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| 5/6/2002 12:00:00 AM

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Las autoridades de Colombia están alarmadas por la posible presencia en el país del mayor asesino de niñas en de la historia A la mayoría de los colombianos el nombre de Pedro Alonso López no le dice nada. Sin embargo, para las autoridades nacionales este hombre es una oscura pesadilla que creyeron haber sepultado en el pasado pero que, como si se tratara de una espeluznante película de horror, ha vuelto a aparecer después de 20 años y hoy tiene en máxima alerta a la Interpol, a la Policía, a la Fiscalía y a los organismos de seguridad del Estado. Y no es para menos. Durante la década de los años setenta López sembró el terror en Colombia, Perú y especialmente Ecuador al asesinar en estos tres países a cerca de 300 niñas entre los 8 y los 13 años de edad, según las estadísticas de las autoridades en estas naciones. La aterradora cifra de víctimas tiene a López, aún hoy, 20 años después de descubrirse sus crímenes, encabezando el macabro listado internacional de los mayores asesinos en serie de la historia del cual hace parte otro colombiano, Luis Alfredo Garavito quien fue capturado por la fiscalía general a finales 1999 sindicado de asesinar a 140 niños en diferentes regiones del país (ver recuadro). La brutalidad y la gran cantidad de lugares en la zona andina en donde López cometió sus asesinatos lo hicieron merecedor del alias de "El Monstruo de los Andes" o "el estrangulador". La historia de este tolimense nacido en mayo de 1949 estremece hasta el mas curtido detective de homicidios y tiene alarmadas a las autoridades colombianas quienes aseguran que el más prolífico asesino en serie del mundo está en el país. El monstruo Según su expediente, López es hijo de una prostituta quien lo abandonó a los ocho años de edad. Durante varios años vivió en las calles de varias ciudades en Colombia hasta cuando fue recogido por un hombre en Ibague quien lo adoptó pero que, según los siquiatras, terminó marcando definitivamente su destino pues se trataba de un pedófilo. En 1967, a los 18 años de edad, López pasó varios meses en diferentes cárceles acusado de delitos menores. Desde ese entonces fue poco lo que se volvió a saber de él hasta 1980 cuando fue capturado en Ecuador y quedó al descubierto su macabro recorrido de asesinatos. Escudado por la fachada de ser un humilde vendedor ambulante, López llegó a Ecuador en 1973. Desde ese año y hasta 1980 la policía de ese país, así como sus colegas en Colombia y Perú, estuvieron desconcertados por las numerosos y misteriosas denuncias por desapariciones de niñas entre 8 y 13 años que se presentaban en las tres naciones. Las hipótesis que en ese momento manejaron las autoridades de los tres países señalaban como posibles responsables de las desapariciones a una red de tráfico de menores de edad con destino a las casas de prostitución que estaría operando en la zona andina. Sin embargo, sería una casualidad la que termina descubriendo los crímenes de López. A comienzos de marzo de 1980 una inundación en el pequeño pueblo de Tungurahua, Ecuador, desenterró el cadáver de un niña de 10 años dedicada a la venta de periódicos y quien pocos días antes había sido reportada por sus padres como desaparecida. Durante la investigación por este caso el mayor de la policía Telmo Tamayo llevó a Pedro Alonso López a la sede del Servicio de Investigación Criminal de Tungurahua para efectuar un interrogatorio de rutina ya que algunos testigos lo habían visto conversando con la pequeña vendedora de periódicos. Lo que nunca imaginó el mayor Tamayo es que ese interrogatorio de rutina le permitiría aclarar definitivamente el responsable del cerca de 300 asesinatos en tres países. En la declaración oficial de ese lunes 10 de marzo de 1980, Pedro Alonso López no sólo reconoció y describió detalladamente como violó, ahorcó y sepultó bajo un puente a la niña de 10 años, sino que confesó ser el responsable de asesinar de la misma forma a cerca 200 niñas mas en Ecuador en las ciudades de Ibarra, Pichincha, Chimborazo, Azuay y los Ríos. Aterrorizados por el cruel relato los policías ecuatorianos inicialmente no le creyeron a López. Sólo aceptaron la realidad cuando el colombiano llevó a los agentes a cincuenta lugares diferentes al rededor de Tungurahua en donde él mismo desenterró los cuerpos de sus pequeñas víctimas. A lo largo de la década de los años setenta López se desplazó constantemente entre diferentes ciudades de Colombia, Ecuador y Perú. Su modus operandi era tan macabro como efectivo ya que consistía esencialmente en persuadir a sus víctimas de acompañarlo a parajes desolados a cambio de dinero o regalos. La confesión de López permitió a las