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| 9/23/2017 10:15:00 PM

Los líderes que le apuestan a la educación

‘Ad portas’ del año electoral, educar a los niños y jóvenes para que se conviertan en ciudadanos integrales es esencial en épocas de posconflicto. Aquí las claves que dejó la Cumbre Líderes por la Educación para que sea una realidad.

Cuando se habla de educación, es fácil caer en lugares comunes. El tema no es nuevo y resulta difícil proponer perspectivas que puedan ejecutar proyectos a cabalidad. Por eso es tan importante producir encuentros como la Cumbre Líderes por la Educación, realizada el 20 y el 21 de septiembre en Bogotá. No cabe duda de que la educación debe ser uno de los ejes principales para el futuro de Colombia, pero lo esencial es descubrir cómo consolidarla para que los niños y jóvenes crezcan como ciudadanos integrales.

La cumbre dejó pistas que podrían ser la hoja de ruta para los próximos años. Una de esas claves es transversal e ineludible: cerrar la brecha entre las zonas rurales y las urbanas. Lastimosamente, el lugar y las circunstancias en las que se nace son la base para conseguir empleo en la adultez. Colombia es un país con amplio potencial rural; sin embargo, la tendencia de despoblar el campo para migrar a las ciudades ha sido una constante.

Según datos del Ministerio de Educación, un niño en las zonas rurales va en promedio 5,5 años al colegio, mientras que un niño de ciudad va 9. Y solo 3 de cada 10 niños del campo avanzan a la educación media, una enorme desventaja desde temprana edad. Los jóvenes rurales no encuentran incentivos suficientes para quedarse en sus veredas y allí está una clave de corto y mediano plazo: hay que educar realmente en las regiones para lograr incluirlas en el desarrollo.

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Pero hay otra brecha que parece agudizarse con los años: los pocos jóvenes que terminan sus estudios profesionales no están listos para el mercado laboral, porque hay una dicotomía entre los planes de estudio y los perfiles laborales. Li Kai Chen, de la compañía McKinsey, lo dejó claro: “85 millones de estudiantes carecen de habilidades aplicables al trabajo. El 42 por ciento de los empleadores afirman que los jóvenes no están preparados”. Se necesita no solo el reciente marco nacional de cualificaciones, sino también comenzar a educar con perfil vocacional, para que los jóvenes no engorden las tasas de desempleo.

A esto se le añade la necesidad de desestigmatizar la educación técnica. Colombia se ha enfocado en la universitaria, pero como explicó María Andrea Nieto, directora del Sena, “la formación técnica es una oportunidad de movilización económica y social: disminuye la pobreza, genera empleo e ingresos”.

Y otra forma para propulsar la economía es la educación posmedia. Académicos, líderes sociales y políticos enfatizaron la importancia de las nuevas tecnologías, pero tomándolas simplemente como una herramienta y no como la solución para tener gente educada. Es esencial que los maestros estén capacitados en el uso de los dispositivos. La economía naranja está tomando fuerza en el país y los jóvenes deben ser formados como ciudadanos digitales que sepan cómo utilizar las TIC y también cómo comportarse en la red.

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Es primordial educar desde la primera infancia en inteligencia emocional. Habilidades socioemocionales como el trabajo en equipo, la resolución de conflictos y la resiliencia deben ser las bases para formar ciudadanos en épocas de posconflicto. No solo hay que educar en matemáticas, es imprescindible una educación de la empatía, que será posible con currículos integrales que lleven a las nuevas generaciones a construir un país en paz.

“Si queremos gente educada, hay que fortalecer los jardines infantiles”

Estonia es un caso especial en el mundo: se la jugó por reforzar la educación preescolar y se catapultó en las pruebas internacionales. Jaak Aaviksoo, rector de la Universidad Tecnológica de Tallin, le contó los pormenores a SEMANA.

SEMANA: ¿Cómo logró Estonia cambiar la tendencia de que los profesores más formados solo deben estar en las universidades?

JAAK AAVIKSOO: Los jardines infantiles tienen niños con problemas de comportamiento o dificultades de aprendizaje que luego llevan al colegio y que a veces han echado raíces profundas. Entre más rápido se encuentren y corrijan los errores que vienen de la edad temprana, más fácil será guiar a los niños para que entren a la sociedad.

SEMANA: Pero también se necesita un cambio de imaginario colectivo...

J.A.: Es complicado. Yo soy el rector de la universidad y mis colegas me preguntan “¿por qué está diciendo que los jardines infantiles son más importantes que las universidades? Nos van a quitar el presupuesto”. Pero yo creo que hay que mirar la educación como algo integral. Queremos gente educada, y para tenerla en las universidades, necesitamos buenas bases. No creo que un profesor de Física sea capaz de dictarles clase a niños de jardín. Necesita tener habilidades especiales en psicología, en neurociencia, disciplinas que enseñen a los niños a resolver problemas.

SEMANA: ¿Y qué rol debe jugar el gobierno?

J.A.: En Estonia decidimos que necesitamos profesores de maestría en los jardines infantiles, el problema es que sigue habiendo una brecha salarial grande. El próximo año el presupuesto de las universidades va a crecer un poco, pero el de los jardines va a crecer considerablemente. Y esto hay que verlo como beneficioso a largo plazo, incluso para las universidades.

SEMANA: La lectura crítica y las capacidades de interpretación son básicas en Estonia. ¿Cómo explicar esto en Colombia, donde el enfoque ha sido matemático?

J.A.: Yo soy físico, y creo en el conocimiento sólido en matemáticas y ciencias naturales. Pero veo muy a menudo que la gente que trabaja en investigación no tiene habilidades comunicacionales, motivacionales. No es suficiente tener la razón para convencer a otro, hay que tener la capacidad de persuadir. En la vida real es más complicado que el dos más dos igual a cuatro, hay que trabajar con la gente. Por eso es importante educar en expresión y pensamiento crítico.

SEMANA: “Hay que saber menos, pero entender más”. ¿Qué tan controversial es esta postura?

J.A.: El paradigma de la educación en casi todo el mundo sigue el mismo modelo técnico de 1900, con un programa establecido: esta cantidad de conocimiento aprendiendo esto y esto. Pero luego alguien de 40 años recuerda poco de lo que aprendió en el colegio, no logra entender cómo funcionan los seguros de vida o los fondos de pensión. Debes saber aplicar el conocimiento, y si se te olvida algo, ya existe Google. Por eso, debe haber un cambio que pase de mucha teoría a mucha práctica. Así hay más comprensión.

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