Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 9/7/2012 12:00:00 AM

"Si no los tienen las FARC, ¿entonces quién los tiene?"

Relatos de tres madres que aseguran que sus 'niños', como cariñosamente los llaman, están en poder de esa guerrilla. Los voceros de ese grupo armado ilegal, instalados en La Habana, lo negaron.

"Mamita, sáqueme de aquí. Me estoy volviendo loco". La frase, que le taladró el alma a Silvia Serna, es de una carta que su hijo Édson Eduardo Páez le envío desde algún lugar del Meta donde permanece secuestrado desde el primero de septiembre de 2011, cuando un grupo de hombres lo abordó a la salida de la universidad San Martín, en la que cursaba quinto semestre de administración de empresas.

La misiva es la única prueba de supervivencia que tiene Silvia, pese a que ha insistido por una evidencia más de las condiciones por las que atraviesa el joven que está en poder del FARC. Así lo asegura la adolorida a quien le pidieron 200 millones de pesos por devolver a su hijo con vida a la capital del Meta.

"La petición me la hizo alias 'Yeison' quien al principio me dijo que querían 10.000 millones. Una locura. Pero se logró la negociación y se acordaron los 200 millones que finalmente se les entregaron", sostuvo la adolorida madre.

Una parte del dinero salió de la venta de un negocio que tenían en el barrio Santa Inés, en Vllavicencio. Otra, llegó por préstamos de amigos y familiares que ayudaron en la empresa de traer de vuelta a Édson, quien el pasado 24 de julio cumplió sus 20 años.

Pero no todo salió como lo planearon. El día que entregaron el dinero, a Silvia le aseguraron que en cuatro días le devolverían a su hijo. No fue así. Le explicaban que querían 300 millones de pesos más. El mundo se le seguía derrumbando a la mujer que sigue sin comprender por qué atraviesa por este flagelo.

Llegó Navidad, Año Nuevo y la fiesta de los Reyes. La más dura amargura en una época en la que el resto de la humanidad celebra al lado de los suyos. Luego vino la idea de buscar al comandante del frente que se llevó a su hijo: alias el 'Zarco Aldinéver'.

Lo logró en febrero de este año. Y por más ruegos, súplicas y humillaciones, el guerrillero no cedió ni un milímetro de la posición. "300 millones de pesos más y Édson regresa a casa", le dijo.
 
Caminó por ocho horas. Cuatro de ida y cuatro de regreso. Se fue con ilusión. Regresó con frustración entre pecho y espalda. "¿Por qué a mi hijo?", se preguntaba. Han pasado siete meses y no ha vuelto a tener noticias. Ni una llamada. Ni una carta.
 
A las dudas de Silvia se sumó otra. "¿Por qué las FARC dijeron que no tenían ni un secuestrado?", pregunta, como aseguraron los voceros de esa guerrilla desde La Habana cuando dieron a conocer los primeros nombres de sus negociadores en las mesas que buscan la paz para el país.

"Que nos digan si los tienen"

Mariela Patiño conoce lo que es el cinismo. Así lo ha vivido por cuenta de los diferentes comandantes de las FARC a los que le ha preguntado por la suerte de su hijo Manuel Alejandro Patiño, secuestrado de su casa ubicada en La Arroyuela, una vereda de Cajibío, en el Cauca. 

Manuel Alejandro tenía 20 años el 20 de septiembre de 2003, día en el que fue arrebatado de las entrañas de su hogar al que había llegado a pasar un permiso por cuenta del Ejército; para ese entonces cumplía con el deber del servicio militar obligatorio.

"Fueron siete hombres y una mujer armados, como se dice, hasta los dientes. Inclusive tenía un lanzagranadas", recuerda la mujer.

Les rogó que no se lo llevaran. Fue en vano. Su mirada se quedó con su hijo alejándose de su morada. Custodiado por la cuadrilla y en compañía de seis campesinos más que fueron bajados de un bus escalera por ser, según los guerrilleros, auxiliadores de los paramilitares. De ellos tampoco se sabe nada.

Por un buen tiempo no supo nada de Manuel, hombre recio de carácter pese a su juventud. Luego de muchas averiguaciones logró el contacto con el comandante Guillermo, alias 'Peque' de las milicias bolivarianas de la columna Jacobo Arenas, de las FARC. No le dijo nada. Le imploró algún dato. Una pista, una seña sobre el paradero del menor de sus hijos. Por toda respuesta obtuvo risas burlonas, dice.

"Yo no puedo creer que ellos (FARC) digan que no tienen secuestrados. Que nos digan si los tienen vivos o muertos. Así como tuvieron la cobardía de llevárselos, que tengan el coraje de decirnos qué pasó con ellos", sostiene.

"La ilusión es que él esté vivo. Pero la realidad puede ser otra, por su carácter", agrega.
 
También la secuestraron

Blanca Flores, santandereana de nacimiento, ha recorrido gran parte de las selvas colombianas tras el rastro de su hijo, quien fue plagiado en el sur de Bogotá el 18 de noviembre de 1997. Se llama Jesús Antonio Rodríguez y tras su secuestro fue llevado hasta el barrio Las Cruces, en el centro oriente de la capital de la República, y de allí hacia Caquetá.

Lo sabe porque llegó hasta Curillo, en ese departamento, donde dijeron que lo habían visto llegar amarrado hasta una finca en compañía de varios hombres armados. Pero allí no obtuvo muchos datos. Luego pasó a Las Perlas, Putumayo, y también cruzó por Puerto Guzmán.

En esa travesía llegó hasta un campamento guerrillero en donde, según relata, la retuvieron 58 días y la obligaron a hacer labores de aseo. "Lavaba ropa y cocinaba hasta que me enfermé y me dejaron ir, pero no me dieron razón de mi hijo", cuenta la mujer.

Fueron centenares de llamadas las que le hicieron haciéndole una exigencia económica por el mayor de sus hijos. Para ese entonces, eran 10 millones de pesos con lo que iniciaron, pero en cada nueva comunicación aumentaban el precio de la libertad de Jesús Antonio. Pero desde 1999 no la volvieron a llamar. Sigue en la incertidumbre.

Las cifras de País Libre
 
En abril de este año, la fundación País Libre entregaron la lista de las personas que en algún momento fueron reportadas como secuestradas entre 1996 y 2005. En total, son 590 registros que, advierte la organización, "están bajo estudio".

En su momento, la fundación aclaró que "se trata de personas que alguna vez fueron reportadas como secuestradas ante las diferentes entidades encargadas del tema, pero actualmente no se sabe qué ha pasado con ellas".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.