Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2016/02/29 14:30

“La paz se construye con una democracia incluyente”

El comisionado de paz, Sergio Jaramillo; el general (r) Óscar Naranjo, y el ministro para el Posconflicto, Rafael Pardo coinciden que la depuración de la política será una de las claves para construir la paz en los territorios.

“La paz se construye con una democracia incluyente” Foto: Archivo particular

Los hombres del Gobierno que durante tres años se han sentado a negociar con las FARC en La Habana, como el alto comisionado Sergio Jaramillo y el general (r) Óscar Naranjo, son conscientes de que la firma de un acuerdo que ponga fin al conflicto armado es apenas el primer paso para construir la paz en Colombia.

También son conscientes de que la paz va más allá de los acuerdos sobre lo fundamental que sellen los partidos políticos en la capital, en el centro del poder, sino que será la forma como el Estado llegue a los territorios más afectados por el conflicto lo que garantice los cambios estructurales para una sociedad en paz.

Sergio Jaramillo considera que durante décadas el país se ha desarrollado en un modelo de Estado que se ha aplicado desde el gobierno central a los territorios, un modelo que en su criterio ha fracasado, por lo que la paz necesita “construir un nuevo modelo de establecimiento”.

Según el comisionado, en las regiones la gente lo que más quiere es que el Gobierno la oiga, que el Gobierno la reconozca. “Lo que más pide es voz y por eso tenemos que construir un modelo de fortalecimiento de instituciones y participación de la gente”.

Al igual que lo que afirma Humberto de la Calle, Jaramillo califica de indispensable establecer “una democracia más incluyente, con el reconocimiento de colombianos que por mil razones se han sentido excluidos del desarrollo económico y de la participación política”.

El ministro Rafael Pardo coincidió con Jaramillo en que llegó el momento para pensar un nuevo modelo democrático, pues considera que la democracia participativa, espíritu de la Constitución del 91, no ha tenido éxito y que el espíritu descentralizado no es evidente en la práctica. “Cada día el país está más centralista. Nosotros, los que estamos aquí, creemos que tenemos la solución para las regiones, creemos que mandando unos consultores a San José del Guaviare resolvemos el problema”.

El ministro del Postconflicto considera que la paz pasa por ofrecerles dignidad y calidad de vida a quienes históricamente se han visto sumidos en unas enormes brecas de desigualdad.

El general Óscar Naranjo considera que la paz en las regiones se consigue, precisamente, cerrando esas brechas de inequidad social, garantizando la seguridad y la convivencia, el acceso a la justicia, pero sobre todo con un ejercicio de la política más incluyente. Por eso manifestó que las principales amenazas que se van a cernir sobre la paz son la corrupción y el clientelismo. “Cambiar la manera de hacer política es lo que dará viabilidad a la paz”.

Sergio Jaramillo consideró que el verdadero debate que debe entusiasmar al país es precisamente el de construir nuevas fórmulas para una democracia más incluyente, en lugar de enfrascarse en discusiones de carácter jurídico o constitucional que en su criterio nada la aportan al proceso de paz. “En este país nos encantan las discusiones jurídicas, las discusiones constitucionales y yo sí pido que no caigamos en esa falacia constitucional. Este proceso de lo que se trata es de cambiar las cosas, de cambiar la realidad, de hacer las transformaciones necesarias para que la paz signifique algo trascendental, algo para cada habitante de Colombia. Si no lo hacemos ahora, entonces ¿cuándo?”

Jaramillo, Pardo y Naranjo compartieron sus impresiones durante el foro ‘Los retos de la paz territorial’, organizado por la oficina del Comisionado de Paz y Foros SEMANA.

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