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| 3/15/2012 12:00:00 AM

Secuestrados en poder de las Farc: seis nudos que postergan la libertad

La que debe ser una de las liberaciones más importantes, por el número de secuestrados y por su antigüedad, se ha demorado mucho más que las anteriores. ¿Qué es lo que ha imposibilitado que los 10 uniformados recuperen su libertad?

Después de varias horas de reunión entre el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), el ministerio de Defensa, el gobierno de Brasil y representantes de Colombianos y Colombianas por la paz y la exsenadora Piedad Córdoba, se informaba este martes que el Protocolo de Seguridad era aceptado por las partes. La noticia era de especial trascendencia. Se trata del paso institucional más importante para destrabar el proceso de las liberaciones de los diez secuestrados uniformados que se encuentran en poder de las FARC y que deberán ser puestos en libertad en los próximos días.
 
Se trata de un documento que sirve de Hoja de Ruta entre las partes y que cuenta con los cinco componentes que determinan los detalles de la liberación: establecer el papel de los mediadores; acordar cuántos kilómetros o en qué territorios habrá cese de hostilidades; establecer por cuánto tiempo se acuerda el cese de hostilidades; aclarar que se trata de una liberación unilateral y que no se puede intentar ninguna acción militar, y determinar las coordenadas en donde se van a recoger a los secuestrados.
 
Por eso, la espera para que se cumplan las liberaciones de los últimos uniformados en poder de la guerrilla parece haber entrado en su recta final. Ya han pasado tres meses y medio desde que a principios de diciembre del 2011 las FARC anunciaron que liberarían un grupo de uniformados. A pesar de esto, la notificación no se concretó y empezó un largo período de especulaciones, de anuncios y de acusaciones que dilataron el proceso. Semana.com consultó a varios expertos que analizaron los motivos de estos aplazamientos.
 
Desacuerdo entre las partes

Durante los primeros días de diciembre del año pasado se conoció un comunicado de las FARC en el que se anunciaba que entregarían a seis de los uniformados que se encontraban en su poder, pero sólo daban a conocer el nombre de tres de ellos.
 
La intriga y la angustia entre los familiares por conocer los nombres de los otros tres y los detalles de la liberación se alargaron por un mes, hasta que en enero del 2012 se dio a conocer quiénes serían los otros tres afortunados. Sin embargo, los desplantes del Gobierno y el letargo en los anuncios realizados por las FARC le restaron credibilidad a liberación y pasó el tiempo sin que se concretaran los detalles.
 
"Esa primera etapa fue bochornosa porque, primero, las FARC no emitieron el comunicado de manera completa y, segundo, el gobierno colombiano se contradijo, primero anunció que le había dicho a Brasil que actuara de intermediario cuando no había sido así y Brasil salió a desmentir eso. Fue un primer episodio bochornoso y el asunto se fue desdibujando", explica Ariel Ávila, experto en las FARC e investigador del Centro Nuevo Arco Iris.
 
Durante ese periodo hubo acusaciones de lado y lado, lo que dilató aun más el proceso. El primero de febrero las FARC anunciaron que "se aplazaba el proceso de entrega de seis uniformados rehenes por la militarización de la zona en la que se había propuesto ponerlos en libertad”.
 
Por su parte, varios miembros del gobierno colombiano, incluido el presidente Juan Manuel Santos, dijeron en varias ocasiones que no querían "más show, ni circo mediático". En esa misma tónica el ministro de defensa, Juan Carlos Pinzón, dijo que "pareciera que aquí lo que hay es una estrategia para dilatar y ganar tiempo, y para todas las semanas sacar un nuevo titular o un nuevo mensaje".
 
Una liberación trascendental

"Se trata de la liberación más compleja de las que ha habido por el número de personas que van a ser liberadas”, le dijo a Semana.com Iván Cepeda, representante a la Cámara y miembro de Colombianos y Colombianas por la paz.
 
Para Cepeda es un hecho verificable que se trata de operaciones de alta complejidad, por las dificultades que hay en la movilización de los secuestrados en los lugares donde hay operaciones militares. El congresista también resalta que esto lleva varios procedimientos y que cada uno de esos cuenta con un tiempo de espera.

El hecho de que se trate de la liberación de los últimos secuestrados uniformados en poder de las FARC también cobra un interés político muy importante. "Esta la posibilidad de que ellos estén utilizando a estos secuestrados para mantenerse en la agenda pública", comenta Juan Carlos Palou, coordinador del área de construcción de paz y posconflicto de la Fundación Ideas para la Paz.
 
Para Palou, el hecho de que esto sea así significa que las FARC han perdido radicalmente su imaginación política.
 
La desconfianza

Entre los principales obstáculos aparecen el alto nivel de desconfianza que hay entre las partes y el hecho de que el Gobierno haya manifestado en varias oportunidades ser contrario a repetir los errores de los procesos anteriores de liberación unilateral. Igualmente, su rechazo a cualquier utilización mediática de la liberación.
 
Estas precauciones habrían aumentado las sospechas entre las partes. Varios analistas consultados por semana coinciden en que no es del agrado del Gobierno que la intermediaria sea Piedad Córdoba, al mismo tiempo que las FARC desconfían enormemente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y de la fuerza pública.
 
Ganando tiempo: ¿objetivo Cumbre de las Américas?

Para el analista y director del Centro de estudios Seguridad y Democracia, Alfredo Rangel, la demora en las liberaciones se debe a que las FARC estarían "jugando con el tiempo". Para Rangel, la guerrilla estaría esperando para hacer coincidir las liberaciones con algún momento de la 'Cumbre de las Américas', que se llevará a cabo en Cartagena del 9 al 15 de abril. "Lo que quieren de este evento es aprovechar la presencia del centenar de periodistas que le darían un eco internacional muy grande a esas liberaciones", dice Rangel.
 
Pero esto no sólo sería ventajoso para la guerrilla. "En la eventualidad de que lo lograran hacer durante el transcurso de la Cumbre, sería ventajoso para las FARC por la exposición mediática; pero eventualmente al Gobierno también podría aclimatar unos contactos informales de paz", comenta el experto en seguridad.
 
Para Ariel Ávila es verdad que existe esa posibilidad. "Sin embargo, si tomamos en cuenta el último comunicado de la guerrilla, emitido hace menos de un mes, estamos todavía en los márgenes de tiempo regulares y por eso lo de hacer coincidir las liberaciones con la Cumbre es sólo una teoría".
 
No será una sino varias liberaciones

Desde que se llevó a cabo la liberación de Íngrid Betancourt, la estrategia de la guerrilla para movilizar a los secuestrados cambió. Desde entonces a los rehenes los dividieron en grupos de dos o tres y los repartieron en diferentes estructuras.
 
Esa es otra de de las situaciones que podría estar complicando la agilización del proceso de liberación por cuanto la movilización se hace más difícil. Esta situación es la que lleva a los expertos a afirmar que no será una sola liberación la que se produzca sino que serán varias.

"En una sola tanda no los van a entregar y seguramente vayan a ser dos o tres puntos de entrega. Lo importante es saber con cuánta diferencia se hará una de la otra, lo ideal sería que se hagan en un mismo día para que no de espacio a que suceda algo entre una y otra", indican desde la Corporación Nuevo Arco Iris.
 
Para Alfredo Rangel, "es de esperar que no haya un único acto de liberación, porque las FARC creen que son más convenientes hacerlo por goteo para hacer más pronunciamientos, más mediático, es parte de la ganancia de estas maniobras políticas que son disfrazadas de actos humanitarios".
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