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| 11/30/2003 12:00:00 AM

Se lanza Conexión Colombia

Conexión Colombia es el canal más importante, efectivo y confiable para que los colombianos en el extranjero y los colombianos en Colombia puedan ayudar a su país y conectarse con él. Por primera vez los colombianos podrán, desde cualquier lugar del mundo, hacer donaciones en efectivo, en especie en tarjeta de crédito o en tiempo, a fundaciones sin animo de lucro de alto impacto social en Colombia.

Pero a través de Conexión Colombia no sólo se podrán hacer donaciones sino que será también el medio ideal para que los colombianos se conecten con su país y se ayuden entre sí. Todo colombiano que quiera buscar trabajo en el exterior, que quiera intercambiar documentos académicos, que busque financiación para un proyecto, que quiera oír las canciones que están de moda en su país, que quiera recorrer virtualmente los lugares más hermosos de su geografía, que quiera saber donde se encuentran los restaurantes típicos colombianos en el mundo, que quiera ver los goles de la jornada o que quiera oír la música de la selva tropical del Oricono, podrá hacerlo en el universo único de Conexión Colombia . Este es un proyecto pionero en el mundo que pretende crear una red de apoyo para todos los compatriotas que quieran ayudar a construir una sociedad más solidaria y para entender que la colombianidad no es un territorio sino algo que se lleva en el corazón.



DIASPORA
4.000.000

Esta es la cifra de colombianos que hoy residen por fuera del país y que a partir de 2004 se convierten en la primera fuente de divisas por encima del café y el petróleo. Se lanza el proyecto Conexión Colombia para que estos compatriotas ayuden al país.

Uno de los secretos mejor guardados de Colombia es el de sus emigrantes. ¿Quién sabe que uno de cada 10 colombianos vive por fuera? ¿Que este año las remesas podrían convertirse en la principal fuente de divisas? ¿Que los nexos con el país comienzan a trascender la nostalgia?

La Cancillería calcula que entre cuatro y cinco millones de colombianos viven por fuera. Las remesas que envían superarán este año en más de tres veces los ingresos por café, en casi dos veces y media los de carbón y se disputarán el primer lugar con las divisas del petróleo.

Es decir, que hoy el principal "producto de exportación" de Colombia son sus propios nacionales. Esta 'fuga de cerebros', que tradicionalmente se ha visto como una desgracia, comienza a traer beneficios -no sólo económicos- para el país. El concepto de patria trasciende las fronteras.

En este contexto surge Conexión Colombia, un ambicioso proyecto que conectará a los colombianos que están regados por el mundo con el país y con otros compatriotas.

Un colombiano en Moscú estará a un clic de los sonidos de los pájaros en el Amazonas o de la carrera séptima en Bogotá a las 5 de la tarde, pues tiene un archivo gigante de imágenes acústicas. Una abuela en Nueva York le podrá hacer escuchar a su nieta gringa un porro de Lucho Bermúdez. Un obrero que vive en Madrid hace 20 años y que no ha podido volver podrá comparar los recuerdos de su natal Cali con la ciudad actual o ver los goles del América. Quizá se animen a volver o calmen su ansiedad de no poder hacerlo.

Pero más importante que la nostalgia, el proyecto de Conexión Colombia busca canalizar el creciente deseo de los emigrantes colombianos de "hacer algo por el país" hacia proyectos concretos y con gran impacto social.

Estudios recientes demuestran que la mayoría de los colombianos quieren colaborar. Sólo dos de cada 10 han donado dinero alguna vez para proyectos de desarrollo. Sin embargo, muchos de los que lo hicieron una vez no piensan hacerlo nuevamente. La desafortunada experiencia de aquellos que donaron ropa, medicinas o alimentos que nunca llegaron a las víctimas de la tragedia de Armero o del terremoto de Armenia provocó una honda desconfianza.

Otros, aunque confíen, no saben cómo ni a quién ayudar. "Conexión Colombia es un mecanismo confiable y transparente que garantiza que la ayuda llegue efectivamente a proyectos con alto impacto social", dice Claudia García, directora de Conexión Colombia.

En efecto, la casa de cambio Money Gram, Visa y Helm Bank facilitarán las donaciones en dinero sin cobrar comisión por las transacciones, que se girarán directamente a proyectos específicos de las primeras 11 fundaciones que avala Conexión Colombia.

