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| 3/18/1996 12:00:00 AM

SECRETOS DE LA DENUNCIA

SEMANA REVELA UNA VEINTENA DE DATOS NUEVOS CONTENIDOS EN LA DENUNCIA DEL FISCAL AL PRESIDENTE, Y EN OTROS APARTES DEL PROCESO 8.000

Una de los más interesantes elementos aportados por la Fiscalía a la Comisión de Acusaciones de la Cámara para demostrar el nivel de conocimiento que el entonces candidato Ernesto Samper pudo tener sobre la financiación con dineros del narcotráfico de su campaña, tiene que ver con un encuentro entre Samper y el narcotraficante Víctor Patiño Fómeque, que habría tenido lugar pocos días antes de la segunda vuelta presidencial. En efecto, el 16 de junio de 1994 la campaña samperista realizó una comida para recoger fondos en el exclusivo Hotel Casa Medina, en el norte de Bogotá, con la asistencia de Samper, Fernando Botero y Santiago Medina. Cada puesto tenía un valor de 20 millones de pesos. Esa noche en la que fueron recolectados 380 millones de pesos, uno de los asistentes a la velada fue Patiño Fómeque, quien estuvo presente en compañía de seis personas más y quien se entregaría a las autoridades un año después ante el asedio del Bloque de Búsqueda. Este episodio fue conocido por la Fiscalía después de que el director administrativo de la campaña, Juan Manuel Avella, lo mencionara en su primera declaración. Posteriormente, en la ampliación de indagatoria que rindió Medina, los fiscales sin rostro le plantearon el tema y el ex tesorero contó los detalles de la reunión. En la diligencia Medina le suministró a la Fiscalía la relación de los cheques entregados por cada uno de los asistentes, entre ellos uno de 100 millones de pesos girado por concepto de la asistencia de Patiño y sus acompañantes. Al finalizar la reunión a cada uno de los comensales le fue entregado, como souvenir, un reloj con un sello en el tablero que decía "Samper Presidente". La Fiscalía comprobó que la campaña compró los relojes a Alberto Giraldo. Hasta ahora no se había establecido ningún encuentro de Samper con algún narcotraficante durante la campaña y este es considerado como significativo por cuanto el número de asistentes a la comida era bastante reducido y difícilmente el candidato podría haber pasado por alto quién era el hombre que le aportaba, en unión de un grupo de amigos, 100 millones de pesos.
"LA PLATA LLEGA"
Tanto Fernando Botero como Santiago Medina coincidieron en sus indagatorias ante la Fiscalía en que Samper sí estuvo enterado del ingreso de dineros del cartel de Cali a su campaña. Botero y Medina coinciden además en que durante la primera vuelta, cuando se presentaba alguna inquietud con respecto a las finanzas de la campaña y en especial, al esfuerzo de recaudo que sería necesario hacer si la elección no se definía en la primera vuelta y se imponía una prolongación de la campaña hasta la segunda vuelta, Samper siempre se mostraba muy tranquilo en relación con la posibilidad de conseguir dinero para la segunda vuelta. Según Botero y Medina, el candidato les dijo en varias ocasiones que no se preocuparan si se veían obligados a endeudar a la campaña para la primera vuelta, pues había manera de conseguir fondos para pagar esas deudas después de la votación. "Tranquilos que la plata llega" les habría dicho Samper en repetidas oportunidades. Las dos indagatorias también coinciden en señalar que el candidato siempre se refería a que, si acaso era necesaria una segunda vuelta, llegaría gran cantidad de dinero para financiarla.
