15 diciembre 2012

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Se encendió la ilusión

DEPORTESCon una combinación de elegancia y efectividad la Selección Colombia dio este año pasos sólidos en su camino al Mundial de Brasil 2014.

Se encendió la ilusión. GANAN Y GUSTAN
La selección Colombia que dirige Néstor Pékerman obtuvo en 2012 excelentes resultados con un juego de brillo para los aficionados. El referente de este equipo es Falcao, un jugador que hoy está considerado entre los mejores del planeta.

GANAN Y GUSTAN La selección Colombia que dirige Néstor Pékerman obtuvo en 2012 excelentes resultados con un juego de brillo para los aficionados. El referente de este equipo es Falcao, un jugador que hoy está considerado entre los mejores del planeta.

Se ha vuelto costumbre. Para los transeúntes que se acercan a echarle un vistazo a los periódicos deportivos en cualquier quiosco de Europa es habitual ver en las primeras páginas el rostro de Radamel Falcao García. El Tigre alterna portadas con Lionel Messi, Wayne Rooney, Zlatan Ibrahimovic y Cristiano Ronaldo. El samario está en la más exclusiva élite del fútbol mundial.

Sin embargo, aunque él es el rey no está solo en la corte. Sin el mismo brillo, pero con igual trascendencia para sus respectivos equipos, se muestran James Rodríguez y Jackson Martínez, en el Porto de Portugal; Carlos Bacca, en el Brujas de Bélgica; Freddy Guarín, en el Inter; y Mario Alberto Yepes, en el Milán, de Italia. Son los jugadores base de la Selección Colombia que este año encendió la ilusión para ir al Mundial de Brasil 2014. Aunque todos tienen virtudes distintas y características disímiles, el entrenador José Néstor Pékerman supo sacarles el máximo de rendimiento y acoplarlos en un equipo que se muestra efectivo, fuerte y elegante.

Atrás quedó el debate de si era bueno o no entregarle la responsabilidad de la selección a un extranjero que tuvo sus momentos más encendidos paradójicamente porque él evade la polémica y rehuye las entrevistas. “Soy un hombre serio”, dice. De pocas palabras, con un círculo de amigos muy estrecho y entregado a su familia, argumenta que en su oficio hay que hablar en las canchas. Y eso ha hecho desde que llegó al país.

Además, el equipo se ha sintonizado con la afición, como se ha visto en el Estadio Metropolitano de Barranquilla, cuando actúa de local. En octubre se le ganó a Paraguay (2-0) y encadenó así su tercer triunfo consecutivo: había barrido a Uruguay (4-0) también en Barranquilla; y luego a Chile (1-3) en Santiago, en un partido que mostró una fortaleza mental, singular.

Pékerman es un ganador, un estratega. Llegó y llevó al equipo a su primer triunfo frente a Perú en Lima (0-1) pero luego –en su peor presentación– cayó en Quito ante Ecuador (1-0). En otras circunstancias, y ante la lluvia de críticas de los periodistas deportivos, él y su equipo podrían haberse hundido. Sin embargo, los muchachos y su director de orquesta respondieron con equilibrio.

De regreso en Barranquilla, los jugadores respondieron con un juego práctico, dinámico y con derroche de energía. Y llegó la serie de victorias que ha puesto al país mucho más cerca del Mundial. Al término de la primera vuelta, Colombia ocupa posiciones de privilegio, el aficionado sonríe, los jugadores se muestran felices y en el ambiente la llama de la ilusión está más viva que nunca. No es una opinión apasionada sino que los hechos de este final de año lo ratifican. En noviembre, se ubicó en un histórico octavo puesto dentro de las selecciones del orbe en el listado dado por la Fifa y las cifras y récords que gravitaban alrededor de Falcao (en un solo partido de la Liga de España hizo cinco goles), lo evidenciaban. Por eso, el fútbol de Colombia, en general, y el de el Tigre, en particular, son hoy noticia habitual de primera plana.
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