Estas tienen el sello de garantía de Compartamos con Colombia, una fundación sombrilla creada hace tres años por 18 firmas -de inversión, de abogados y de consultoría- entre las que se encuentran McKinsey, Price WaterHouseCoopers, Inverlink, Brigard & Urrutia, Citibank, Estrategias Corporativas y otras del mismo calibre.

Compartamos asesora a estas fundaciones en el área jurídica, empresarial, contable. Así garantiza que son confiables y que de verdad ayudan a mucha gente.

Conexión Colombia especificará qué donaciones en especie se necesitan. En la base de datos actual se requieren desde prótesis para soldados lisiados por minas quiebrapatas hasta balones de fútbol para niños desplazados en Ciudad Bolívar. DHL las transportará sin costo alguno desde cualquier lugar del mundo. Esto evitará que lleguen, por ejemplo, equipos que exigen repuestos que no se consiguen en el país. A partir del momento en que se hace la donación, Compartamos le hará un seguimiento para garantizar que llega directamente a los beneficiarios del proyecto escogido por el donante y PriceWaterhouseCoopers auditará los recursos.

Los colombianos que viven por fuera también podrán donar su tiempo a través del Banco del Tiempo. En Conexión Colombia habrá un listado de las necesidades de estas fundaciones: traducciones, asesorías contables, conceptos jurídicos, etc.

Por último, este proyecto busca conectar gente entre sí. A diferencia de otras comunidades como los coreanos, los judíos o incluso, los mexicanos, que se ayudan entre sí, los emigrantes colombianos han preferido la invisibilidad. En parte por clasismo, pero sobre todo para evitar el Inri del narcotráfico, los compatriotas tratan de no asociarse sino con familiares y amigos, lo que ha impedido que se organicen y tengan un peso específico o un poder político en los países a donde llegan. "A pesar de su tamaño las colonias de colombianos tienden a escapar la atención de los gobiernos locales (a no ser por las autoridades de seguridad) y por tanto a ser ignoradas en la toma de decisiones políticas que las afecta", afirma Luis Eduardo Guarnizo, investigador de la Universidad de Davis en un estudio que realizó sobre la diáspora colombiana.

A través de buscadores especializados un colombiano en cualquier lugar del mundo podrá buscar en Conexión Colombia dónde hay comida, rumba, supermercados, tiendas o asociaciones cívicas de colombianos en su lugar de residencia. Cuando se entere de que en su empresa hay una vacante podrá avisarles a sus compatriotas. También podrá anunciar en qué proyectos académicos está trabajando para conectarse con sus pares en universidades de otros países o en Colombia. Así se van creando redes que sin duda traerán beneficios para todos y que le permitirán a los colombianos salir definitivamente 'del clóset'.

Los emigrantes

Desde que los colombianos comenzaron a irse del país en los años 60 la emigración ha cambiado significativamente (ver recuadro). Pasó en los últimos cinco años de estar concentrada en unos pocos destinos como Venezuela y algunas ciudades de Estados Unidos a dispersarse por todo el mundo.

De acuerdo con las estadísticas del DAS entre 1996 y abril de 2003 salieron del país en forma permanente 1,6 millones de colombianos, la mitad de los cuales emigró entre 1999 y 2000 debido a la crisis económica y, en un menor porcentaje, por la violencia.

Es difícil saber cuántos colombianos viven por fuera, pues muy pocos se registran en los consulados. Sin embargo, se cree que constituyen el 10 por ciento de la población colombiana. Por países, la migración colombiana se concentra principalmente en Venezuela (31,5 por ciento), Estados Unidos (47,6 por ciento) y España (5,6 por ciento).

Cuando se cerraron las fronteras estadounidenses a finales de los 90, los colombianos escogieron como destino alternativo Canadá, España, Gran Bretaña, Italia, Francia, los países escandinavos y Alemania. "En general los que no pueden irse para Estados Unidos o Canadá, se van para Europa; los que no pueden ir ni a Europa ni a Estados Unidos se van a México, Centroamérica (especialmente Costa Rica), al sur del continente, al Caribe (particularmente República Dominicana)", dice un documento de la Cancillería, que durante esta administración se ha tomado realmente en serio a los emigrantes a través de su programa 'Colombia nos une'.

El estudio de la Cancillería muestra, por ejemplo, que surgen nuevos destinos para los colombianos como Atlanta, Houston y la bahía de San Francisco, que hace una década eran ignorados.

