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| 6/18/2013 12:00:00 AM

¿Se deben revelar las enfermedades de los políticos?

El mal en etapa terminal que padece el exconcejal Hipólito Moreno genera opiniones encontradas en redes sociales.

En la mañana de este martes, la revelación de la enfermedad en etapa terminal que sufre el exconcejal Hipólito Moreno generó opiniones contrarias en las redes sociales. El quebranto de salud fue revelado por Blu Radio horas después de conocerse el traslado del exfuncionario, del búnker de la Fiscalía a la Clínica del Country, en Bogotá.

Moreno, quien aceptó su participación en el ‘carrusel’ de la contratación en la capital, fue recluido en ese centro médico tras presentar una molestia en su columna vertebral. El exconcejal ha manifestado estar enfermo de gravedad y ha insistido en que por esa razón merece la detención domiciliaria.

En las redes sociales unas opiniones van a favor y otras en contra de la revelación. Mientras muchas personas consideran que revelar esta información viola la intimidad y la privacidad del exconcejal, otros aseguran que estas informaciones se justifican por tratarse de un figura pública involucrada en un proceso judicial de interés general, y en este caso, alegan que los ciudadanos merecen saber cuál es el estado de salud del exfuncionario.

Otros usuarios, por su parte, advierten que los juicios en las redes sociales dependen de la connotación que se le da a la delicada enfermedad, la cual algunos relacionan con una conducta inapropiada.

Darío Bazzani Montoya, abogado defensor de Moreno, indicó este lunes a Semana.com que se realizará una serie de análisis médicos para estimar el verdadero estado de su salud y así conocer cuántos días debe permanecer en el centro médico.

“Tuve la oportunidad de hablar unos minutos con el médico y lo que me ha transmitido es que se ordenó la hospitalización del paciente, someterlo primero a unos exámenes y a una evaluación para ver si su problema lumbar puede ser tratado sin necesidad de cirugía en este momento, toda vez que la situación actual del doctor Hipólito es no someterlo a una intervención”, señaló.

El abogado añadió que es lamentable que el juez de control de garantías le negara la detención domiciliaria luego de saber que el expresidente del Concejo padece una enfermedad muy grave. “Lo que muestra en este mes que ha transcurrido, de la audiencia para acá, es que su situación se ha agravado como consecuencia de la reclusión. Una cosa es que se le niegue el derecho a su libertad, y otra, a su salud, a su vida y a su integridad personal”, aseguró el jurista.

Cuando los políticos se enferman, ¿dónde se traza la línea entre su derecho a la privacidad y el de sus gobernados a conocer su estado real? Hace un tiempo, la pregunta estuvo en el centro del debate nacional debido a los quebrantos de salud que sufrieron el presidente Juan Manuel Santos, el vicepresidente Angelino Garzón, el alcalde Gustavo Petro, y el fallecido burgomaestre de Cartagena Campo Elías Terán.

El presidente Santos, por ejemplo, creó un hecho político por la transparencia y la claridad con que hizo pública su dolencia. Así lo valoró SEMANA en su artículo 'Salud de Estado', publicado en octubre del año pasado. En esa publicación, este medio aseguró que ante los quebrantos de salud de los funcionarios, la solución no es tan simple como pedir que se publique la historia clínica de los políticos, sino que cuando una enfermedad golpea a un mandatario, se debe suministrar la información precisa.

George Annas, un especialista en ética médica de la Universidad de Boston, ha escrito varios artículos en los que da cuenta sobre cómo se debe transmitir la información médica de los personajes públicos. Por ejemplo, considera que las clínicas pueden preparar un resumen escrito de la historia clínica del paciente, pero que este tiene el derecho de revisarlo y aprobarlo, obviamente, sin hacer modificaciones. Una vez aprobado, un portavoz del hospital –no uno de los médicos tratantes, para evitar un posible conflicto de intereses– transmite la información a los periodistas. El objetivo es evitar que la información sea manipulada o censurada, pero a la vez respetar el derecho que le asiste al paciente por más que sea personaje público.

Está claro que a los galenos los asiste un código que supone que la relación médico-paciente es confidencial, pero una violación de ese pacto sería aceptable si es necesaria para proteger el Estado.

Sin duda, la revelación sobre el mal que padece Hipólito Moreno revive el gran debate. Escuche aquí el audio de Blu Radio.
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