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| 12/18/2010 12:00:00 AM

Señora Fiscal

Con la elección de Viviane Morales como nueva fiscal general de la Nación, no solo se hace historia al llegar una mujer a este cargo, sino que se dio fin a 16 meses de interinidad en la Fiscalía y se selló la paz entre la Corte Suprema y la Casa de Nariño.

El humo blanco que salió finalmente de la Corte Suprema, el pasado 2 de diciembre, con la elección de la nueva Fiscal General, significa mucho más que la escogencia, por primera vez en la historia del país, de una mujer para ese cargo.

El país respiró aliviado porque se acabó la interinidad de 16 meses en un organismo tan crítico como la Fiscalía. Pero el nombramiento de Viviane Morales es, sobre todo, el fin de la guerra fría entre el Ejecutivo, entonces en cabeza de Álvaro Uribe, y la Corte Suprema de Justicia. Se trató de una pugna que bordeó peligrosamente la desinstitucionalización del país. Y no era nada fácil desactivarla. El enfrentamiento se remonta a 2006, cuando el entonces presidente de la Corte Suprema, Yesid Ramírez, dijo en una entrevista a SEMANA que Uribe había tomado partido a favor de la Corte Constitucional en referencia al choque de trenes por la resolución de tutelas. Eso sacó de quicio a Uribe.

Luego vino el inmenso escándalo de la parapolítica, donde la Corte Suprema investigó, juzgó y condenó a decenas de congresistas uribistas que fueron a dar a la cárcel, entre estos Mario Uribe, primo del jefe de Estado. Uribe y sus voceros, cargados de tigre, repetían que la justicia estaba politizada. Más adelante el enfrentamiento se exasperó al máximo con el escándalo de las ‘chuzadas’, en el que varios magistrados fueron víctimas de jugadas sucias del DAS.

Así las cosas, cuando llegó el momento de que la Corte Suprema nombrara el relevo para el fiscal Mario Iguarán de una terna presentada por Uribe, el enfrentamiento se tornó en un auténtico pulso. Con interpretaciones que dilataron el proceso, la Corte logró congelar la elección del Fiscal que tendría que investigar a los responsables de las ‘chuzadas’. Uribe, por su parte, pedía públicamente a la Corte que cumpliera con su responsabilidad. En medio del debate, todo el país aguardaba la decisión definitiva de la Corte Constitucional sobre la posibilidad de un tercer mandato de Uribe.

Cuando quedó claro que no habría tercer mandato, muchos pensaron que la elección del Fiscal se destrabaría. Pero no. Aparecieron cuestionamientos a los ternados, y Uribe tuvo que cambiar la terna. Los nuevos nombres presentados tampoco cayeron bien en la Corte y pasaron varios meses de sesiones donde se analizaba si la terna era viable o no.

Así llegó el 7 de agosto y desde ese día el nuevo gobierno empezó un discreto trabajo para recomponer las relaciones con la Corte. Juan Manuel Santos sorprendió al país al retirar la terna de Uribe para presentarle tres nuevos nombres a la Corte. La audaz jugada venía blindada no solo por un concepto del Consejo de Estado que avalaba el cambio, sino porque los nombres de los integrantes fueron comentados previamente al ex presidente Uribe. La Corte Suprema quedó contra la pared, tenía que escoger, y el presidente Santos llamó a magistrados claves para apaciguar los ánimos.

Eso quedó demostrado el 2 diciembre. Ese día los ternados se presentaron formalmente ante la Corte Suprema y, aunque larga, pues duro casi 12 horas, bastó una sola sesión para que los magistrados, con una reinterpretación del mínimo de votos requeridos para ser Fiscal, eligieran por fin a la abogada y ex congresista Viviane Aleyda Morales Hoyos.

Morales es la primera mujer que ocupa el difícil cargo de Fiscal General. Además, enfrenta el reto en un momento clave, cuando el ente investigador debe entrar a resolver casos sensibles como los de los ex ministros Diego Palacio y Sabas Pretelt, varios ex directores del DAS, el carrusel de la contratación de Bogotá y el de Luis Guillermo Giraldo, promotor del referendo reeleccionista. Esto por mencionar solo algunos de los ‘chicharrones’ que le esperan a la nueva Fiscal en 2011.

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