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| 8/20/2011 12:00:00 AM

‘Septimazo’ verde

El anuncio de la construcción de un corredor verde por la emblemática carrera séptima, en reemplazo de la troncal 'light' de TransMilenio, puso de acuerdo por primera vez a los bogotanos. Lo difícil será llevarla a la realidad.

La simple filtración de un proyecto que venían trabajando el gobierno nacional con la Alcaldía de Bogotá para corregir y potencializar la troncal de la carrera séptima puso a soñar de nuevo a los capitalinos.

Aunque el proyecto está apenas en la pizarra, como dice la alcaldesa Clara López, y aún falta mucho camino para llegar a un diseño final de lo que sería el primer corredor con cero emisiones y ambientalmente amigable, como lo advierte el viceministro de Transporte, Felipe Targa, el anuncio definitivamente dejó en claro que la mayoría de bogotanos no quiere que allí se construya un TransMilenio pesado, como el de la Caracas y la Autopista Norte, ni uno light, como el contratado por Samuel Moreno. Otra cosa que sale a relucir es que el gobierno se la quiere jugar a fondo por sacar a la capital del bache en el que se encuentra, ya que financiaría el 70 por ciento de las obras.

La idea, en general, es que por esta vía se dedique el carril izquierdo de cada sentido para los buses biarticulados, que deberán funcionar con electricidad o en combinación con gas, y con estaciones centrales. Los demás carriles de la antigua Calle Real serán para los carros particulares y una ciclorruta, y contrario al proyecto ya contratado, la obra no iría hasta la calle 72, sino hasta la 170, para darle continuidad a la troncal de la carrera décima. En la calle 100, como ya estaba previsto, se construirá una estación intermedia, mientras que en la 170 se hará el portal final. El valor estimado de la obra sería de unos 600.000 millones.

Además, se busca mejorar el espacio público y las zonas verdes, promover planes de renovación y crear un entorno ambientalmente amable y sostenible que permitan que la zona donde se genera la mayor riqueza de la ciudad, por ser centro empresarial y de servicios, siga siendo la joya de la Corona. Para mejorar la movilidad, el viceministro propone que se hagan pasos a desnivel en las calles 72, 85, 92 y 94.

"Estamos reconfigurando este corredor verde o de la 'Esperanza', como lo he bautizado. Lo que buscamos es no robarle espacio a la séptima, al Parque Nacional, a la Universidad Javeriana, ni echar al piso casas y edificios para construir una troncal. El problema es que las troncales de TransMilenio han ayudado a solucionar los problemas de movilidad, pero no ha sido lo mismo en función del urbanismo y la ciudad", dijo la alcaldesa encargada.

Con la participación de la Fundación Clinton y el BID, que están ayudando a armar el proyecto, llegará un bus híbrido que funciona con energía y gas, para ponerlo a prueba y saber cómo se desempeña a 2.600 metros de altura. De igual manera, se van a probar algunos taxis eléctricos.

Pero para que este corredor verde pase de las palabras a la realidad se requiere superar una complicada prueba de obstáculos. El primero es definir la suerte del contrato que la ciudad tiene con el Consorcio Sainc y Cóndor para construir la troncal light de la séptima entre las calles 32 y 72. Si bien la ejecución de la obra está detenida hasta finales de septiembre, el contratista ha gastado unos 8.000 millones de pesos en la adecuación de las vías alternas, como la Circunvalar. Mientras que la alcaldesa López anunció que el contrato, de unos 85.000 millones de pesos, será terminado y liquidado, el Instituto de Desarrollo urbano (IDU) dijo que esa es una posibilidad, pero que hay otras que se están estudiando con los contratistas, como son la suspensión o la modificación.

El otro escollo es conciliar este proyecto con el Sistema Integrado de Transporte y los operadores que ya fueron escogidos para operar este corredor. "Hay contratos ya firmados y proyecciones financieras que deberán modificarse o ajustarse con la inclusión de buses eléctricos, pues son más costosos en su adquisición y mantenimiento", dijo un alto funcionario de la administración.

La ejecución de la obra es otro lío, pues necesariamente para echar a andar estos buses biarticulados eléctricos se requiere intervenir la carrera séptima, lo que conlleva a desviar gran parte del tráfico por la avenida Circunvalar. El problema es que esta quedó afectada en varios tramos por el invierno. Según el IDU, estabilizarla y ajustarla puede tomar entre ocho y 16 meses, motivo que también ha pesado para redefinir el contrato actual de construcción de la troncal light.

Mientras esto ocurre, dice el viceministro Targa, este año se espera terminar el diseño de la obra y abrir la licitación el próximo. A la par, se espera que el IDU adelante, con ayuda financiera de la Nación, los diseños y la contratación de los intercambios viales de las calles 72, 85, 92 y 94, que necesariamente se tienen que hacer. "Por primera vez, la plata no es un problema, pues además de los recursos públicos, la Nación le va a entregar a Bogotá ochenta de los cien millones de dólares que la Nación tiene provenientes de los fondos internaciones contra el cambio climático".

Todo apunta a que la obra se hará por etapas. Probablemente primero se haga entre las calles 32 y 100; y después entre la 100 y la 170. Un punto a favor es que gran parte de los diseños y estudios realizados para las troncales anteriores servirán de base para la nueva troncal. "Como hay un cambio y repotencialización del proyecto, impulsado por nuevos factores, no creo que se pueda pensar que hay un detrimento patrimonial o que haya funcionarios que terminen investigados o sancionados", dijo el viceministro Targa.
 
Pero para que algún día la séptima sea una vía totalmente verde, solo es viable si se construye el metro y se sacan adelante las autopistas urbanas y la continuación de la Circunvalar por túneles o una conexión nueva por el oriente. De lo contrario, quitarles un carril a los carros para dárselo a las bicicletas sería una exageración. "Para el gobierno está claro que el metro lo vamos a hacer con la nueva administración, sin importar quién llegue", dijo Targa.
 
Por ahora está claro que el gobierno y el Distrito, después de varios años, están de acuerdo y empujando en el mismo sentido, y que la administración de Santos quiere jugársela por pasar a la historia como la que sacó a Bogotá del hueco en el que se encontraba y la catapultó al siglo XXI con autopistas urbanas, sistemas de movilidad ambientales y un metro en construcción. Ojalá los anuncios no se queden en buenas intenciones.
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