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| 10/4/1999 12:00:00 AM

SE VIENE LA INQUISICION

La suspensión del programa 'María C. contigo' desató una controversia acerca del papel <BR>moralizante que debe desempeñar la Comisión Nacional de Televisión.

Vuelve y juega la Comisión Nacional de Televisión (Cntv). Mientras la Contraloría la
investiga por malos manejos de fondos e inconsistencias administrativas y financieras, se la acusa de
llevar a cabo una cruzada moralista que atenta contra la libertad de expresión. ¿La razón? Haber
dictaminado la suspensión del programa María C. contigo, un talk show presentado por María Cecilia
Botero que, según la Comisión, le da un tratamiento inadecuado al tema del sexo en una franja infantil.
Aunque pocos analistas le habían prestado atención, el tema tenía sus antecedentes. El pasado 27
de julio, en la comisión sexta del Senado, el parlamentario Alfonso Lizarazo adelantó un debate acerca
de la necesidad de controlar los contenidos de sexo y violencia en la televisión. Y en esa oportunidad
Yolanda de Arbeláez, miembro de la Comisión, había dado sus puntos de vista al respecto.
Su ponencia fue un vehemente llamado a la decencia y a la práctica de un periodismo positivista que no
se centrara únicamente en la violencia. La comisionada dijo, entre otras cosas: ''No podemos negarlo.
Nuestra sociedad está siendo estimulada a la creciente erotización desde la televisión. Sociólogos y
educadores coinciden en que esta polarización es innecesaria y dañina. La función procreadora es muy noble
pero la continua exacerbación sexual, llevada casi al límite de la manía, atenta contra el equilibrio de la
personalidad, afirman sexólogos serios''.
Comentaba también la comisionada que el principal obstáculo en la misión de la Comisión es lo que ella
denomina el relativismo ético y amoral, que trata de borrar la frontera entre el bien y el mal.
Pero la cruzada moralizadora de la Comisión sólo alcanzó las primeras planas de los diarios y la atención de
los columnistas a raíz de la suspensión del espacio María C. contigo, que, mediante una decisión del
Tribunal Administrativo de Cundinamarca, volvió al aire.
No fueron pocos los que atacaron a la Comisión. María Jimena Duzán, por ejemplo, escribió en su columna de
El Espectador que "lo que faltaba es que en una sociedad tan intolerante, tan poco dispuesta a reconocer
al otro, tan poco dada a reconocer las diferentes lecturas, se terminen imponiendo en la televisión unos
conceptos de educación, de moral y de familia abiertamente antidemocráticos, como si todos tuviéramos que
ser discípulos de monseñor Escrivá de Balaguer".
Por su parte Oscar Collazos, en su columna de El Tiempo, se preguntó por qué la Comisión censuraba el
programa de María Cecilia Botero y, en la misma franja, permite que se emitan programas de lucha libre
que, desde el punto de vista del escritor y periodista, es un espectáculo deportivo que legitima la violencia y en
el cual se impone el más sucio y el que rompa más reglas del juego.
Otros expertos en el tema que hablaron con SEMANA, pero pidieron mantener su anonimato, acusan a la
Cntv de emitir sus juicios de un modo descontextualizado. ''En vez de mirar el alcance y el mensaje que deja
el programa cuentan cuántas veces aparece un machete en un programa de televisión. Según ese punto de
vista, deberían prohibir los libros de historia, plagados de ilustraciones de héroes y próceres con la espada en
alto''. Estas mismas voces consideran que se pasó de una Comisión laxa a otra inquisidora.
Pero, más allá de los detalles que plantean el tire y afloje entre la Cntv y Caracol Televisión por el caso de
María C. contigo, quedan en el aire varias preguntas.
¿Por qué razón sacaron de la Comisión al grupo de investigadores que dieron un concepto positivo del
programa Sex TV, que presenta Citytv? ¿Cuál es la diferencia entre la aplaudida decisión de la ministra de
Comunicaciones, Claudia de Francisco, al prohibir las líneas calientes y la criticada decisión de la Cntv de
cambiar el horario de María C. contigo? Y, por último, más allá de su retórica moralista y positivista, ¿cuenta
la Comisión Nacional de Televisión con un personal preparado para definir las políticas de una televisión
idónea en un país multicultural como Colombia?
Lo cierto es que el debate en que se ha metido la Cntv pone de presente las dificultades que enfrenta un
ente regulador en Colombia. Las presiones de carácter político, las dificultades administrativas de un ente
gobernado por un órgano colectivo y la influencia que la ideología de los reguladores ha terminado ejerciendo
en las decisiones de la Comisión, cuya naturaleza debería ser de carácter técnico, ponen de presente las
causas de la crisis que vive hoy esta institución. Lo paradójico es que durante años la creación de una
Comisión técnica, independiente y autónoma fue un anhelo de quienes veían en el poderío oficial una fuente
de arbitrariedades. Hoy es esto mismo lo que hace que algunos piensen que todo tiempo pasado pudo haber
sido mejor.
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