Viernes, 19 de diciembre de 2014

| 2013/01/26 18:00

“Si las mujeres no aspiramos, no nos pueden designar”

Por primera vez en Colombia una mujer es elegida presidente de la Corte Suprema de Justicia. Ruth Marina Díaz habló con SEMANA.

Ruth Marina Díaz, magistrada de la Sala Civil, es la nueva presidente de la Corte Suprema. Fue juez en Barichara, magistrada del Tribunal de San Gil y se le dibuja una sonrisa de satisfacción cuando habla de su hijo.

SEMANA: ¿Qué significa llegar a ser la presidente de la Corte Suprema?

Ruth Marina Díaz:
Es el más grande honor. Lo entiendo como un reconocimiento por haber dedicado toda mi vida a la Justicia.

SEMANA: Es la primera mujer que llega a este cargo en la historia ¿Ha tenido alguna dificultad? ¿O sentido alguna discriminación?

R.M.D.:
Nunca. Cuando me preguntan que por qué han llegado apenas siete mujeres a ser magistradas de la Corte Suprema yo respondo que una de las razones es que a la mujer se le permitió estudiar en la universidad muy tarde, solo desde 1933. Y muchas, durante largo tiempo, no tuvieron oportunidad de estudiar. 

SEMANA: En su casa no fue así…


R.M.D.: En mi casa solo éramos tres mujeres y mis padres siempre se preocuparon porque estudiáramos y pudiéramos ser independientes. Yo fui presidente de la Comisión de Género de la Rama Judicial de 2010 a 2011 y lo que hacíamos y hacemos es que tratamos de impulsar a las mujeres para que se capaciten y aspiren a estas altas corporaciones. Porque si no aspiramos, no nos pueden designar. 

SEMANA: ¿Y por qué escogió el Derecho?

R.M.D.:
Me encanta solucionar conflictos y por eso lo único que he sido en la vida es juez de la República. En mi familia no hay abogados. Mi papá era comerciante y mi mamá es un ama de casa que le enseñó a sus hijas a leer desde pequeñas. Soy del Socorro, Santander, y cuando estaba en el colegio, iba a ver las audiencias. Me gustaba ir a ver a un penalista muy brillante que había en mi tierra, el doctor Carlos Sotomonte. 

SEMANA: ¿A usted se le ha abierto el camino fácil?

R.M.D.:
No. Llegar a la Corte no era tan fácil. La Sala Civil nunca había nombrado una mujer, pero eso no hacía que lo viera imposible. No me nombraron la primera vez que me postulé, pero seguí trabajando fuerte y los magistrados iban conociendo mis providencias. 

SEMANA: Algunos sectores de la Corte Suprema salieron maltrechos de la fallida reforma a la Justicia ¿Se necesita o no una reforma? 

R.M.D.
: El país necesita una reforma a la Justicia, pero lo que todavía no está claro es cuál aspecto de la Justicia debe cambiarse. No se trata de reformar por reformar, sino de detectar dónde están las deficiencias. En Colombia la Justicia funciona y los jueces en su mayoría son honestos y trabajadores.

SEMANA: ¿Cuál aspecto hay que reformar?

R.M.D.:
Yo no soy especialista en Justicia penal, sino en civil, pero es evidente el problema de los testigos falsos. Entonces hay que mirar si lo que está fallando es la legislación o las personas que la aplican. El hecho de que haya tanta rebaja de penas, pensaría uno, los lleva a mentir. Si se logra determinar qué es lo que está fallando, con todos esos elementos vale la pena hacer una reforma.

SEMANA: Un sector de la opinión considera que la Corte Suprema, que llegó a ser admirable en el gobierno anterior, ya no lo es tanto e incluso se habla de “la mala hora de la Corte”…


R.M.D.: Si esa es la percepción, yo creo que están equivocados. Hay malas interpretaciones, tal vez no están lo suficientemente empapados de la realidad. La Corte Suprema siempre ha tratado de defender su independencia, de luchar contra la impunidad, de que se haga Justicia en todos los aspectos. Y los magistrados trabajan muy duro. En la Sala Penal todo el día están en audiencia y dedican su tiempo de descanso para preparar proyectos de fallo. La Sala Civil está totalmente al día con sus casos y recibió el premio excelencia a la Justicia por esa extenuante labor.

