Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/04/14 00:00

¿Se arrepiente de haber propuesto que a Colombia la aíslen internacionalmente?

La senadora Piedad Córdoba le responde a María Isabel Rueda.

En el Bajo Cauca, Rocío Arias, y eso lo he discutido con ella, amenazaba con que si votaban por esa negra, les mochaban la cabeza

M.I.R.: No se calman las críticas frente a una reciente participación suya en un foro internacional en México. ¿Es cierto que allí hasta dijo que el presidente Uribe era un asesino?
P.C.: No es cierto. Parte de lo que se armó fue producto de la descontextualización de mi intervención en el congreso del Partido del Trabajo en México y de mi preocupación por la crisis humanitaria que vive el país.

M.I.R.: Pero a los secuestrados los tienen las Farc, y entre los que convocaban a ese Congreso estaban las Farc…
P.C.: No era convocado por las Farc. A mí me invitó el PT, que apoyó la candidatura de López Obrador.

M.I.R.: ¿Hubo alguna protesta en ese congreso en contra de las Farc por cuenta del secuestro?
P.C.: Quien puso el tema de los secuestrados fui yo, porque no entendía cómo los participantes de ese congreso, en el que se suponía que estaba el sector humanizante de la política en el nivel mundial, no hubieran cuestionado la crisis humanitaria que vive Colombia.

M.I.R.: Pero llegar a proponer que por la crisis humanitaria Colombia sea aislada internacionalmente…
P.C.: A mí se me interpretó en eso de manera muy mal intencionada. Utilicé una metáfora para que todos los presentes se dieran cuenta de lo que está sucediendo en Colombia. Pero creo además que fue el propio gobierno de Uribe el que se encargó de aislarse hace mucho rato. Colombia fue prácticamente el único país de América Latina que apoyó la invasión de Estados Unidos a Irak. No estoy proponiendo un aislamiento comercial o uno cultural, sino ético y moral, del gobierno.

M.I.R.: ¿De manera que no se arrepiente de su propuesta, así la reacción en su contra hubiera sido tan dura, por considerarla prácticamente apátrida?
P.C.: ¿A cuál patria se están refiriendo? La patria en la que yo creo es aquella en la que somos considerados seres humanos y no mercancías intercambiables, que además dependen de las decisiones de un gobierno que arrasa con todo el mundo.

M.I.R.: Hasta su partido, el Liberal, sintió que debería desautorizarla por sus declaraciones…
P.C.: Estoy muy molesta con el presidente Gaviria por lo que hizo. No sólo soy una simpatizante del partido, sino una militante. Él debería haberme llamado primero a mí a preguntarme qué había pasado. Nunca me llamó. En cambio, se fue a donde Uribe a ofrecerle disculpas. Se le presentó la oportunidad calva para ir a hablar con él.

M.I.R.: Ante eso, ¿qué va a hacer ahora: quedarse en el liberalismo, o pasarse para el Polo, donde dizque cabe todo el mundo, desde María Emmas hasta Petros y Robledos?
P.C.: No. Yo no me voy para el Polo. No soy oportunista. Soy muy clara sobre lo que quiero para el país y para mi partido. Quepo perfectamente aquí, como una alternativa para reivindicar el liberalismo. Tiene que enterrar el proceso 8.000, la apertura neoliberal, el estatuto de seguridad, el paramilitarismo. Mi tarea es continuar con esa democratización que arrancó desde el congreso de Rionegro, que ahora pretenden reversar y que lo identifica con sectores muy importantes de clase media que no provenimos de sectores armados, que somos humanistas y demócratas. Definitivamente, mi espacio está en el partido. Los que sobran son otros.

M.I.R.: Usted, que fue secuestrada del paramilitarismo, debe tener sus propias evidencias sobre la manguala de la para-política…
P.C.: Lo que se ha venido descubriendo es absolutamente claro y me tocó vivirlo de cerca en Antioquia y especialmente en zonas como el Urabá y el bajo Cauca… Con Rocío Arias lo he hablado muy claramente. Ella allá amenazaba con que si votaban por esa "Negra", les mochaban la cabeza. Ella da una imagen muy distinta de lo que realmente es. Y aunque yo no participé en las elecciones de la consulta interna del partido, es muy significativo que ahora que los paramilitares están golpeados en el bajo Cauca, el sector del que yo hago parte, que es ciudadano, haya sacado una votación arrasadora en lugares como Caucasia, tratándose de una consulta interna sin plata. Mientras un sector del partido oficial sacó allí 1.000 votos, nosotros solos, Poder Ciudadano, sacamos 4.000. Aunque el partido se moleste, el fenómeno del paramilitarismo ha tocado especialmente sectores que fueron del liberalismo. Y hubo un proyecto claro, definido y predeterminado detrás de eso en la Costa, Antioquia, el Eje Cafetero… Por eso sostengo que vamos a tener que convocar a unas nuevas elecciones, porque es un Congreso ilegítimo. Allá no sabe uno al lado de quién está sentado: si al lado de un aliado de 'Macaco', o de 'Jorge 40'… Ya comienzan a darme la razón Humberto de la Calle y Petro.

