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| 4/15/2014 12:00:00 AM

El descuartizador al que la justicia dejó libre

Pese a que Sergio Hurtado Arango reconoció haber desmembrado a dos menores en Medellín, la Fiscalía no tiene cómo imputarle el delito.

Tres días se tomó Sergio David Hurtado Arango para descuartizar, en la penumbra de su casa, los cuerpos de dos jovencitas a quienes había invitado a terminar una fiesta que se alargó más de lo debido. Cindy Lorena Giraldo Correa y María Caterine Ochoa Patiño, ambas de 17 años de edad para aquellos días, conocían a Sergio de tiempo atrás. Eran amigos.  
 
El 1 de marzo de 2009, como se puede leer en el expediente, Sergio invitó a las dos chicas a su casa del barrio Boston, de Medellín, para que siguieran la rumba que habían dejado a medias en un bar del Centro de la ciudad.
 
No se sabe qué ocurrió esa noche a ciencia cierta. Doña Elcy Correa, mamá de Cindy Lorena, se despertó al día siguiente con un presentimiento a cuestas, pues su hija, estuviera donde estuviera, siempre avisaba si decidía no ir a dormir a la casa.
 
Luego de meditarlo por largo rato, algo impulsó a doña Elcy a llamar a Hurtado y preguntarle si sabía algo.
 
—Dígame, ¿Lorena está con usted? —preguntó angustiada.
 
—No se preocupe, que su hija está bien—le contestó sin dar más explicaciones.
 
Pero pasó un día y luego otro y otro, y doña Elcy entró en desespero. Lo primero que hizo antes de salir fue arrodillarse ante una Virgen que tiene en la sala de su casa para pedirle, presa de los nervios, qué le diera señales para encontrar a Cindy Lorena.
 
Horas más tarde se reunió con un vecino que, además de saber dónde vivía Hurtado, estaba dispuesto a acompañarla hasta allá. Sin embargo, cuando se acercaban, la cuadra ya estaba acordonada por la Policía.
 
Los vecinos habían llamado a los agentes quejándose de un olor putrefacto que salía por ventarrones del apartamento 201, donde Hurtado estuvo encerrado con las jovencitas durante tres días seguidos.
 
Los funcionarios que asistieron a la diligencia no tenían una orden de allanamiento, asunto que fue aprovechado por Sergio para fugarse por una tapia. Y ahí comenzó una cadena de errores y de vacíos del sistema judicial, que cinco años después han hecho que el caso brille en el altar de los procesos que están impunes en Colombia.
 
Hurtado, como lo confesaría tiempo después, desmembró los cuerpos de Cindy Lorena y de María Caterine, luego de lo cual cubrió las partes con cal y cemento, para finalmente empacarlas en una caneca. Su versión es que Cindy Lorena y María Caterine fallecieron de sobredosis.
 
Los informes periciales de necropsia, fechados el 5 de marzo de 2009, dan cuenta de que las dos jóvenes fueron desmembradas post mortem. No obstante, ante los procedimientos degradantes de los que se valió Hurtado, fue imposible determinar la causa de la muerte.
 
Es ahí donde comienza a enredarse el caso, pues, según se lo dijo a Semana.com el director de Fiscalías de Medellín, Germán Darío Giraldo, sin que se determine de qué murieron las dos niñas, es inviable jurídicamente imputarle al sospechoso el delito de homicidio agravado.

Y fue por esa razón que el 13 de diciembre del 2013, ante el juez 41 penal municipal de Medellín con función de control de garantías, la Fiscalía acusó a Sergio de ocultamiento de material probatorio e irrespeto a cadáver, delitos cuyas penas resultan irrisorias si se comparan con los 40 años que puede acarrear la comisión de un homicidio en esas condiciones.
 
Lo anterior desembocó en que un juez le concedió a Sergio, que ya estaba detenido, el beneficio de casa por cárcel. El pasado 10 de abril, en horas de la de la tarde, este hombre de 36 años de edad se fue para su casa. “Nosotros sabemos que él las asesinó. Tenemos muchas más pruebas para llevarlo a juicio. Pero estamos esperando a que Medicina Legal en Bogotá lleve a cabo pruebas científicas mucho más complejas que determinen la causa de la muerte de las víctimas”, dice un funcionario judicial que ha estado muy cerca del caso. A eso se suma que, para el día del hallazgo de los cuerpos, la Policía encontró en la casa de Sergio material pornográfico con menores de edad.
 
Ahora bien, ¿por qué hasta ahora el caso se mueve? ¿Qué ocurrió judicialmente durante cinco años? Solo hasta julio del 2013 que hubo cambio de fiscal, como consecuencia de las denuncias de la Secretaría de la Mujer de Medellín que apuntaban a una posible dilación del proceso.

Al día de hoy los caminos jurídicos cada vez más se van cerrando. La Fiscalía apeló la decisión del juez que le otorgó a Sergio David la detención domiciliaria y será el Tribunal Superior de Medellín el que tome una decisión definitiva sobre la libertad del implicado.
 
Desde aquel 1 de marzo de 2009 que Cindy Lorena y María Caterine no regresaron de la fiesta, las vidas de sus respectivas mamás se han tornado errantes y pesadas. “Yo me siento decepcionada. Si nosotros fuéramos personas poderosas, seguramente ya la Justicia habría tomado cartas en el asunto. Pero somos pobres. ¿Dónde está la dignidad humana de mi hija y de María Caterine? Ellas no eran unas cosas, como se refirió un abogado en el juicio. Ningún ser humano, ninguno, tiene por qué recibir ese trato”.  Una conclusión del todo dolorosa.
 
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