SEMANA: La salida de Iván Velázquez, que había sido calificado el magistrado estrella de la parapolítica, no cayó bien en algunos sectores y ronda la idea de que esa investigación se frenó…


R.M.D.: Conozco a Iván Velásquez y me parece un señor correcto, un señor trabajador. Pero el hecho de que él tenga diferencias con sus compañeros, con sus superiores, no significa que la parapolítica se haya parado. Porque la investigación de la parapolítica no es solo Iván Velásquez. Ahí hay un grupo grande trabajando hace tiempo. Ahora están haciendo una reingeniería. Están mirando todos los procesos para que no ocurra lo que están diciendo los medios: que se están condenando inocentes. Porque es muy triste que detengan a una persona y lo tengan cinco años en la cárcel y después le digan: “Que pena señor, nos equivocamos porque los testigos eran falsos”. 

SEMANA: ¿Usted cree que era necesario sacar a Iván Velásquez para hacer esa reingeniería? 

R.M.D.
: Lo que he oído decir es que el doctor Iván renunció. No sé los motivos. De pronto no se sintió bien por algo y renunció. 

SEMANA: Un grupo de periodistas y litigantes acaba de demandar la elección de Francisco Ricaurte como nuevo magistrado del Consejo de la Judicatura. Dicen que como él había participado en la elección de los magistrados que luego lo eligieron, estos se debían haber declarado impedidos. ¿Con esa especie de carrusel les dan la razón a quienes dicen que la Corte se ha politizado? 

R.M.D.:
No creo que la Corte Suprema se haya politizado jamás y menos por esa designación. Mire qué curioso, no solamente esta Corte ha nombrado a magistrados suyos para otra Corte, eso viene de vieja data. El doctor José Alejandro Bonivento, un hombre muy prestigioso en Colombia, después de ser presidente de la Corte Suprema fue nombrado magistrado del Consejo Superior. Lo mismo el doctor Pablo Cáceres. El doctor Nilson Pinilla y el doctor Jorge Iván Palacio pasaron de la Suprema a la Corte Constitucional.

SEMANA: Si siempre ha sido lo mismo ¿Por qué antes no los habían demandado?

R.M.D.: Yo respeto la decisión que tome el juez competente. Pero nosotros analizamos los impedimentos e incluso el artículo que los demandantes están invocando. Y esa norma no dice que no se puede elegir a la persona que ha participado en el nombramiento. ¿Y por qué lo nombramos? Porque el doctor Ricaurte conoce los problemas de la Justicia y ha dedicado toda su vida a ella.

SEMANA: ¿Y qué les dice a quienes la critican porque es amiga del procurador Ordóñez? 

R.M.D.:
Para mí no es una crítica sino un orgullo que digan que soy amiga de Alejandro Ordóñez. Somos paisanos santandereanos y éramos compañeros de clase en la universidad. Siempre lo vi como un hombre muy recto, supremamente honesto y respetuoso. Y lo más importante es que ha atacado la corrupción toda la vida.

SEMANA: Precisamente, hay también una demanda porque ustedes ternaron al procurador para su reelección a dedo… 


R.M.D.: No existe ninguna norma que nos obligue a hacer una preselección. Y el doctor Alejandro fue elegido con todos los votos que había en la Corte en ese momento. 

SEMANA: El grupo del procurador Ordóñez va ganando más poder en la Rama Judicial…


R.M.D.: Le cuento que no es un grupo. ¿Por qué? Yo tengo amistad con Alejandro y lo respeto, pero jamás hablo con él de mis competencias, ni el de las suyas. 

SEMANA: Dicen que usted promovió la candidatura del procurador en la Corte ¿No estaba impedida?

R.M.D.:
No… Yo voté por él. Pero uno muchas veces por cuidarse, se declara impedido. En lo disciplinario sí me declaro impedida para que la gente no tenga duda. Pero si me tocara fallar contra alguien muy cercano a mí lo haría. Porque para mí primero está la honestidad de la Justicia. 

SEMANA: ¿Cree que la pelea de la Corte Suprema con el gobierno de Álvaro Uribe era necesaria? 

R.M.D.:
No fue buena. Para que un Estado de derecho se fortalezca no solo debe haber independencia absoluta entre sus instituciones, sino también una relación armónica. Deben colaborarse en todo lo que sea necesario para el bien de la patria. 

SEMANA: La Corte Suprema tampoco salió bien librada con el comunicado del presidente de la Sala Penal, Leonidas Bustos, contra María Jimena Duzán y Cecilia Orozco. ¿Cree que metió la pata al ponerse a discutir con las columnistas?

R.M.D.:
No acostumbro a calificar las actuaciones de mis compañeros, pero pienso que al ver que lo atacaban con hechos que no correspondían a la realidad actuó como cualquier ser humano que defiende sus derechos.

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