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| 5/7/2001 12:00:00 AM

¿Se marchitó el negocio?

Hay temores entre los floricultores por el colapso de USA Floral. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga.

En el mundo de los negocios en Colombia sólo hubo un tema la semana pasada: el colapso de USA Floral. Esta ha sido la comercializadora de flores más grande del planeta (900 millones de dólares en ventas) y en su nacimiento y en su caída han estado presentes los más importantes floricultores del país.

USA Floral fue una invención de dos empresarios norteamericanos, Jonathan Ledecky y su empleado Robert Poirier, quienes se habían inventado una fórmula para comercializar productos de oficina. Su estrategia consistía en comprar un número importante de comercializadoras y mayoristas de equipos y elementos de oficina para así crear una central gigantesca que llamaron USA Office Products. La meta era competir con las grandes de Estados Unidos en este campo, como Office Depot y Staples.

Con ese negocio a mitad de camino decidieron reproducir el esquema con la industria de las flores. Inicialmente se unieron ocho compañías norteamericanas que salieron a la bolsa y con los ingresos de esa emisión, más préstamos bancarios por 200 millones de dólares, comenzaron a comprar otras compañías. Entre éstas había 14 comercializadoras colombianas, que constituían el núcleo de la distribución internacional de la floricultura nacional. A esto sumaron algunos mayoristas y, para darle un toque internacional, agregaron a Florimex, una respetada comercializadora alemana con una red de distribución bien establecida en toda Europa.

USA Floral les ofrecía compra a cada una de estas empresas pagando una parte en efectivo y la otra en acciones de la nueva compañía. La cotización de estas acciones aumentaba en la medida en que cada vendedor aceptaba el precio base ofrecido por los norteamericanos como pago. De una cifra inicial de 10, la acción llegó hasta 25 dólares y los floricultores colombianos recibieron en promedio el 50 por ciento del valor de sus empresas a través de este mecanismo.

Hoy la acción está a un centavo de dólar y USA Floral acaba de entrar en concordato (chapter eleven). Teniendo en cuenta que prestigiosas firmas colombianas están enredadas en la caída de este gigante internacional hubo mucho chisme y algo de pánico la semana pasada alrededor de cuáles serían las implicaciones para el futuro de la industria local

Las cifras son las siguientes: el comunicado oficial del concordato reconoce activos por 253 millones de dólares y pasivos por 263. Como sucede siempre, son mucho más reales estos últimos que los primeros. El actual presidente de la empresa, Michael Broomfield, no ha podido, desde que comenzó la crisis, hacer claridad total sobre la situación financiera de USA Floral. Para la mayoría de los observadores neutrales el valor de los activos no son 253 millones de dólares, sino máximo la mitad de esa cifra. En otras palabras, el hueco puede ser del orden de unos 130 millones de dólares.

Como en el concordato norteamericano los bancos tienen prioridad sobre los proveedores y éstos sobre los accionistas, las únicas que no van a salir muy mal libradas son las instituciones financieras, las cuales recuperarán buena parte de sus préstamos. La deuda de éstas en la actualidad asciende a 180 millones de dólares. Los accionistas, por su parte, van a perder prácticamente todo y las perspectivas para los proveedores son regulares. Muchos de éstos le habían vendido a USA Floral, no sólo la producción de enero sino la del Día de San Valentín (14 de febrero), que es el día de los novios en Estados Unidos y en el cual se vende la producción de dos meses del año.

Como las firmas que habían sido adquiridas por USA Floral tenían contratos de suministro obligatorios por dos años, los colombianos tuvieron que entregar su producción en consignación, aun teniendo conocimiento de la vulnerabilidad económica de la empresa. Lo hacían porque USA Floral les había asegurado que los bancos habían aceptado financiarlos hasta mayo de 2001. En la actualidad las deudas con los proveedores son del orden de los 40 millones de dólares.

Esta empresa llegó a comercializar alrededor del 23 por ciento del volumen total de flores de Estados Unidos. Por eso se ha generado algo de pánico sobre qué implicaciones tendrá el concordato de esta compañía para el futuro de la industria. En realidad no hay mal que por bien no venga. No hay que descartar que la floricultura nacional salga fortalecida una vez superada esta crisis.

USA Floral había creado un gran desorden en el mercado. La idea de la consolidación se había quedado en el aire y lo que había resultado era una organización de múltiples empresas sin las ventajas de las economías de escala y sin la atención personal que había en el pasado. En otras palabras, gigantismo ineficiente. No hay sino que pensar que los seis bouqueteros colombianos y norteamericanos comprados por USA Floral vendían 250 millones de dólares al año antes de ser fusionados, cifra que bajó a 180 cuando quedaron bajo el paraguas de la empresa norteamericana. Ante esta realidad, los productores colombianos habían comenzado a desmontarse de USA Floral como único canal de distribución.

La realidad es que la demanda por las flores colombianas se mantendrá intacta a pesar de los problemas de USA Floral. Como los productores colombianos dejaban sus flores en consignación con sus propias marcas y sus propios empaques los compradores no tendrán ningún problema en identificarlos y buscarlos a pesar de la desaparición del intermediario. Es previsible que rápidamente se consoliden otros canales de distribución que cumplan con las funciones que tenía USA Floral.

En sus intentos por sobrevivir la empresa tendrá que hacer esfuerzos para no dejar colgados a sus productores colombianos si quiere seguir recibiendo materia prima. Esta necesidad se ha traducido en el hecho de que USA Floral, después de entrar en chapter eleven, está pagándoles a sus proveedores en algunas de sus subsidiarias en tiempo récord. Todo esto hace anticipar que el negocio, lejos de desaparecer, se va a volver eficiente después de un corto período de turbulencia. Los colombianos seguramente preferirán en el futuro algún sistema de comercialización basado en un precio fijo.

Nadie sabe cuál va a ser su futuro. Sus activos están en venta bajo la supervisión de la corte de quiebras y muchos de ellos son importantes y pueden ser adquiridos a precios atractivos. Florimex, que por ser de la división internacional no está en el concordato, fue comprada por USA Floral en 90 millones de dólares y ahora tiene ofertas por la mitad de ese precio. Lo mismo sucede con la bouquetería, que fue adquirida por más de 25 millones de dólares y ahora tiene ofertas por seis.

En los días inmediatamente anteriores al colapso un grupo de inversionistas, dentro de los cuales había colombianos y fondos de capital de riesgo internacionales, trataron de adquirir el control de la empresa antes de que ésta entrara en concordato. Pero las cifras no daban y esta negociación se frustró. Sin embargo aún quedan alternativas de inversión interesantes. Algunos proveedores colombianos, ante el riesgo de perder lo que USA Floral les debe, están contemplando la posibilidad de recibir acciones por el valor de esas deudas. Inclusive un grupo ha contemplado la posibilidad de girar 300.000 dólares cada uno, pensando que puede haber una oportunidad futura en la refinanciación de la empresa. Otra sorpresa es el hecho de que al cierre de la semana pasada un misterioso comprador había adquirido tres millones de acciones a los precios irrisorios de la bolsa en ese momento.

La lección de USA Floral es que la industria de flores nacional es suficientemente sofisticada como para salir adelante de este impasse. No se puede decir lo mismo de la ecuatoriana, la cual, por carecer de experiencia en los canales de distribución, tiene un futuro mucho más incierto que la colombiana.
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