REUNION
Otro elemento que según la denuncia de la Fiscalía podría probar el conocimiento que Samper tuvo del ingreso de narcodineros en su campaña, es una reunión que según Medina se celebró a principios de junio y a los pocos días de pasada la primera vuelta, entre el entonces Contralor General de la Nación Manuel Francisco Becerra _hoy detenido por orden de la Fiscalía por sus vínculos con el cartel de Cali_ y Samper. De acuerdo con Medina, el Contralor _quien ya para entonces había sido señalado por varios medios de comunicación como muy cercano a los Rodríguez Orejuela_ le habría ofrecido al candidato conseguir 300 millones de pesos del cartel de Cali para financiar la campaña samperista en el suroccidente del país. Según el testimonio, para asegurar el suministro del dinero, Becerra habría hecho una llamada a Cali desde el teléfono privado de Samper para hablar con Miguel Rodríguez, con quien habría confirmado la consecución del dinero. Ante la importancia de estos datos, la Fiscalía se dedicó durante varias semanas a confirmar los elementos circunstanciales del testimonio de Medina. Gracias a un procedimiento de verificación de llamadas de larga distancia, la Fiscalía estableció plenamente la realización de la llamada del despacho de Samper a un número de Rodríguez en Cali. Algo que también pudo ser confirmado y le dio solidez al testimonio de Medina es que, según el contador del Cartel, Guillermo Pallomari, pocos días después él le entregó 300 millones de pesos a Becerra, por intermedio de un familiar, por instrucciones de Rodríguez. El otro elemento complementario de este punto es el famoso papel que Medina mostró a la televisión española y cuyo valor no fue en principio entendido. Ese papel, escrito de puño y letra de Samper y en el que se lee el nombre "Kiko" y los nombres de seis departamentos del suroccidente del país, sirve, según la Fiscalía, para confirmar que el candidato habló con Becerra sobre el manejo de esa región en la cual la campaña se financió, según Medina, con los 300 millones entregados por el cartel al entonces Contralor.
EL VIAJE A CALI
Medina ha brindado también detalles sobre algunas de las primeras acusaciones contra Samper, que hiciera en su indagatoria del 28 de julio de 1995. Entre esos detalles está el hecho de que el lunes 2 de mayo de 1994, Medina dice haberse encontrado con Samper en el piso 33 del hotel Orquidea Real en Bogotá, donde funcionaba el Centro de Estudios de la campaña. En esa reunión, Medina le habría informado a Samper que Fernando Botero le había dado la orden de viajar a Cali en compañía de Alberto Giraldo para reunirse con los hermanos Rodríguez Orejuela y conseguir el dinero que necesitaban para financiar la segunda vuelta de la campaña presidencial. Según Medina, Samper le contestó en tono muy nervioso que él deseaba mantenerse al margen de todo eso y que el tesorero debía coordinar con Botero todo lo que ellos estimaran conveniente. La Fiscalía investigó lo relacionado con el viaje, confirmó que éste se realizó y encontró que los tiquetes fueron comprados con una tarjeta de crédito a nombre de Alberto Giraldo, que Medina y Giraldo viajaron el mismo día, a la misma hora y en el mismo vuelo, y que ocuparon dos sillas consecutivas. La Fiscalía aportó a la Comisión de Acusaciones los desprendibles de los respectivos tiquetes. Una vez más, circunstancias relatadas en el testimonio de Medina pudieron ser confirmadas por otros medios probatorios.
GENEROSA OFERTA
La Fiscalía presentó a la Comisión de Acusaciones, no como pruebas sino como antecedentes, algunos elementos que apuntan a demostrar nexos entre Samper y algunos narcotraficantes que datarían de varios años atrás. Uno de ellos es el video en el que Pablo Escobar asegura que entregó dinero a Samper durante la campaña liberal 1982. "Nunca he negado que yo le entregué plata al señor Ernesto Samper Pizano para su campaña", dice Escobar en esa entrevista realizada en 1983. Otro de los antecedentes es un poco más reciente. Se trata de un memorando de finales de 1985, enviado por el periodista Oscar Rentería Jiménez _entonces gerente del Grupo Radial Colombiano, cadena de emisoras propiedad de Miguel Rodríguez por aquellos días_ a Ernesto Samper, en aquel entonces candidato al Senado. En la comunicación, Rentería le informa a Samper que por instrucciones directas de Miguel Rodríguez, estaba autorizado a ofrecerle la cantidad de cuñas radiales que su campaña necesitara para promover por las emisoras del Grupo Radial y sin costo alguno. El memorando fue entregado a la Fiscalía por el exministro de Defensa Fernando Botero.
