, y otros que, si bien no han sido objeto aún de definiciones, sí han suscitado debate: la propuesta del fiscal general de extender las causales del aborto, por ejemplo. Se podría decir que en el campo institucional se observa una tendencia de avanzada hacia la ampliación de estos nuevos derechos.

Según la encuesta, no obstante, la gente se considera conservadora. Dos terceras partes están en desacuerdo con la adopción por parte de parejas homosexuales. El rechazo es mayor entre los hombres que en las mujeres. Y si se llevara a cabo un referendo como el que proponen algunos parlamentarios para ratificar o rechazar esa opción, un 54 por ciento no la apoyaría. El rechazo es menor en el estrato alto.

En cuanto al decreto gubernamental que permite que, a partir de la marihuana, se puedan fabricar sustancias con fines medicinales, en cambio, hay una aprobación amplia, de un 70 por ciento. Pero también aquí se notan diferencias por estratos en las que en los altos se confiesa una mayor apertura. El beneplácito frente a esta alternativa es de 77 por ciento en el estrato alto, 74 en el medio y 65 en el bajo.

Finalmente, el gran ganador en esta entrega de Colombia Opina es el director técnico de la Selección Colombia, Néstor Pékerman. A pesar del desempeño irregular del equipo en la eliminatoria, un contundente 87 por ciento opina que debe seguir en el cargo. El apoyo es igualmente sólido entre hombres y mujeres, y en los distintos estratos.

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