Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2000/01/03 00:00

Sí estamos cobrando

Pablo Beltrán, el tercer comandante del ELN, se destapó con SEMANA.

Sí estamos cobrando

Pablo Beltrán se encuentra desde hace dos meses en Caracas liderando las conversaciones del ELN con el gobierno de Andrés Pastrana. Beltrán recibió a SEMANA en la capital venezolana para hablar sobre el proceso de paz, la muerte del cura Pérez y los secuestros del avión de Avianca y de la iglesia La María.

Semana: ¿Por qué fracasó la primera etapa de las conversaciones del ELN con el gobierno de Pastrana?

Pablo Beltrán: Porque el gobierno tenía la idea de que no era necesario un despeje con el ELN. Y nosotros creíamos que sin un despeje no podía haber convención en Colombia y mucho menos mesa de diálogo.

Semana: Hay quienes piensan que la molestia del ELN se debía a que sentían que el gobierno estaría ‘minimizando’ ese proceso. ¿Es eso cierto?

P.B.: Sí. Y eso coincidió con un informe del Ejército al presidente Pastrana sobre la situación de las Farc y el ELN. Este último era parecido a lo que dijo Rafael Pardo cuando era ministro de Defensa de Gaviria: que en año y medio acababa la guerrilla. Entonces, con esa premisa, ¿para qué hablar con el ELN y para qué hacer una zona de despeje para el ELN? Y con esa idea vino la comisión del gobierno a hablar con nosotros.

Semana: ¿Y cómo fue ese primer encuentro?

P.B.: Pues con esas ideas los representantes del gobierno vinieron arrogantes.

Semana: ¿Y es en ese momento que deciden realizar los secuestros del avión, los feligreses de la iglesia de La María y la gente de Barranquilla?

P.B.: Sí y no.

Semana: ¿Cómo así?

P.B.: Esas acciones llevaban muchos meses de trabajo de inteligencia. Y son acciones que se ubicaron como acciones de finanzas.

Semana: ¿O sea que el ELN necesitaba plata?

P.B.: Claro. Es que Estados Unidos multiplicó por ocho su ayuda militar a Colombia entre 1994 y 1999. Y nosotros decidimos que con esa avalancha de ayuda había que dar saltos en la guerra y que necesitábamos más finanzas. La verdad es que sí estamos cobrando.

Semana: ¿Lo cual quiere decir que los secuestros del avión, de la iglesia La María y de Barranquilla son acciones netamente económicas?

P.B.: Se concibieron en su momento como acciones de finanzas. Lo que pasa es que se dieron en un contexto político diferente. Si el gobierno viene menos arrogante en febrero y se logra por lo menos un nivel de entendimiento básico y comienza una discusión, nosotros no hubiéramos sido tan torpes de llevar a cabo esas acciones.

Semana: ¿Y si no?

P.B.: Viene el gobierno arrogante, se da al traste con todo y las acciones dan punto, como los ponqués, y se hacen.

Semana: ¿Cómo se hizo y cómo se montó la operación del avión?

P.B.: Se hizo una inteligencia prolongada: verificaciones, simulacros de acción. Se buscaron especialistas de aviación. Se montó un complejo de comunicaciones. En fin, se manejaron múltiples detalles para que nada fuera a salir mal.

Semana: ¿Por qué un avión?

P.B.: Yo me hago una pregunta más amplia: ¿por qué acciones urbanas?. En Colombia la guerra siempre ha tenido una connotación campesina. Nuestro interés es que estas acciones toquen las puertas de las grandes ciudades.

Semana: ¿Como estrategia para dar un golpe de opinión?

P.B.: Puede ser. Pero ese no era el objetivo primario. El objetivo era de finanzas. Para nosotros era importante mandar un mensaje: que los sectores más exclusivos también tienen que sentir lo que es la guerra.

Semana: ¿Qué sabían de la gente del avión?

P.B.: Por lo general se sabe que en un avión va gente que puede ser objetivo de finanzas.

Semana: ¿Y desde el principio sabían que ese era el tipo de avión que querían?

P.B.: La pista donde lo llevamos es muy buena. Allí nos cabía un avión mucho más grande.

Semana: ¿Un jet?

P.B.: Sí, claro que sí. Lo que pasa es que por esos días llovió mucho y la cabecera de la pista se puso en muy mal estado y no quisimos arriesgar. Pero los expertos que manejaron el tema sabían que en la pista cabía un jet sin ningún problema.

Semana: Ustedes, que tuvieron de comandante a un cura, ¿cómo terminan tomándose una iglesia?

P.B.: Esa era otra cosa diferente. Estamos hablando del sector más exclusivo, elegante y rico de Cali. No estamos hablando de Agua Blanca o Siloé. El objetivo era ese, hacer una acción en esa zona.