Hoy están emigrando todo tipo de colombianos, que vienen de todas las regiones del país. Pero lo más importante de la última ola migratoria, la más grande en la historia, es el porcentaje tan grande de profesionales con títulos universitarios, pequeños y medianos empresarios, y jóvenes de clase media que continúan sus estudios en el exterior.

El mayor poder adquisitivo de estos nuevos emigrantes se refleja en las remesas. Según el Banco de la República los ingresos por este concepto han registrado tasas de crecimiento anuales superiores al 21 por ciento a partir de 1999 (ver gráfico). Estos ingresos son cada vez más importantes en la balanza de pagos del país. Los 7.862 millones de dólares que recibió el país por remesas entre 1999 y el primer trimestre de 2003 representan el 92,3 por ciento de la inversión extranjera directa y el 152,9 por ciento de los recursos obtenidos por el sector público bajo la forma de endeudamiento externo de largo plazo. Estas cifras por sí mismas son asombrosas, pero lo más importante es el impacto tan positivo que tienen sobre la economía nacional (ver recuadro). Hay pueblos colombianos que viven casi que exclusivamente de ellas. Por ejemplo, Santa Rosa de Cabal, un municipio caldense, depende enteramente de los envíos que hacen los santarrosanos que viven en Nueva Jersey, Estados Unidos (ver recuadro). Y se calcula que tres millones de familias cuentan con este 'subsidio' del exterior.

La del joven Jorge Italo Bahamón es una de ellas. Italo, un ingeniero de petróleos de 26 años, trabajaba en una empresa de publicaciones técnicas de la industria petrolera en Bogotá. Un día la multinacional energética Halliburton lo contrató como ingeniero de campo en Hobbs, Nuevo México. Allí trabaja desde enero de 2001. Bahamón vive con tres cuartos de su sueldo. El resto lo envía a su familia. Ese dinero ayuda a pagar el arriendo, los servicios y las necesidades básicas de sus papás. Su dinero alcanzó además para financiar la universidad de la hermana y montar con sus hermanos y un cuñado una empresa de organización de eventos. "Yo lo que más añoro es mi Colombia y espero poder hacer ahora algo por ella", dice Italo, quien representa mejor que nadie el nuevo emigrante colombiano, más comprometido con el país.

La nueva filantropía

"Hemos detectado que hay un naciente interés de los colombianos por fuera, sobre todo de las generaciones más jóvenes, de ayudar al país, afirma Luis Gallo, director de Compartamos. Hay un renacer de deseo filantrópico afuera y adentro de Colombia".

Tradicionalmente, en Colombia la filantropía se ha hecho de manera asistencialista. Las empresas dan donaciones a quien las pide y en pocas cantidades. Eso comienza a cambiar de acuerdo con las tendencias mundiales. Un estudio reciente demuestra que a partir del 11 de septiembre y de los escándalos de compañías como Enron y Worldcom que crearon gran desconfianza hacia el mundo corporativo, se está generalizando un movimiento empresarial hacia la responsabilidad social. Las empresas empiezan a forjar alianzas fuertes con causas sociales buscando un mayor impacto en la comunidad y de paso, si se puede, potenciar su negocio.

En Colombia también se empieza a ver esto. Compartamos es un claro ejemplo del mayor involucramiento social de las empresas que superan el enfoque caritativo. Otro ejemplo es Carcafé, que se ha convertido en uno de las principales proveedores de Starbucks por su café con sello social producido por comunidades de Nariño donde la multinacional suiza patrocina verdaderas estrategias de desarrollo.

A nivel individual existe una tendencia similar, a donar dinero o tiempo a proyectos donde la ayuda 'se vea'.

Borges decía que "uno es de donde están enterrados sus muertos". Quizá sea verdad. Pero con la creciente globalización el concepto de patria comienza a evolucionar, a parecerse cada vez más a un concepto, que a un lugar físico. Los hindúes entendieron eso mucho antes que los colombianos y ya están recogiendo sus frutos. Entre los 60 y los 80 exportaron sus mejores mentes a realizar sus maestrías y doctorados en las universidades top de Estados Unidos y Europa. La mayoría no volvieron. Pero nadie lloró. Estos cerebros fugados sostienen hoy el sector de tecnología de información de la India que supera los 5.000 millones de dólares anuales en exportaciones de software. Ellos demostraron que hay mil formas de volver, sin volver.
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