Viernes, 20 de enero de 2017

| 2010/11/13 00:00

Se nos voló

Una frase del ex vicepresidente Francisco Santos acabó hundiendo la posibilidad de extradición de Yair Klein.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos prohibió la extradición de Klein por la falta de garantías judiciales en Colombia.

La posibilidad de que el mercenario Yair Klein cumpla la condena de diez años y ocho meses de cárcel, que le había impuesto la justicia colombiana, parece haber desaparecido. El pasado martes, la última instancia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos confirmó su decisión de suspender la extradición del mercenario israelí que había proferido en abril de este año. Frente a esta primera sentencia, el gobierno de Rusia, país en el que Klein está detenido desde 2007, había interpuesto un recurso de apelación buscando que este tribunal europeo autorizara la entrega del mercenario a Colombia.

A Yair Klein, la justicia colombiana lo condenó por instrucción y conformación de grupos paramilitares, y concierto para delinquir en relación con crímenes de lesa humanidad. En el expediente en su contra reposan pruebas que lo relacionan con el asesinato de líderes de la Unión Patriótica y otras que lo sindican de haber introducido al accionar criminal del país novedosas técnicas para cometer voladuras de aviones, manejar explosivos a control remoto, entre otros.

Según su abogado, Mordejai Tzivin, ante la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Klein será seguramente deportado a Israel, "quedará libre" y "no va a estar ni un día más en la cárcel". Por esta razón, la decisión judicial ha despertado numerosas críticas que consideran que esta sentencia es contraria al espíritu del alto tribunal europeo. Este organismo, que fue creado en virtud de un tratado internacional, es la máxima autoridad en materia de derechos humanos de 47 países, la mayoría de ellos de la Comunidad Europea y algunos otros como Rusia.

Para negar la extradición de Klein, la Corte se basa en el artículo tercero de la Convención Europea de Derechos Humanos, que prohíbe la extradición de un individuo a un país en donde correría el riesgo de ser sometido, a "torturas, penas o tratos inhumanos o degradantes". Según sus abogados, si Klein fuera extraditado a Colombia su vida podría correr peligro. La defensa del mercenario sustentó esta petición en una declaración realizada por el entonces vicepresidente Francisco Santos, quien afirmó que Klein "debería pudrirse en una cárcel colombiana". Quienes han seguido de cerca el caso consideran que este pronunciamiento fue decisivo para que el alto tribunal aceptara que era evidente la falta de garantías del sistema carcelario del país.

El sentimiento de indignación frente a la decisión es amplio. "Quisiera sentar mi voz de protesta en esta ocasión por el fallo de este Tribunal en Estrasburgo, que prohibió la extradición de Yair Klein a Colombia", dijo el presidente Juan Manuel Santos apenas conoció el contenido de la sentencia. Por su parte, el ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, manifestó su sorpresa por la falta de cooperación judicial con el país frente a una persona que ha cometido graves delitos.

El hecho de que la justicia internacional aplicara esta prohibición al caso de Klein presenta, a juicio de quienes han seguido el caso, una paradoja recurrente en la lucha contra la impunidad: el victimario que instaló el régimen del terror en el país hoy alega que este no le da garantías para la protección de sus derechos fundamentales. Si lo que señala el abogado del mercenario es cierto y Klein viaja a Israel, es muy difícil jurídicamente volver a pedir su traslado a Colombia, pues la ley israelí limita fuertemente la extradición de sus nacionales. Así las cosas, este fallo cerraría definitivamente la puerta para que el controvertido mercenario pague por sus andanzas criminales de su paso por Colombia.

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