Viernes, 24 de octubre de 2014

| 2013/08/15 00:00

Serpa da la cara y anuncia otra batalla política

“Nunca me he reunido con miembros del cartel de Cali”, dice el candidato al Senado.

Horacio Serpa quiere regresar al Congreso. Foto: SEMANA.

Horacio Serpa Uribe tiene las cicatrices bien curadas de todas las batallas políticas que ha dado en su vida. Son tantas y tan variadas, que en su prodigiosa memoria no tiene clara la primera, aunque si bien nítida la última: se produjo este miércoles, justo el día del lanzamiento de su campaña al Senado, cuando La FM reveló un video en el que William Rodríguez Abadía, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, capo del Cartel de Cali, lo acusaba de tener conocimiento del ingreso de la mafia a la campaña presidencial de Ernesto Samper y de, incluso, haberse encontrado con él. “Nunca me he reunido con miembros del cartel de Cali”, dijo en tono claro y severo el curtido líder liberal.

“El papa Francisco es mucho mayor que yo y es un revolucionario”. Con esa frase, Serpa, uno de los dirigentes políticos más longevos del país, oficializó su candidatura al Senado de la República.

Serpa, quizás el dirigente que más cargos públicos ha ocupado en el país, salvo la Presidencia de la República, a la que aspiró en tres oportunidades (1998, 2002 y 2006), también le pidió al jefe del liberalismo, Simón Gaviria, ser el cabeza de lista de los candidatos al Senado. Según él, porque representa la renovación liberal. “No hay nada más innovador, moderno y revolucionario que hacer la paz con justicia social. Por eso soy un revolucionario y un innovador”.

Sus palabras controvierten la postura de otros dirigentes liberales como el senador Juan Manuel Galán, quien le ha pedido a Gaviria que la cabeza de lista debe ser encomendada a quienes representen la verdadera renovación del partido.

Serpa no quiso agudizar esa controversia, pero dijo que el cabeza de lista debe ser quien mejor interprete el ideario del partido y quien más pueda ayudar al crecimiento electoral de la colectividad. “Yo creo que soy esa persona”.

También dijo que no está saliendo de “un archivo olvidado, ni de ningún basurero”. Recordó que su último cargo fue el de gobernador de Santander, con la mayor votación histórica en ese departamento, y que tras cuatro años de gestión fue calificado como el mejor gobernador del país. “Mi principal argumento es la experiencia. Una cosa es el relevo generacional, el cual apoyo, otra cosa es la renovación, la cual siempre he representado. Estoy en condiciones para serle útil al país”.

Serpa además dijo que su principal motivación para regresar al Congreso es contribuir al establecimiento de la paz y a la reconciliación. “Voy a ser un soldado disciplinado de la paz en el Congreso”.

Declaró su apoyo incondicional a la reelección si el Partido Liberal, como lo ha sostenido, respalda un segundo mandato del presidente Juan Manuel Santos. “Seré un soldado de esa candidatura”, entre otras porque se declaró simpatizante del “talante liberal” del actual gobierno.

Sin embargo, Serpa dejó una reflexión en el liberalismo. En caso de que el presidente Santos decida no reelegirse, el plan B del partido no sería Germán Vargas Lleras. “Si Santos no se reelige, un candidato sería el exministro Germán Vargas Lleras, pero en ese momento saldrán más candidatos incluso uno del Partido Liberal”.

Y así, entre recuerdos de un pasado lejano y de un futuro que sueña a Serpa le salió, otra vez, el fantasma del proceso 8000, esa vieja controversia que no lo deja.

El escándalo sobre la filtración de dineros del narcotráfico del cartel de Cali a la campaña presidencial de Samper pareció revivir con las declaraciones que el hijo William Rodríguez Abadía, le entregó a funcionarios de la Fiscalía, y en la que aseguró que se había reunido con Serpa, en ese entonces ministro de Gobierno.

Según Rodríguez Abadía, uno de los encuentros se produjo en el Cantón Norte, donde estaba detenido Fernando Botero (quien fuera gerente de la campaña de Samper). Otro en un apartamento en el norte de Bogotá, y un tercero en un hotel de la capital. En las reuniones, presuntamente, se buscaba el apoyo del político santandereano para reversar el proceso de extradición de los narcotraficantes hacia Estados Unidos y que no se les aplicara la extinción de dominio a algunos bienes de familiares de la familia Rodríguez Orejuela.

Serpa calificó de “coincidencia muy coincidente” que la versión de Rodríguez Abadía se conociera precisamente el día en que oficializaría su regreso a la política electoral. “¿Por qué se está hablando de lo que pasó hace 20 años?”

Entonces fue cuando el exministro de Gobierno de Samper puso la cara y negó las afirmaciones de Rodríguez Abadía. “Nunca me he reunido con miembros del cartel de Cali”, insistió. Dijo que sólo se reunió en el despacho del ministerio con miembros de la familia de los Rodríguez Orejuela y con sus abogados para definir algunas condiciones de los sitios de reclusión de los jefes del cartel de Cali. “Eso sí ocurrió, pero no recuerdo con cuáles familiares”.

Sobre el proceso 8000, Serpa recordó que fue investigado y absuelto, pero que no se opone a que la justicia decida reabrir cualquier investigación. “Siempre he respondido ante el país y ante la justicia sobre todos los asuntos de mi vida personal y pública, mi vida está sometida al escrutinio y ha sido averiguada con saña incluso por autoridades internacionales”.

Entonces anunció que si es pertinente que lo investiguen, que indaguen lo que quieran y que él estará dispuesto a dar la batalla. Porque esa ha sido una constante en su larga vida. Pelear y pelear. Sin amilanarse.

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