Semana: ¿Qué tipo de acción?

P.B.: Hubo grupos que hicieron varias acciones de inteligencia. En un club, en un supermercado, en una iglesia. Teníamos variantes. Teníamos muy bien preparada cualquiera de estas acciones, aunque sabíamos que eran muy riesgosas porque estaban muy cerca de la Tercera Brigada, el mayor agrupamiento militar del suroccidente del país.

Semana: ¿Y por qué la hicieron?

P.B.: Porque militarmente teníamos cómo hacerla. Y ese sector era el más exclusivo de Cali.

Semana: ¿Usted se sorprendió cuando supo que era la iglesia y no el supermercado o el club?

P.B.: Un poco. Porque se interrumpió un oficio religioso y ese era un punto muy crítico.

Semana: ¿De las personas que secuestraron en estas tres acciones cuántas han tenido que pagar su liberación?

P.B.: Quiero ser muy claro. Una ínfima minoría ha pagado.

Semana: ¿Qué es una ínfima minoría?

P.B.: Un porcentaje muy bajo. La altísima mayoría de los casos se ha resuelto por un sentido humanitario. Eso es cierto. Eso es verdad. Comprobable caso por caso.

Semana: ¿Cuánta gente sigue secuestrada?

P.B.: Cerca del 10 por ciento.

Semana: ¿Cuál ha sido el mecanismo para determinar una cifra y que la persona pueda lograr su liberación?

P.B.: Es lo mismo que cuando un juez discute con una persona una fianza.

Semana: ¿Esto se ha negociado con las personas o con las compañías que representan?

P.B.: Todos han sido casos muy distintos. Cada uno es un caso diferente.

Semana: Se dice que ustedes han investigado qué patrimonio tiene cada persona con la que han negociado su libertad.

P.B.: No siempre. También nos ha llegado información. Nunca nos imaginamos que fueran a llegar personas extraditables. Tampoco nos imaginamos que el concejal de Barranquilla tuviera un historial tan largo de corrupción. Eso quiere decir que mucha gente ha comenzado a documentar los casos.

Semana: ¿De la gente que todavía está secuestrada cuánta tiene que pagar por su liberación?

P.B.: Eso no lo tenemos todavía claro. No estoy tan seguro. No queremos ser ligeros y actuar con la primera noticia que nos llegue. Queremos cotejar, revisar, descartar. Y después sabremos qué va a pasar.

Semana: Cambiando de tema, ¿qué pasó en la última reunión en Cuba con los representantes del gobierno?

P.B.: Nosotros llegamos con la expectativa de que iba a haber una propuesta concreta por parte del gobierno sobre la zona de despeje. Pero el gobierno nos informó, a través de Víctor G. Ricardo, que por el trámite de la ley 418 no podía tomar ninguna decisión. Y que no era conveniente para el gobierno asumir un nuevo despeje sin saber qué iba a pasar.

Semana: ¿Por qué razón las reuniones han sido en Cuba?

P.B.: Porque la tranquilidad y la seguridad en Cuba son mucho mejores. En La Habana se puede trabajar discretamente y son muy pocas las personas que se enteran de lo que estamos haciendo.

Semana: ¿Es verdad que ustedes llegaron a Cuba por Alvaro Leyva?

P.B.: Leyva ha estado siempre muy atento al tema. Muy pendiente de cómo evolucionan las cosas. Se preocupa. Llama de Costa Rica para enterarse de lo que estamos pensando. Mueve cosas. Busca soluciones. Es un hombre que de verdad sueña con un proceso de paz y trata de hacer todo lo que esté a su alcance para que este proceso vaya para adelante.

Semana: ¿Qué tan importante era esta tercera reunión en Cuba?

P.B.: Era una reunión clave para saber qué iba a pasar. En las reuniones pasadas había quedado en claro que si no había despeje no había convención nacional, ni mesa de diálogo entre el gobierno y el ELN. Eso estaba claro. Y nosotros esperábamos que hubiera una respuesta por parte del gobierno.

Semana: Como no hubo respuesta sobre el tema del despeje ¿qué va a pasar?

P.B.: Las conversaciones pierden el ritmo. Es como ponerse uno a ensillar sin conseguir las mulas. Hay que esperar. El problema es que ahora se vienen las fiestas de Navidad y el país vuelve a tomar ritmo después del 15 de enero. Vamos a ver qué pasa.

Semana: ¿El gobierno les hizo en Cuba alguna propuesta sobre la tregua navideña?

P.B.: Se abordó pero muy superficialmente. No se le dedicó mayor tiempo porque la reunión fue muy breve y este tema fue muy puntual.

Semana: ¿Pero ustedes están dispuestos a hacer la tregua?