autoridades ecuatorianas, peruanas y colombianas encontrar otros lugares, en cada uno de esos países, en donde "El Monstruo de los Andes" había sepultado a sus víctimas. López fue condenado a 30 años de prisión en Ecuador en donde lo acusaron formalmente de asesinar 200 niñas. Con el asesino en la cárcel las autoridades de los tres países pensaron que la pesadilla había llegado a su fin. Pero no fue así. El regreso Gracias a una serie de rebajas en su condena contempladas en la legislación ecuatoriana López salió de la cárcel en libertad provisional en 1993, después de trece años en prisión. Muy pocos se enteraron que "El Monstruo de los Andes" estaba libre y las autoridades perdieron su rastro. Sin embargo, al poco tiempo de estar de nuevo en las calles, en diferentes ciudades de Perú se volvieron a registrar extrañas desapariciones de menores de edad y las autoridades de ese país sindican a López como el responsable ya que los homicidios que se han presentado tiene el sello característico del modus operandi de López. En Colombia López tiene una orden de captura vigente expedida por el juzgado primero penal del circuito de Espinal, Tolima, que lo encontró responsable del asesinato de una menor de 11 años en esa ciudad a finales de 1995. Para la Interpol(la policía internacional) López está relacionado con una nueva serie de asesinatos y desapariciones de menores de edad que se han presentado en los últimos años en la zona andina. Por ello expidió desde 1998 la circular roja, con la cual se identifica y busca a los criminales mas peligrosos del mundo en los 177 países afiliados a la Interpol, en la que figuran los antecedentes, las huelas dactilares y la foto de "El Monstruo de los Andes". Según el concepto psiquiátrico que acompaña la orden de captura López es considerado altamente peligroso ya que padece esquizofrenia paranoide con trastornos severos de personalidad y tiene una gran capacidad para engañar a sus víctimas fingiendo emociones que nunca siente. Según las investigaciones adelantadas por las autoridades nacionales los movimientos migratorios de López y una serie de desapariciones de menores de edad en el país les permiten deducir que "El Monstruo de los Andes" se encuentra en territorio colombiano. La Policía, el Das, la Fiscalía y la Interpol en Colombia han iniciado una gran ofensiva con el fin de dar con el paradero de López. En algunas zonas del país, principalmente en las zonas fronterizas con Ecuador y Perú, las labores investigativas están acompañadas por una campaña de difusión de los datos y la foto de López con el objetivo de alertar y conseguir la colaboración de la ciudadanía para capturar al "Monstruo de los Andes" y poner punto final a esta pesadilla que ha regresado del pasado. Los máximos criminales seriales - Henry Lee Lucas y Ottis Toole: estos norteamericanos mataron a unas 200 personas durante la década del 70. Se hacían llamar respectivamente "el rey sádico" y el "generalísimo del dolor". Mataban a quienes se les cruzaban en el camino y aunque tras ser atrapados confesaron 600 asesinatos, sólo se les probaron 200. La hermana de Toole actuó con ellos unos meses pero Lucas la apuñaló y desmembró. - Luis Alfredo Gavarito Colombiano de 44 años de edad. Entre 1992 y 1999 asesinó a 192 menores de edad cuyas edades oscilaban entre los 8 y 16 años. Después de dos años de investigaciones y seguimientos la Fiscalía General lo capturó a finales de 1999. - K. M. Veerappan: de origen indio, sus víctimas eran policías. Comenzó su "carrera" en 1986, y hasta 1993, año en que se entregó, había matado más de 110 oficiales. - Delfina y María Jesús González: hermanas mexicanas, regenteaban un burdel en los 60 y mataron a las prostitutas que reclutaban, así como a un número incierto de clientes. Fueron arrestadas cuando se hallaron los 91 cuerpos de sus víctimas en el subsuelo del burdel. - Andrei Chikatilo: el más importante asesino serial ruso, mató a 53 personas desde 1978. La mayoría eran niños, a quienes arrojaba a la salida de estaciones de tren tras mutilarlos. Creía que su hermano había raptado y canibalizado gente en Ucrania, por lo que buscó imitarlo comiendo partes de algunas de sus víctimas. Fue capturado y codnenado a muerte. Otros casos H.H. Holmes Estados Unidos asesinó a mas de 200 personas Gilles de Rais Francia asesinó a 140 personas Jack Kevorkian Estados Unidos asesinó a 130 personas Hu Wanlin China 100 asesinó a personas Pee Wee Gaskins Estados Unidos asesinó a 100 personas Bruno Ludke Alemania asesinó a 80 personas Michael Swango Estados Unidos asesinó a 60 personas Andrei Chikatilo Unión Soviética asesinó a 52 personas Anatoly Onoprienko Ucrania asesinó a 52 personas Ahmad Suradji Indonesia asesinó a 42 personas
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