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| 10/2/2016 3:15:00 PM

“Hay que cambiar armas por libros”: Sergio Fajardo

El exgobernador de Antioquia, con claras miras a la Presidencia de la República, habló con Semana.com sobre los retos que vienen para el país después de la firma de la paz.

El exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, posible candidato a la Presidencia de la República para las próximas elecciones, llegó muy temprano al colegio Inem José Félix Restrepo para darle el Sí al plebiscito por la paz. Su magnetismo con los electores no ha cambiado, pues ante un breve malentendido por la clausura de una salida del sitio de votación, algunos ciudadanos le pidieron ayuda llamándolo “gobernador”. Aprovechando que su popularidad parece no haber menguado, su equipo, Compromiso Ciudadano, ha empezado a reunirse de cara a los comicios presidenciales. Semana.com habló con el exgobernador sobre la paz y los retos que el Sí trae para el país.

Consulte: Sergio Fajardo se alista para las presidenciales

Semana.com: ¿Cuál es el panorama que tiene por delante el país después del plebiscito?

Sergio Fajardo: Yo veo el país después del Sí, no he considerado el No como una posibilidad, esto significa pasar la página de la destrucción y la violencia y empezar la página siguiente, la que se está por escribir. Esta es una oportunidad muy compleja, sobre todo por la capacidad de reconciliarnos, que es inédita, porque una características nuestra es que no sabemos ser diferentes, la enemistad se manifiesta en agresión y eso está cerca de la violencia; otro de los retos está en términos políticos, el desarrollo de estos acuerdos va a poner en evidencia la capacidad política de cumplir con los acuerdos y darles trámite, que empieza con la responsabilidad del Presidente de pasar por el congreso un montón de reformas y leyes para el postconflicto, y es difícil porque una de las debilidades más grandes que tuvo el proceso, es que no se hizo una verdadera pedagogía en estos cuatro años; finalmente necesitamos enfrentar la corrupción, que tiene que ver con la forma de hacer política: los que pagan para llegar, llegan a robar y eso está asociado con las formas del clientelismo. Tenemos que cambiar rápido de protagonistas, llevamos toda la vida con guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes, corruptos, tenemos que mostrar a científicos, maestros, artistas como los verdaderos protagonistas, y la reconciliación tiene que ver con ese cambio, esa es la página que debemos empezar a escribir.

Semana.com: ¿Usted cree que después del sí se abre el espacio para “Colombia la más educada”?

S. F.: No tengo la menor duda, nos debemos dar la oportunidad de hacer de la educación el centro del país. Vivimos en una sociedad muy desigual y por eso hay que apostarle a la capacidad de la gente, darles oportunidades. Hay que cambiar armas por libros. Aquí en Colombia se pagó un impuesto para la guerra, pues paguemos uno para la educación. Nos ha movilizado la violencia, ahora que nos movilice la educación, la innovación, el emprendimiento, la cultura.

Semana.com: ¿Encontró mucho “sapos” cuando leyó los acuerdos?

S. F.: Yo no he mirado los acuerdos en términos de sapos. Estamos haciendo una negociación y se trata de confrontar dos poderes de diferente naturaleza, así que debe haber ajustes. Acuerdo perfecto no hay, este es un acuerdo muy bueno, dirigido por personas honorables como Humberto de la Calle, Sergio Jaramillo, el general Óscar Naranjo, el general Jorge Enrique Mora. De lo que tenemos que asegurarnos es de que este capítulo no abra uno de más destrucción. Yo por eso tengo el optimismo y la ilusión de que esto se implante bien.

Semana.com: Después de los acuerdos va a quedar una fuerte polarización política…

S. F.: Necesitamos la capacidad de escuchar a los otros sin convertir esas diferencias en enemistades. Este es un tiempo para la sabiduría. Tenemos que desarrollar un arte que no es natural en nuestra tierra, porque hemos estado enfrentándonos por más de cincuenta años, y es el arte de ser tolerantes. Necesitamos la pedagogía que no se hizo en todo el proceso de paz, necesitamos que se nos hable desde la construcción de país. Por ejemplo, yo no he insultado a otro, ni he dicho que otro es mi enemigo porque el lenguaje es el primer paso de la agresión. La pedagogía para el proceso se debe basar en que ser diferentes no significa ser enemigos.

Semana.com: ¿Aprendió de estos temas con la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara de las AUC en Medellín cuando era alcalde?

S. F.: Yo empecé a aprender primero en términos conceptuales, después tuve la oportunidad hacer parte de la Comisión Facilitadora de Paz de Antioquia en la gobernación de Álvaro Uribe Vélez, en 1995 , ahí aprendí mucho porque entendí el conflicto en el departamento cruzado por todos los grupos armados, después recibí el resultado de Justicia y Paz con cerca de 4.000 desmovilizados de los paramilitares, y vimos todos los retos de ese proceso, un montón de gente que venía de la guerra y que había que atenderlos en tres contextos: individual, familiar y comunitario, de ahí se les dio un subsidio y un proyecto educativo y social, eso bien hecho funciona, siempre hay un margen de los que se devuelve, pero hay que hacer ese margen mucho más pequeño. Como gobernador de Antioquia nos tocaron las Bacrim y llegar a lugares como Ituango, donde ya las FARC empezaban un cese al fuego, y pudimos llegar a lugares donde no entraba un alma, llevar los programas de cafés especiales, y las comunidades van perdiendo el miedo, van participando, acceden a las garantías del Estado”.

Semana.com: ¿Con miras a la Presidencia tendría una alianza con Humberto de la Calle?

S. F.: No tengo ni la más mínima idea. Nuestro proyecto es independiente, estamos por fuera de la política tradicional, no podemos ni seremos parte del clientelismo, no haremos parte una parte de la política que la sociedad rechaza.

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