P.B.: Depende del aguinaldo que les dé el gobierno a los colombianos. Por ejemplo, hay 600.000 personas a las que les están quitando su casa porque son deudores del Upac. ¿Por qué no paran eso? ¿Por qué no llegan a un acuerdo con esa gente y no les quitan las casas?

Semana: ¿Y ustedes qué les darían a los colombianos de aguinaldo?

P.B.: Estamos listos para suspender acciones de orden ofensivo por un tiempo definido.

Semana: Si llegan a la convención nacional ¿cómo se va a realizar?

P.B.: Hay seis grandes temas. Comenzando por la soberanía nacional, los recursos naturales, el modelo de desarrollo económico, los derechos humanos, el narcotráfico, las minorías. Todos esos temas serán discutidos con los representantes de la sociedad para buscar salidas. Y eso será la base para la negociación con el gobierno.

Semana: ¿Cuánto tiempo durarán esas discusiones?

P.B.: La metodología de la convención está diseñada para nueve meses. Seis eventos, seis foros temáticos y un evento de instalación y otro de clausura.

Semana: ¿Esos nueve meses de convención serán continuos?

P.B.: No. Se hace la instalación y después se dejan pasar un par de meses y se hace el primer foro. Después hay un descanso y se invita al siguiente foro.

Semana: ¿En cuánto tiempo se discutirá cada tema?

P.B.: Entre dos días y una semana. Eso va a ser rapidito. Sin dolor.

Semana: ¿En qué lugar ha pensado el ELN para llevar a cabo esa convención?

P.B.: En la zona de despeje. Hemos hablado de varios municipios. Hemos pensado en Norte de Santander, Santander, Antioquia y Bolívar. Hemos recibido propuestas de cantidades de partes para hacer esas reuniones. Las estamos mirando. Por el momento están sobre la mesa esos municipios de esos departamentos.

Semana: ¿Cuántos municipios están pidiendo que se despejen?

P.B.: Cuatro. La ventaja en el norte de Colombia es que esos municipios son mucho más pequeños que los que hay en el sur, donde se adelanta la zona de despeje con las Farc. En el norte cuatro municipios dan 5.000 ó 6.000 kilómetros de despeje.

Semana: ¿Cómo funcionaría ese despeje?

P.B.: Nosotros estamos hablando que esas zonas se llamen zonas de encuentro. La lógica es que en esas zonas cohabiten poderes del Estado con presencia de la guerrilla. Por el Estado estarían todas las autoridades locales, tanto del Ejecutivo como del Legislativo y el Judicial. Y de parte de la guerrilla estaría la fuerza armada.

Semana: ¿Estarían el Ejército y la Policía?

P.B.: No. Ninguna fuerza armada. Y se crearía una policía cívica de común acuerdo con la gente del lugar. Con gente de ahí mismo.

Semana: ¿Y la seguridad externa sería del Ejército y la Policía?

P.B.: Esa es otra discusión. Por fuera tendrán que pactarse unas reglas de juego en un anillo periférico, con un comportamiento especial tanto de la guerrilla como de las fuerzas del Estado. Que el Estado y la guerrilla asuman la responsabilidad de la seguridad por fuera de la zona de despeje.

Semana: ¿Y ustedes qué zona quieren que se despeje?

P.B.: El sur de Bolívar. El principal argumento es que el sur de Bolívar es una zona de fácil acceso para que la gente que va a ser invitada pueda llegar sin mayor contratiempo.

Semana: ¿Pero en este momento el sur de Bolívar no está muy convulsionado?

P.B.: Yo creo que sobre eso se han hecho muchos mitos. Y no son como los pintan. Allá hay muchas alianzas que no se quieren tocar y por eso dicen que sería difícil su despeje. Pero eso no es así.

Semana: En esa zona también hay una gran influencia del narcotráfico, ¿cómo ha logrado evitar la comandancia del ELN que sus hombres terminen contaminados?

P.B.: Está totalmente prohibido recibir cualquier tipo de dinero o de colaboración por parte de esos grupos. Y en eso somos muy enérgicos. No aceptamos que ninguno de nuestros comandantes se preste para cuidar cultivos o pistas. Hay una disciplina interna y unos estamentos que castigan muy fuertemente a cualquier guerrillero que falte a este principio de nuestro movimiento. Hay grandes sanciones. Y nos ha tocado aplicarlas en algunos casos.

Semana: ¿Por qué el ELN quiere iniciar un proceso de paz?

P.B.: En 1989 hicimos un congreso en el que llegamos a la conclusión de que había que abrirnos a una salida política. Eso fue hace 10 años. En 1996 hicimos el último congreso y se reiteró ese tema. Nosotros sabemos que hay unas élites aferradas a los privilegios que no los van a soltar a las buenas. Entonces tenemos que persistir en una opción de toma del poder por la vía armada. Pero también hay sectores que consideran que se puede discutir y llegar a una salida política. A transar. Entonces preparémonos para eso. El ELN lleva 35 años impulsando la toma del poder por la vía armada, lo va seguir haciendo, pero lo nuevo en los últimos 10 años es una puerta de salida en el terreno político.

