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| 2/10/2012 12:00:00 AM

Ser voluntario en Colombia

Con la nueva Ley del Voluntariado, miles de colombianos que tienen espíritu solidario tendrán estímulos en educación, vivienda y seguridad social. Voluntarios celebran la reglamentación y esperan más cambios a futuro.

Rescató a sobrevivientes de la tragedia de Armero, entregó los cuerpos de las víctimas del atentado contra el avión Boeing 727 de Avianca y ayudó a las familias afectadas por las recientes inundaciones de Bosa, en Bogotá. Ella es Desireé Arias, una mujer que a sus 51 años se enorgulluce de ser voluntaria de la Cruz Roja.

Los voluntarios del país deben estudiar y trabajar para poder pertenecer a una entidad como la Cruz Roja, la Defensa Civil o un cuerpo de bomberos.
 
Desireé es administradora de empresas y trabaja en una constructora. Su esposo tambíen hace parte de los más de los 45.000 voluntarios de la Cruz Roja Colombiana. Ellos no tienen hijos y parte de sus vidas está dedicada a atender las misiones humanitarias en cualquier ciudad, sin límites de tiempo ni espacio. También apoyan la formación de nuevos voluntarios.

"Una de las cosas que más lo hace permanecer a uno en el voluntariado es la gratificación que se siente cuando se hace algo por los demás. Las gracias, una simple sonrisa, la alegría del otro", así define Desireé el secreto de ser una voluntaria activa durante más de 30 años .

Ella y su esposo hace un año escucharon los rumores de una ley que los respaldaría. "Por las distintas circunstancias de la vida, hoy en día en el mundo es muy difícil ser voluntario y esta ley es una buena noticia", dice.
 
Se trata de la nueva  Ley del Voluntariado, sancionada desde el pasado 15 de enero. Con esta ley, los miles de ciudadanos que dan vida al voluntariado nacional ahora son respaldados por una reglamentación que promete estimular su labor y potenciar su formación.

Según lo argumenta la Ley, un voluntario es “toda persona natural que libre y responsablemente, sin recibir remuneración de carácter laboral, ofrece tiempo, trabajo y talento para la construcción del bien común”.

La nueva Ley del Voluntariado ofrece estímulos en educación, vivienda, servicios públicos y seguridad social, además crea el Sub-Sistema Nacional de Voluntarios de Primera Respuesta, integrado por las entidades que atienden los desastres. En ese sentido, los integrantes del Sistema Nacional de Voluntarios contarán con un entrenamiento adecuado y actualizado para la prevención y la atención de emergencias, y se otorgarán becas e incentivos.

Para los voluntarios la ley es una "oportunidad". Así la califica Carlos Hernando Paredes, un sicólogo que pertenece al voluntariado de la Defensa Civil hace 16 años. "Las bondades que nos presenta la Ley son innovadoras e impactantes en el sentido en que se reconoce el trabajo del voluntariado".

La propuesta de la Ley, que comenzó a sonar en el año 2010 y se formalizó en el inicio de 2012, con la sanción del presidente Juan Manuel Santos, se creó a partir de las necesidades del voluntariado.
 
Carlos recuerda que a través de las juntas locales, los voluntarios compartieron sus experiencias en la atención de las misiones humanitarias y se reconocieron vacíos que tiempo después fueron resueltos en el Congreso, sin que se presentara ningún escollo.

Entre los estímulos que recibirá este gremio está el acceso a la educación. Según la Ley 1505 del 5 de enero del 2012, "las instituciones de educación superior formal y las instituciones de educación para el trabajo y el desarrollo humano deben otorgar a los voluntarios activos beneficios en matrículas y créditos". Carlos asegura que entre los mayores beneficios para él está "acceder a la posibilidad de estudiar de una manera más fácil".

Frente a la seguridad social, los voluntarios, sus parientes del primer grado de consanguinidad y su cónyuge, serán afiliados al régimen subsidiado en salud de forma prioritaria, “salvo que sean cotizantes o beneficiarios del régimen contributivo”. Aunque no es el caso de Carlos, varios voluntarios compañeros suyos aún no están afiliados a la seguridad social y este punto favorece su calidad de vida.

Además, los voluntarios serán afiliados al Régimen de Riesgos Profesionales (ARP) a través de la Dirección de Gestión del Riesgo del Ministerio del Interior.

Los voluntarios y sus familias también podrán acceder de forma prioritaria a los subsidios de vivienda y programas de vivienda de interés social.
 
Cabe aclarar que los beneficios en educación y vivienda sólo se ofrecerán a los voluntarios que permanezcan activos durante mínimo tres años.

La Ley del Voluntariado también contiene beneficios en el pago de los servicios públicos. En ese sentido, se advierte que “a iniciativa del alcalde, concejos municipales y distritales, se podrán establecer las tarifas especiales o exonerar del pago de servicios domiciliarios, gravámenes o impuestos distritales o municipales” a las sedes de las entidades que están al servicio del voluntariado.

Carlos asegura que la nueva normatividad también estimula la relación laboral de los voluntarios. "Nuestros jefes van a entender la importancia de nosotros en el sistema de atención y ayuda", dice.
 
Y es que la nueva Ley ordena a los empleadores otorgar permisos a los voluntarios para ausentarse de su trabajo si necesitan atender una misión humanitaria, “sin que se suspenda la relación laboral y las obligaciones con el empleado”. Es decir, que el voluntario debe ser remunerado en sus días de inasistencia.

Finalmente, entre las ventajas de ser voluntario en Colombia está el respaldo a una posible aspiración a ser funcionarios.
 
En ese sentido, si un voluntario permanece activo más de cinco años, “se le reconocerá un puntaje dentro del proceso de selección para acceder a cargos públicos”. Frente a esta ventaja, Carlos explica que aunque no es su caso, muchos compañeros suyos consideran que pueden ser más funcionales en el servicio a la comunidad desde los cargos públicos.

Los beneficios de la Ley del Voluntariado se materializarán a más tardar el 15 de julio de 2012, cuando los ministerios encargados reglamenten lo ordenado por el Congreso.

No obstante, aunque Desireé celebra la iniciativa aprobada, advierte que los voluntarios merecen una reglamentación que les facilite el ingreso a las zonas de emergencia. "Algunasveces uno llega a un sitio de emergencia y la misma autoridad no permite que pase nadie, ni siquiera uno que es voluntario. Me gustaría que reconocieran la institución como una entidad que realmente sirve".

Desireé, al igual que Carlos, recuerdan que los gastos de un voluntario en Colombia comienzan en la compra del uniforme y por esta razón exigen más oportunidades laborales. "La oportunidad de empleo es muy poca. Debería haber un plan de apoyo para conseguir empleo", apunta Desireé.

Finalmente, la voluntaria exige una capacitación más especializada, "independientemente de la institución a la que se pertenezca". "Los cambios los exigimos todos los voluntarios. Entre las entidades hay roces, como en todo, pero entre más grande es la emergencia, más familiaridad se vive", concluye.
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