VIEJA AMISTAD
Pero los problemas para Samper no se basan sólo en declaraciones de sus hoy acusadores Medina y Botero. En su declaración ante la Fiscalía, el recién ascendido coronel de la Policía, Germán Osorio, quien se desempeñó como jefe de seguridad de Ernesto Samper durante la campaña electoral, reconoció que Elizabeth Montoya y su esposo Jesús Amado Sarria, tenían estrechos vínculos de amistad con Samper y su señora. El coronel Osorio le dijo a los fiscales que en un principio la relación de Samper había sido con Elizabeth Montoya, a quien conoció hace varios años. Pero agregó que, con el transcurrir del tiempo, la amistad del hoy Presidente con Jesús Sarria, hoy detenido en la cárcel de El Barne en Tunja, se hizo bastante cercana.
EL PAPEL DE EXPORCAFE
Uno de los testimonios que con mayor detalle ha confirmado la plena decisión de los hermanos Rodríguez Orejuela de financiar de modo generoso la campaña presidencial de Ernesto Samper en 1994, es el del tesorero del Cartel, Guillermo Pallomari. El chileno que se entregó a las autoridades norteamericanas a mediados del año pasado, le explicó a la Fiscalía la forma como se abrieron y se manejaron varias cuentas bancarias a nombre de empresas de fachada del cartel. Una de esas empresas fue Exporcafé que según Pallomari tuvo el propósito casi exclusivo de servir como canal para financiar la campaña samperista, siguiendo instrucciones dadas al contador del cartel por el propio Miguel Rodríguez. Según la Fiscalía, por intermedio de Exporcafé Rodríguez le habría girado a la campaña, el 10 de junio del 94, tres cheques por un valor total de 500 millones de pesos, que habrían sido la primera entrega para la segunda vuelta de la elección presidencial.
LA MONITA EN LA POSESION
El testigo secreto de la Fiscalía también se refirió en detalle a la asistencia de Elizabeth Montoya de Sarria a la posesión de Ernesto Samper, el 7 de agosto de 1994. Corroboró que la Montoya había sido una de las invitadas especiales al acto en la Casa de Nariño. De acuerdo con su declaración, Elizabeth Montoya se entrevistó ese día en una oficina de Palacio con el mayor German Osorio, entonces jefe de seguridad del Presidente. En esa charla también estuvieron presentes, entre otras personas, el hoy testigo secreto de la Fiscalía. El declarante hizo énfasis en que Samper saludó efusivamente a Elizabeth Montoya. Al terminar la ceremonia, el mayor Osorio ordenó el traslado de la mujer a su residencia en un carro oficial.
LA AVIONETA
La denuncia del Fiscal contiene hasta ahora un elemento desconocido: la existencia de un testigo secreto. Se trata de una persona que trabajó muy de cerca en la campaña y que conoció en detalle muchas de las cosas que ocurrieron en ella. La mayoría de sus afirmaciones se mantiene en la más absoluta reserva, pero SEMANA logró averiguar algunos datos. En la declaración que rindió bajo juramento en la Fiscalía, el testigo relató en detalle lo que ocurrió con la famosa avioneta que aterrizó en el aeropuerto de Montería, que transportaba 180 millones de pesos enviados desde Cali y que fue detenida por la Policía a las 7 y 30 de la noche del 12 de junio del 94, siete días antes de la segunda vuelta. El testigo hizo un pormenorizado relato del desconcierto que se vivió esa noche en la campaña cuando la aeronave fue retenida por la Policía en Montería y los esfuerzos que realizaron los altos funcionarios de la campaña para que fuera liberada, lo que ocurrió horas más tarde. Además de la descripción de lo que ocurrió esa noche, el testigo suministró los nombres de por lo menos seis altos directivos de la campaña que manejaron el incidente. También contó en detalles las llamadas que hicieron a importantes oficiales de la Dirección de la Policía Nacional para que permitieran que la aeronave continuara con su itinerario. Según el testigo, Samper se enteró en detalle de este episodio.