Semana: ¿Entonces, no están cañando?

P.B.: No. Desde el 91 estamos tratando de avanzar. Y ahí vamos. Hoy decimos: participación de la sociedad, una mesa de diálogo, una nueva Constitución, que sería un tratado de paz. Pero también decimos: hagamos un plan de desarrollo a 20 años. Hagamos un nuevo gobierno. Hagamos unas fuerzas armadas que respondan por ese acuerdo. Estamos hablando de cohabitar. Si va a haber un gobierno compartido tiene que haber unas fuerzas militares en ese sentido. Hay que refundarlas, con otra concesión, con otra doctrina. Que estén articuladas al aparato productivo. No pueden ser las fuerzas armadas de la guerra fría. Eso hay que acabarlo.

Semana: ¿Y hay un consenso dentro del ELN de llevar a cabo esa salida política?

P.B.: Sí. Son decisiones de un congreso. Son decisiones que se toman entre 150 jefes guerrilleros. Y por mayoría se aprueba lo que se hace.

Semana: ¿La muerte del cura Pérez agilizó ese proceso?

P.B.: No. La muerte del comandante Manuel fue muy dura para el ELN. Fueron 30 años trabajando con el ELN. Manuel fue definitivo en el impulso de muchas decisiones, pero él era uno entre cinco de los comandantes. Y la decisión de una salida política nació de un consenso.

Semana: Se han tejido muchas historias sobre la muerte del cura Pérez. ¿Qué fue realmente lo que pasó?

P.B.: A mediados de 1997, en un chequeo médico, se descubrió que el comandante Manuel tenía el hígado muy deteriorado.

Semana: ¿Cuál fue el dictamen médico?

P.B.: Que tenía el 80 por ciento del hígado jodido.

Semana: ¿Y qué hicieron?

P.B.: Nos entró una angustia muy grande porque el dictamen médico para nada lo favorecía. Comenzamos a mover cielo y tierra para tratar de resolver eso.

Semana: ¿Para dónde lo llevaron?

P.B.: Lo llevamos a varias partes.

Semana: ¿A Cuba?

P.B.: No escatimamos ningún esfuerzo para que tuviera los mejores especialistas, los mejores equipos y la mejor medicina.

Semana: ¿Dónde?

P.B.: En muchas partes. Fuera y dentro de Colombia.

Semana: ¿Lo alcanzaron a llevar a Europa?

P.B.: Cuando se trata de gestiones humanitarias mucha gente ayuda. Muchos gobiernos.

Semana: ¿Cuánto tiempo duró grave?

P.B.: Desde mediados de 1997 estuvimos en ese trajín y murió en febrero de 1998.

Semana: ¿En dónde murió?

P.B.: Bueno, esa parte es reserva del sumario.

Semana: ¿Pero fuera de Colombia?

P.B.: Reserva. Lo que se hace de funerales es tal cual como se vio en un video que nosotros distribuimos.

Semana: ¿Dónde están sus restos?

P.B.: Están en las montañas de Colombia.

Semana: Pero se dijo que sus restos se llevaron fuera del país.

P.B.: Eso es falso. Yo personalmente hablé con sus familiares y les conté dónde estaban sus restos. Ellos más que nadie saben dónde están. La verdad, sólo puedo decirles que están en nuestras retaguardias.

Semana: Ustedes están hace rato en Caracas. ¿Hay algún tipo de relación en el pasado del ELN con el presidente Chávez?

P.B.: Nunca habíamos hablado con él.

Semana: ¿Entonces por qué el presidente Chávez les abre las puertas?

P.B.: Chávez tiene una tesis. Para él la paz de Colombia es la paz de Venezuela. Y eso es cierto. Lo que pase en el proceso venezolano afecta en primera instancia a los colombianos. Y viceversa. Y Chávez en eso es muy pragmático. Y le ha apuntado a una salida política en Colombia y con eso se logra evitar una internacionalización del conflicto y distensionar la frontera.

Semana: ¿Si esta ronda de conversaciones no llega a ninguna parte, el ELN seguirá con acciones como la del avión y la iglesia La María?

P.B.: Voy a ser muy claro: El ELN no le irá a colocar una bomba al mejor club social de Santa Marta o Montería. El ELN no va a hacer cosas indiscriminadas.

Semana: ¿No hará terrorismo como el de la bomba de Bogotá?

P.B.: Nunca haremos eso. Jamás. Y nunca recibiremos un dólar del narcotráfico. Eso lo tenemos muy claro. Pero si esta guerra sigue escalando nos tocará hacer más acciones urbanas.

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