Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2001/07/09 00:00

¿Se repetirá Vietnam?

El ex secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger acaba de publicar un libro en el que afirma que el Plan Colombia está destinado a convertirse en otro Vietnam.

¿Se repetirá Vietnam?

El libro "¿Necesita Estados Unidos una Política Exterior?" contiene un capítulo sobre América Latina en el que analiza los desafíos que tiene Estados Unidos frente a los diferentes países de la región, en especial el reto que tiene frente a Colombia. "En América Latina la brecha entre ricos y pobres está creciendo cada vez más y como consecuencia se están produciendo movimientos populistas y autoritarios como el del presidente Hugo Chávez en Venezuela o las guerrillas de izquierda en Colombia, financiadas por el narcotráfico, que amenazan a las instituciones democráticas", escribe Kissinger cuando asegura que una nueva forma de nacionalismo podría emerger buscando una identidad regional confrontando a los Estados Unidos.



Aunque Colombia ha sido relativamente estable porque ha tenido una secuencia casi ininterrumpida de gobiernos civiles, y no ha tenido que enfrentar graves crisis fiscales como la que tuvieron que afrontar los demás países de América Latina en los años ochenta, para el ex secretario de Estado esto no libera al país de su tradición de extrema violencia. "A eso hay que sumarle que la guerra civil, iniciada por grupos radicales marxistas, se ha mezclado con la industria del narcotráfico haciendo que la guerrilla esté mejor financiada en muchos aspectos que el mismo gobierno", asegura Kissinger agregando que esto trae como consecuencia que en ciertos lugares del país sean los grupos radicales y los productores de droga los que gobiernen e influencien la legislación nacional. "En Colombia la comercialización de drogas ha llevado la corrupción a los niveles más altos. El gobierno central es incapaz de mantener la soberanía de su territorio".



Factores como amenazas para la gobernabilidad, paramilitares combatiendo a la guerrilla y el orden y la ley que van en decadencia han convertido a Colombia, según Henry Kissinger, en el reto más grande para la política exterior de Estados Unidos en América Latina. Y esto se debe a que la disgregación nacional en Colombia puede ser un obstáculo para el progreso económico de la región generando una ola de desplazados que afectará a los países vecinos y a Estados Unidos, y dificultará el control sobre los límites para el control del tráfico de droga. "Esta crisis podría tener alcances más serios que la inestabilidad en Haití que llevo a la administración Clinton a la intervención, o en Panamá con la intervención del gobierno de Bush". Escribe Kissinger y asegura que además los movimientos guerrilleros se pueden trasladar a Ecuador, Perú y Brasil.



Todo el análisis desemboca en una sola cosa: el Plan Colombia. Para el ex secretario de Estado no hay duda que Estados Unidos tiene un interés en el restablecimiento de la estabilidad en Colombia y el Plan Colombia es el resultado del interés en hacer todo lo que pueda para ayudar a construir un gobierno en Colombia capaz de hacer cumplir la ley para impedir la producción de la droga y capaz de evitar la elaboración de sistemas de transporte que movilicen la droga hacia los Estados Unidos.



Sin embargo, el Plan Colombia no estaría bien enfocado. "Desafortunadamente, el casi exclusivo énfasis del Plan Colombia en la solución militar invita al fracaso", afirma Kissinger agregando que ayudar al gobierno colombiano a luchar en esta guerra triangular contra la guerrilla y los paramilitares necesita mucho más que helicópteros e instrucción americana a tropas colombianas. "La ayuda de Estados Unidos para desarrollo social ha sido demasiado pequeña comparada con la ayuda militar cuando es claro que la mala situación económica de los campesinos los convierte en el perfecto objetivo para los productores de droga", escribe Henry Kissinger y asegura que con el Plan Colombia se están dando las mismas condiciones e intenciones que llevaron a Estados Unidos a involucrarse en la guerra del Vietnam, "la ayuda es puramente militar pero una vez el esfuerzo se pase de cierto punto, Estados Unidos, para evitar el colapso de las fuerzas locales, tendrá que intervenir directamente en Colombia".



Por todo lo anterior la conclusión a la que llega Kissinger es que, ante la posible agudización del conflicto en Colombia, Estados Unidos no debe cruzar la línea de asesoría hasta alcanzar ser actor o participante en el conflicto, "por eso el entrenamiento al personal militar colombiano se debe hacer en Estados Unidos o en bases cercanas como Panamá".

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