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| 5/31/1993 12:00:00 AM

¿ Se desmoviliza el cura?

Se rumora que un sector importante del ELN está pensando seriamente en desmovilizarse. ¿Qué hay de cierto?

VOCEROS DEL EJÉRCITO DE Liberación Nacional, ELN, han dejado saber que están montando "un proceso de desmovilización irreversible". El mismo Francisco Galán reconocido hombre de confianza del cura Pérez, capturado hace unos meses, lo ha dicho en varias ocasiones desde la cárcel.
Acorde con esta versión estaría el plan de paz que el ELN le ha hecho llegar al Congreso, a través del presidente del Senado, y en el cual el grupo guerrillero plantea nuevamente la reanudación de las negociaciones con el Gobierno.
Si a esto se agrega la cercanía de la campaña electoral, en la cual el tema de la paz será un punto obligado, y el hecho de que en pocos meses se terminan las facultades presidenciales para otorgar amnistías, el escenario para una desmovilización sería más que factible. Pero lo cierto es que la posibilidad de que el ELN esté entrando en un proceso de desmovilización, no solo es incierto sino poco probable.
En las últimas declaraciones dadas por el cura Pérez en entrevista para un medio extranjero, el jefe guerrillero insiste en la vía armada. Y en ningún momento deja abierta la posibilidad de que tras la desmovilización de la Corriente de Renovación Socialista la disidencia del ELN que entró en negociaciones con el Gobierno para integrarse a la vida civil, se pueda producir la suya.
Hasta el momento, lo único que el ELN ha planteado es una tregua bilateral y, como producto de ella, la reanudación de las negociaciones con el Gobierno. El tema de la desmovilización no aparece por ninguna parte. No son pocos por eso los analistas que aseguran que el hecho de que el ELN esté enviando señales contradictorias y esparciendo rumores sobre su posible desmovilización, mientras el cura Pérez sigue con su discurso de guerra, responde más a la necesidad de frenar el embate del Ejército que a una clara voluntad de paz.
Porque lo cierto es que el hostigamiento sistemático que se le viene haciendo a la guerrilla desde hace por lo menos cinco meses le ha dado una ventaja táctica al Ejército. Desde hace cinco meses no se produce un asalto guerrillero en el país y los retenes han desaparecido de las carreteras de la Costa, lo cual indica que la coordinadora está sufriendo de agotamiento militar y que es muy probable que esté realinderando sus fuerzas y que mientras lo hace, el ELN insista en reabrir negociaciones, para ganar tiempo.
Y que lo haga el ELN no es casual. Teniendo en cuenta que las Farc son una guerrilla con mayor capacidad militar para sostener el embate del Ejército, ya que el ELN opera militarmente en pequeñas unidades -de no más de 10 hombres, es muy probable que el aumento del pie de fuerza por parte del Ejército haya golpeado significativamente más a este último.
Pero ese, al parecer, no es el único golpe que está recibiendo el grupo guerrillero. Hay serios indicios, en efecto, de que se viene produciendo una fuerte división en el ELN, que estaría poniendo en jaque la jefatura natural del cura Pérez. Y es esa jefatura la que ha mantenido la unidad de una guerrilla cuya es tructura está basada en una gran autonomía de sus frentes. Según dichos indicios, el cura Pérez, que representa a la gran mayoría de los frentes, estaría opuesto ni más ni menos que al frente Domingo Laín, el más importante, más rico y de mayor peso político del ELN.
La gota que habría derramado la copa es el tema de las negociaciones. O puesto sistemáticamente a cualquier diálogo con el Gobierno, el que las Farc los hubiera convencido de ir a las conversaciones en Caracas y Tlaxcala produjo un tremendo rompimiento en el ELN. De un lado, estarían "los duros", representados por el frente Domingo Laín sindicado de ser el responsable del asesinato del obispo de Arauca y del director del periódico La Opinión, de Cúcuta, que se opone a cualquier negociación. Y del otro, el sector del cura Pérez, que quiere conversar con el Gobierno pero sin negociar la desmovilización.
Las diferencias habrían llegado a tal extremo que se habla incluso de la posibilidad de que los integrantes del Domingo Laín estén pensando en abandonar el ELN para formar su propio grupo guerrillero. Lo cierto es que ni el ELN dividido como está ni las Farc, tienen por el momento dentro de su agenda la desmovilización. Y para el Gobierno, esta situación no deja de ser de difícil manejo. Una guerrilla que quiere negociar, no para desmovilizarse sino para ganar tiempo, obstaculiza cualquier proceso de paz. Y crea problemas adicionales, como la necesidad de sostener una ofensiva militar permanente, con todos los costos que eso tiene, como el hecho evidente de que una guerrilla sometida a un hostigamiento continuo y sistemático por parte del Ejército busca recurrir cada vez más a un terrorismo de tipo selectivo.
De hecho, y como lo dijo el presidente Gaviria hace unos días, la paz solo se puede hacer con quienes quieran hacerla. Y por lo pronto, el ELN no la quiere.
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