M.I.R.: Pero, hablando de rabo de paja, usted perdió la curul por unas denuncias sobre fraude electoral en Chocó…
P.C.: El caso mío fue muy distinto. En la Procuraduría produjeron un informe completo que decía que mis tarjetones estaban tachonados de manera voluntaria, para anular mi elección. En Antioquia una cantidad de mesas fueron anuladas y yo quedé por fuera por 20 votos.

M.I.R.: Pero no hay duda de que Piedad Córdoba pasa por un momento complicado. En lo personal, vive el drama de que su hija menor está desaparecida desde hace tres años. Hasta sus admiradores, que los tiene muchos, le reprocharon su actitud en el congreso del PT en México. Su partido la desautorizó. ¿Qué le espera en su futuro inmediato?
P.C.: He estado consultando con la tendencia izquierdista del liberalismo si vale la pena ir o no al congreso del partido. He luchado mucho para que el partido no quedara en manos de los parlamentarios, y hoy lo está. Para que se acabara el bolígrafo, y se lo entregaron a Gaviria nuevamente. Para que se hiciera oposición, y lo que estamos viendo es que Gaviria, como en el cuento de La maga de Cortázar, tiende una escalera de noche para ir donde la maga, que es el Presidente, y antes de que amanezca la guarda para que nadie se dé cuenta de que está negociando con Uribe. Oposición no hay de ninguna naturaleza. Ahí realmente no hay ni un intento democratizante, ni renovador. El solo hecho de que ahora se le haya ocurrido ir a hablar con el Presidente sobre el TLC, cuando nosotros estamos diciendo que atenta contra la soberanía alimentaria del país, contra la soberanía jurídica, contra la soberanía territorial, eso no tiene nada, nada bueno. Pero no, él ya decidió. Hay un acuerdo para elegirlo emperador, para que defina si hay oposición, para que decida las alianzas, escoja los avales…

M.I.R.: Por eso, ¿qué va a hacer Piedad Córdoba ante ese panorama que describe?
P.C.: Piedad va a seguir en el partido, jalonando una tendencia desde las bases que no lo apoyan. Gaviria tiene una franquicia del partido para negociar, pero no tiene las bases del partido. Él desinstitucionaliza el partido y pone a temblar a unos señores que están muertos del susto de que Gaviria no les dé avales. Y se producen cosas tan repugnantes como el cuento del aval de Trino Luna en Magdalena. Toda esa discusión sobre ese aval y el del gobernador de Cesar fue muy dura: yo me oponía a que se dieran avales en ciertas regiones.

M.I.R.: Y si usted en ese momento era co-presidenta del Partido, ¿por qué cedió?
P.C.: Por oponerme casi me tumban de la dirección. El que asumió la defensa total de ese proceso fue el actual presidente del Consejo Electoral, Jota Vives. Ahora salen con que Trino Luna no era liberal sino uribista. Eso es mentira. Trino fue avalado por el partido, así de sencillo. Pero eso sí, se pelean su reemplazo. Un hermano y un sobrino de Vives aparecen en la terna. Eso asquea a la opinión pública, no tiene presentación. Y por eso el partido no tiene opinión, sino unas maquinarias desgastadas que a duras penas le alcanzaron en las elecciones de hace tres semanas.

M.I.R.: ¿O sea que usted cree que en esas elecciones no le fue tan bien al liberalismo?
P.C.: Para nada. Con una maquinaria del Partido Liberal compuesta por 12 gobernadores, 3.000 concejales, más de 200 alcaldes, casi 300 diputados, frente a nada que tiene el Polo, que es un partido recién fundado, y a la mitad que tiene el Partido Conservador, tendríamos que haber obtenido el doble de la consulta del Partido Conservador y cinco veces más que la del Polo. Mientras en la consulta interna para escoger el candidato presidencial el liberalismo obtuvo en Bogotá 424.000 votos, ahora sacó 79.000, de los cuales válidos son 52.000. El partido no ganó ni en Bogotá, ni en Barranquilla, ni en Medellín, ni en Cali, ni en Pereira, ni en Quindío. El partido se volvió un partido rural, que es donde están los paracos. No tiene opinión en los centros urbanos. ¿Para dónde va el partido? Hacia el fracaso.

M.I.R.: ¿Tiene algún plan para evitarlo?
P.C.: Sí. Voy a presentar un proyecto de ley para que una instancia por fuera del partido revise las decisiones de su presidente. Y me voy a presentar ante la Internacional Socialista con los estatutos del partido, y allí voy a decir: Miren todo lo que están haciendo allá, muy distinto de lo que se comprometieron a hacer aquí. Quienes hoy comandan el Partido Liberal van a tener que darle sus explicaciones a la Internacional Socialista.

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