El testigo secreto también le dijo a la Fiscalía que estuvo presente en numerosas ocasiones, mientras se realizaba la distribución de los dineros en efectivo provenientes del cartel de Cali. El testigo corroboró importantes aspectos del testimonio de Medina. También confirmó datos de relevancia aportados por Fernando Botero. Adicionalmente, el testigo secreto ofreció a la Fiscalía detalles sobre la forma como los directivos de la campaña manipularon los libros contables que iban a ser presentados ante el Consejo Nacional Electoral. Según él, tanto el candidato como el conjunto de la cúpula de la campaña estuvieron al tanto de la adulteración de los balances y libros, algo que confirma lo dicho al respecto por Botero y Medina.
LAS CIFRAS DE LA CAMPAÑA
Durante seis meses dos expertos contadores trabajaron al lado de los fiscales sin rostro en lo que hoy se conoce como el primer documento definitivo sobre el verdadero costo de la campaña de Ernesto Samper. Este arqueo fue elaborado con base en los documentos oficiales entregados a las autoridades electorales, en los allanamientos del Bloque de Búsqueda que permitieron documentar la contabilidad de Miguel Rodríguez, en decenas de cheques entregados por la Superintendencia Bancaria y relacionados con las cuentas de las empresas de fachada del Cartel y en la información suministrada por Guillermo Pallomari. En plata blanca las cifras que manejó la campaña de Ernesto Samper fueron las siguientes: Ingresos con soporte contable: $9. 200.000.000.Ingresos sin soporte contable: $2.146.000.000. Total ingresos: $11.346.000.000.Gastos con registro contable: $9.572.000.000.Gastos sin registro contable: $4.962.000.000.Total de gastos: $14.534.000.000.Total de gastos sin ingresos justificados: $3.188.000.000.
PLATA A LA LATA
Leonardo García, actual asesor de la Secretaría General de la Presidencia, fue otra de las personas que la Fiscalía llamó a rendir declaración. García también confirmó algunos apartes del testimonio de Medina. El funcionario reconoció que estuvo en la casa del tesorero de la campaña pocos días antes de la segunda vuelta de la elección presidencial, contando 500 millones de pesos en billetes de 10 mil, los que fueron enviados posteriormente a algunas de las tesorerías regionales. A juzgar por el testimonio de García y por el del testigo secreto de la Fiscalía, los más importantes directivos de la campaña parecían estar enterados del manejo de esas grandes sumas sin que nadie preguntara sobre su procedencia.
A MEDIA LUZ
Destapado el escándalo de los narcocasetes y ante la posibilidad de que los secretos de la campaña salieran a la luz pública, el alto gobierno se dio a la tarea de diseñar estrategias para evitar que esto ocurriera. Esta operación, según le dijo Fernando Botero a la Fiscalía en su indagatoria, fue denominada como la del encubrimiento. Según el relato del exministro de Defensa, hubo periódicas reuniones en el tercer piso del Palacio de Nariño a las que asistían el presidente Samper, Horacio Serpa, Juan Manuel Turbay, Rodrigo Pardo y Fernando Botero. Las citas se cumplían a altas horas de la noche y tenían como particularidad que cuando comenzaba la reunión las luces del salón eran apagadas. Esta versión de Botero fue corroborada por Santiago Medina, quien agregó que él asistió por lo menos a una de ellas y en esa oportunidad, además de apagar la luz, uno de los asistentes llevó un radio que permaneció encendido mientras intercambiaban opiniones. Tanto Botero como Medina coinciden en que la luz apagada y el radio prendido eran una estrategia para que nadie los viera y nadie los escuchara o grabara.
