Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2000/08/14 00:00

Se va James Bond

Tras revolucionar la Inteligencia de la Policía, Oscar Naranjo inicia una nueva etapa en la institución.

Se va James Bond

Tan discreto era el trabajo de Oscar Naranjo, como director de Inteligencia de la Policía, que muy pocas personas saben quién es, o qué es lo que ha hecho, o por qué tanta atención de los medios por su relevo. Este oficial, considerado el James Bond criollo, ha sido el hombre que más tiempo ha durado en este cargo. Durante seis años, Naranjo se convirtió en el cerebro detrás de las operaciones que permitieron el desmantelamiento de los carteles de Medellín y Cali. No es su único mérito. Montó el sistema de inteligencia electrónica con mecanismos de localización satelital. Politólogo de la Universidad Javeriana, es uno de los funcionarios públicos con mayor capacidad de análisis de la crisis actual.

Reemplazado por el coronel Alonso Arango, su relevo se produjo días después de la salida del general Rosso José Serrano, de quien fue alumno aventajado. Tanto es así que el ex director de la Policía se dio la pela de nombrarlo en este poderoso cargo por encima de 240 oficiales de mayor rango.

En entrevista con SEMANA, Naranjo, de 42 años, evaluó su gestión y ofreció una visión esclarecedora del país.

SEMANA: ¿Por qué salió de la Dirección de Inteligencia? Es lógico pensar que usted continuaría en su cargo o pasaría a un cargo superior…

Oscar Naranjo: Lo que hay que pensar es que yo llegué a la Dirección siendo teniente coronel y di un salto muy alto a un cargo que está reservado para generales. Estos cargos son de alguna manera premiados si salen bien. Ahora estamos valorando qué es lo que más me conviene hacia adelante, si hacer un curso en el Departamento de Justicia de Estados Unidos o en la policía española, que es la más afín a mi especialidad. Yo quiero ascender a coronel y llegar a un puesto que corresponda a esa jerarquía.

SEMANA: ¿Cuál fue el secreto para que funcionara su trabajo de Inteligencia?

O.N.:Hubo varios factores. Una decisión del general Serrano de vencer a la mafia por la vía de la Inteligencia; la oportunidad y el escenario de demostrar que éramos más capaces que los narcos; la aparición de una generación formada en el exterior. Sin duda se trató de un sueño que empezamos a construir basado en una convicción moral.

SEMANA: ¿Otro elemento sería la colaboración de Estados Unidos?

O.N.:Ellos valoran quién produce más y mejores resultados y le dan la mano al más competitivo. Hemos tenido el privilegio de tener una muy buena relación con ellos, pero no significa esto que sea una creación norteamericana.

SEMANA: ¿No se ha concentrado demasiado la actividad de Inteligencia en el narcotráfico?

O.N.:Esa es una visión más bien de los medios. En este país no es noticia capturar a alguien que no sea narcotraficante y en nuestro caso hay cientos de delincuentes capturados que el país nunca conoció.

SEMANA: ¿No es frustrante que los carteles y el negocio sigan?

O.N.:Uno tiene que pensar que el narcotráfico se mueve como delito en dos dimensiones: la de la epidemia social asociada al consumo y la del crimen organizado cuyo terrorismo desestabiliza naciones. En este último frente, hemos ganado las batallas más duras.

SEMANA: ¿Está de acuerdo con la legalización de las drogas?

O.N.:No.

SEMANA: Pero con la represión no se ha podido…

O.N.:Eso hay que asumirlo en retrospectiva. En los 70 el narcotráfico fue tema de salud pública, en los 80 y 90 de seguridad ciudadana. Hoy es un problema económico. Hay que producir toda una nueva estrategia que privilegie el ataque a las finanzas del narcotráfico.

SEMANA: ¿Qué ha sido lo más difícil de lograr?

O.N.:Romper el mito de que toda la Inteligencia es secreta. La información fluye aceleradamente y está en todos los niveles de la vida. La fortaleza nuestra era vincularnos a los productores de información. La Inteligencia es solamente un instrumento para tomar decisiones.

SEMANA: ¿Hoy cuál es la peor amenaza para el país?

O.N.:Hoy estamos enfrentados a un fenómeno que es la convergencia de sectores muy radicales: narcos, guerrillas y paras que se suman en causas de desestabilización del país.

SEMANA: ¿Se puede hablar de una alianza entre los paras y la guerrilla?

O.N.:El comandante de la Séptima Brigada denunció que encontró un laboratorio en que paras y guerrilleros se lucraban. Un hecho indicativo de que hay que combatir el narcotráfico, que es el punto de encuentro de las distintas manifestaciones de violencia. Si uno ataca el narcotráfico repolitiza la guerrilla y elimina la posibilidad de financiación de los grupos armados.

SEMANA: ¿Y dónde está el elemento ideológico de las organizaciones guerrilleras?

O.N.:La ideología desapareció no solamente de la guerrilla sino de los partidos políticos. La ideología fue reemplazada por el pragmatismo político. Entonces uno no puede exigirle a la guerrilla, tan permeada de elementos delictuales, que tenga una ideología.

SEMANA: ¿Y en el cubrimiento periodístico del proceso de paz cuáles cree que son las trampas?

O.N.:Las interpretaciones de la realidad pueden ser sesgadas y corresponden a unos intereses sectoriales. Hoy las distintas interpretaciones pueden estar llevando a tomar partido y a montar estrategias lejos de la realidad. El esfuerzo es generar un espacio y construir un concepto del conflicto, y ahí los medios son vitales.

SEMANA: ¿Por qué la Policía logró modernizarse y al Ejército le ha costado empezar?

O.N.:La Policía llegó primero a la crisis. Es un elemento simplemente temporal. Nosotros tuvimos la crisis en el 93 pero el Ejército no ha vivido una crisis tan profunda como la de la Policía y me parece que hoy están avanzando en temas como la Inteligencia.

SEMANA: ¿Cómo se logro esto?

O.N.:El mérito es del gobierno que logró crearle al Ejército la expectativa de sentirse que puede ganar la guerra. Me parece que es el elemento fundamental para producir toda una dinámica interna de modernización y crecimiento.

SEMANA: ¿Y cuál es su futuro?

O.N.:Seguir vinculado a la institución sin mayores ambiciones personales.

SEMANA: ¿Pero es que acaso usted no quiere ser director de la Policía?

O.N.:Con todo respeto por mis supe-

riores debo decir que yo no ingresé a la Policía para ser general o director. El poder es un instrumento para servir.

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