Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1993/02/15 00:00

Se agita el cotarro

Palo al Gobierno y temprano despertar electoral por lanzamiento de Humberto de la Calle y nombramiento de Fabio Villegas.

Se agita el cotarro

EL AÑO POLITICO PREELECtoral que, según los cálculos sólo se iniciaría en marzo, madrugó la semana pasada, como pocas veces había sucedido antes. El despertador fue la renuncia del ministro de Gobierno, Humberto de la Calle, su lanzamiento a la arena de las precandidaturas y el nombramiento en su reemplazo del hasta entonces secretario general de la Presidencia, Fabio Villegas Ramírez. Al cambio en esta cartera, que se veía venir desde principios de diciembre, siguió una avalancha de críticas contra el gobierno de César Gaviria, en especial por parte de los demás aspirantes a la Presidencia de la República, quienes acusaron a Villegas de ser amigo político de De la Calle y al Presidente de haber puesto una piedra en el zapato de la campaña política, al no garantizar con esta designación la neutralidad de la administración en materia de candidaturas.
En las primeras horas de la noche del martes, poco después de conocerse el nombramiento de Villegas, varios precandidatos liberales y conservadores comenzaron a disparar cargas de artillería pesada contra el Gobierno. Carlos Lemos fue el encargado de abrir fuego. "El Presidente perdió la oportunidad de ser imparcial frente a las candidaturas", dijo, y agregó luego que Villegas es "el manipulador de la burocracia", y "harina del mismo costal", que De la Calle. Sus apreciaciones fueron respaldadas por otro precandidato liberal, el ex ministro Enrique Parejo, e igualmente por el aspirante conservador Rodrigo Marín. El senador alvarista fue quizás el más duro y radical: habló de "interferencia electoral del gobierno", aseguró que con los recursos de inversión social de la Presidencia se está preparando "una descomunal operación política " y se quejó de que Villegas es "persona muy subalterna ", del primer mandatario.
Los más benignos con el gobierno no dejaron en todo caso de lanzar sus dardos. Fue el caso del presidente del Congreso, Tito Rueda, y del ex ministro samperista Horacio Serpa. Aunque no elevaron críticas a la figura de Villegas, si rechazaron la falta de consulta por parte de Gaviria en el procedimiento que condujo al nombramiento y dejaron entre ver en sus declaraciones qué la designación puede haber puesto en peligro la consulta popular liberal.
El candidato Andrés Pastrana fue el único en recibir sin reservas el cambio en la cartera de Gobierno" según algunos porque tal vez él también cree que con ello la consulta se puso en peligro y se despertó el fantasma de la división liberal.Para el ex alcalde, el relevo de la Calle significó que el Presidente "va a estar directamente involucrado en la búsqueda de garantías para el debate electoral ".
Pero la declaración de Pastrana fue la excepción. Villegas se vio obligado a arrancar su gestión en plan de defensa. Aseguró que su único compromiso era con Gaviria y que estaba dispuesto a atender todas las quejas y brindarle las garantías a los distintos aspirantes. "Eso sí, lo que no nos pueden pedir es que dejemos de gobernar", señaló. El propio De la Calle también tuvo que defenderse. Calificó de "fábula" el que se diga que su candidatura es oficial. "De lo que se me acusa es de haber sido ministro del presidente Gaviria", agregó.
Al terminar la semana, el embajador en Madrid, Ernesto Samper, trató de bajarle el tono a la polémica y de subirle la categoría, en declaraciones al diario El Tiempo que fueron calificadas de ponderadas. Aunque no desautorizó a los samperistas que criticaron el nombramiento de Villegas, expresó que había que buscar temas de mayor altura para la campaña que se inicia.
Pero sea como sea, las acusaciones contra el Gobierno quedaron flotando en el ambiente y de seguro volverán de manera recurrente en el curso de las próximas semanas. Algunas tienen más peso que otras. Decir, como Rodrigo Marín, que Villegas depende demasiado del primer mandatario, no parece una crítica sino incluso un elogio. De hecho, lo que un presidente busca al acercarse el final de su mandato es entregar la responsabilidad del tema preelectoral a alguien de su entera confianza, como su cedió cuando el entonces presidente Julio César Turbay designó a Jorge Mario Eastman en la cartera de Gobierno.
Pero más allá de lo anterior, es indiscutible que Gaviria hubiera podido nombrar a alguien distinto a Villegas, si de enviar un mensaje de neutralidad se tratara, y que haber tomado ese tortuoso camino puede implicar grandes riesgos.
¿Por qué decidió asumirlos? Es difícil pensar que un político tan agudo como el Presidente no haya previsto el alud de críticas que produciría escoger a su secretario general para remplazar a De la Calle. Por eso mismo la designación de Villegas debe interpretarse como una apuesta dura del primer mandatario. Como si se tratara de una partida de póker, Gaviria parece haber querido dejar en claro que lo de las garantías debe ser fruto de una negociación cuando regrese el ex presidente Turbay y asuma Ia direeción del partido, y que sólo cuando esto suceda y se pacten todas las condiciones, él estará dispuesto a entregar sus mejores cartas.
Como quien dice que la calma con que concluyó tan agitada semana política es más bien chicha, y que lo que se vio en estos siete primeros días de campaña preelectoral son apenas las escaramuzas iniciales de una guerra que promete durar bastante y dejar a muchos tendidos en el campo de batalla.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.