EL TRASLADO
Evitar que Santiago Medina contara la verdad de lo que había ocurrido en la campaña fue una de las tareas que se impuso el alto gobierno. Según Medina, cuando se encontraba detenido en la cárcel Modelo, en la madrugada del sábado 29 de julio sorpresivamente llegó al pabellón de máxima seguridad Víctor Patiño Fómeque, quien acaba de ser trasladado de la cárcel de Palmira en el Valle. El encuentro fue breve. Según Medina, Patiño le dijo que lo mejor era que se quedara callado y no hablara. Medina le contestó que ya era demasiado tarde -la víspera había rendido su primera y muy famosa ampliación de indagatoria- y que el gobierno se había portado muy mal con él. (Ver SEMANA 692). Patiño fue traslado a Bogotá en un avión de la Fuerza Aérea por orden de Botero, quien aún se encontraba al frente del ministerio de Defensa y quien entonces argumentó medidas de seguridad. Este episodio ha sido corroborado plenamente por el Inpec, el Ministerio de Justicia y la Fuerza Aérea Colombiana. Según los testimonios que posee la Fiscalía, el presidente Samper estuvo al tanto de toda la operación de Patiño para intentar que Medina callara.
LAS DISCULPAS
Otra de las pruebas del Fiscal para demostrar un posible encubrimiento tiene que ver con el sonado caso del allanamiento por parte del Bloque de Búsqueda al Hotel Intercontinental de Cali cuando se celebraba el cumpleaños de una hija de Miguel Rodríguez Orejuela, el 3 de diciembre de 1994. De acuerdo con la indagatoria de Fernando Botero, el propio presidente Samper lo llamó y de una forma muy sutil le dio instrucciones para que públicamente las autoridades le pidieran excusas a la familia Rodríguez Orejuela y el Bloque disminuyera las presiones contra el cartel. Las excusas habrían sido exigidas al gobierno por un emisario del cartel que habría hecho el reclamo directamente a un alto funcionario de la Casa de Nariño.
EL CASO SERPA
Simultáneamente con la entrega de la denuncia contra Samper, la comisión que investiga el proceso 8.000 envió el expediente a la Unidad de Fiscales delegada ante la Corte Suprema para que estudie la conducta del ministro del Interior, Horacio Serpa, durante y después de la campaña electoral. Una de las pruebas es el testimonio que rindió ante la Fiscalía Patricia Pineda de Castro, quien se desempeñó como coordinadora de las tesorerías regionales de la campaña presidencial y quien en la actualidad labora como subcomisionada de paz. En esa declaración la funcionaria dijo que fue Horacio Serpa quien seleccionó a los tesoreros regionales de la campaña con la aprobación de los caciques liberales de los departamentos. Además, habría ordenado el envío de platas a esas tesorerías regionales y personalmente llevó 15 millones de pesos a la tesorería de San Andrés. Este testimonio de Patricia de Castro fue corroborado por el testigo secreto de la Fiscalía, quien agregó que Serpa, Leonardo García y ella se encargaban de entregar los paquetes que contenían el dinero en efectivo a las tesorerías regionales. Fernando Botero y Santiago Medina confirmaron que la jefatura de debate que ejercía Horacio Serpa en la campaña también incluía el manejo de dinero y que, además, el ministro del Interior también participó en las reuniones secretas en el Palacio de Nariño destinadas según ellos a encubrir lo sucedido.
EL CANCILLER
Los fiscales ante la Corte también estudiarán el caso del canciller Rodrigo Pardo, quien, de acuerdo con el expediente, habría autorizado el pago de 8.200 millones de pesos en publicidad, durante la campaña presidencial. Medina en su ampliación de indagatoria señaló que Pardo fue una de las primeras personas que tuvo conocimiento del desborde de los topes autorizados por el Consejo Electoral, justamente por las autorizaciones que habría dado para los gastos de publicidad que, por sí solos, habrían duplicado el tope legal total de gastos de la campaña. Según Medina y Botero, el Canciller también habría participado en las reuniones nocturnas en Palacio destinadas a encubrir lo sucedido en la campaña.
EL CASO TURBAY
Además de haber sido incluído tanto por Medina como por Botero en la lista de asistentes a las reuniones de Palacio dirigidas al encubrimiento, el actual ministro de Comunicaciones, Juan Manuel Turbay, también sería investigado por presuntas irregularidades detectadas por la Fiscalía en el manejo de aportes en moneda extranjera para la campaña presidencial, por un monto que oscilaría entre los 200 mil y los 500 mil dólares.
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