Miércoles, 3 de septiembre de 2014

“Para Uribe y José Obdulio soy un mamerto y para los del polo soy de extrema derecha” Foto: León Darío Peláez - semana

| 2013/08/17 06:00

“Sí se puede hacer política independiente”

por María Jimena Duzán

El exalcalde de Medellín Alonso Salazar habla de las peleas políticas en Antioquia, del procurador y del futuro de los Verdes.

María Jimena Duzán: ¿Se puede hacer política independiente en un país donde casi todos los organismos de control están cooptados por la política tradicional?

 

Alonso Salazar: Sí se puede. Y no solo eso es posible sino que es la política que el país está necesitando. Más allá de los calificativos de izquierda o de derecha, a los que yo la verdad no les encuentro mucha significación en estos tiempos, se necesita una política de principios, con un contexto ético muy riguroso y donde se demuestre capacidad de transformación. En las regiones han surgido varias experiencias en ese sentido. Una de esas es la que hemos construido en Medellín y en Antioquia. 


M.J.D.: Ustedes fundaron ese movimiento desde el año 2000 y no les ha ido nada mal: Fajardo y usted han sido alcaldes exitosos de Medellín y ahora Sergio está en la gobernación de Antioquia. ¿Cuál es la receta? 


A.S.: La política es de perseverancia. A pesar de que Medellín tenía unos problemas muy densos, logramos sacarla de su laberinto y aunque aún tiene muchas complejidades, evidentemente tiene ya una ruta hacia el crecimiento. Creo que Fajardo está haciendo lo mismo en la Gobernación de Antioquia. Lo que hemos demostrado es que los políticos independientes podemos gobernar con eficacia, con respeto a los derechos humanos y con una propuesta de equidad social.


M.J.D.: Si es cierto que ustedes han sido tan eficaces, resulta paradójico que usted, que fue un muy buen alcalde de Medellín, hoy haya sido sancionado por la Procuraduría y haya quedado en la misma canasta en la que están los alcaldes corruptos…


A.S.: La complejidad para ejercer de manera independiente la política está en las instituciones no en si los independientes tenemos o no espacio en Colombia, porque de hecho lo tenemos. Mi relación con el procurador fue muy difícil desde el principio de mi administración. Él se opuso a la existencia de la clínica de la mujer que yo propuse, sin quirófano. Es decir, que no era una clínica para hacer abortos como él la planteó. Me mandó 11 vigilantes, que es la manera de llevarlo a uno muy rápidamente a un proceso.


M.J.D.: Usted finalmente retiró el proyecto. ¿Por qué lo sacrificó tan rápido? 


A.S.: Porque comprendí que un personaje de estos, con su ideología y con ese espíritu de cruzado, era incapaz de permitir un proyecto de estos. Eso incluso me generó algunas contrariedades con mis copartidarios en Medellín, que no entendieron una cosa que yo ya sé: que en el mundo público uno no vive solo de principios. 


M.J.D.: Pero el procurador no lo sancionó por la clínica sino por participar en política…


A.S.: Sí, la sanción vino después, porque siendo alcalde y en plena campaña a la Alcaldía de Medellín, denuncié ante la Procuraduría las relaciones de uno de los candidatos con los paramilitares. Llevé todos los documentos que sustentaban mi denuncia y esos fueron los que posteriormente terminó utilizando el procurador en mi contra y en beneficio de sus amigos en Medellín. Creo que el procurador, que recibió y leyó mis denuncias, debió haberse declarado impedido. No lo hizo.

 

M.J.D.: ¿Piensa que el procurador actuó en derecho o que le cobró su proyecto de la clínica de la mujer? 


A.S.: Mire, yo lo que quería era cumplir con una sentencia de la Corte y creo que todos los funcionarios deben cumplirla. Lo que pasa es que al procurador no le gusta el Estado secular. Eso le irrita. La idea de que el ministerio público era el trono desde el cual se defendía el pueblo ya no es verdad, pues esa entidad se ha convertido en un altar. Pero también su relación directa con los políticos que le hicieron recientemente un homenaje pone de presente su otra faceta. 


En ese homenaje estuvo, por ejemplo, Luis Alfredo Ramos, exgobernador de Antioquia, a pesar de que en el Libro Blanco que escribió Sergio Fajardo se le pidió a la Procuraduría que investigara una cadena de hechos que fueron denunciados por varios azucareros de Valle, la cual daba cuenta de cómo se habían entregado licitaciones en la Licorera de Antioquia a precios muy superiores al promedio del mercado. 


La Contraloría departamental hizo esa investigación y dijo cuáles eran los hallazgos, pero enterraron el proceso tanto en esa Contraloría como en la nacional. Luis Alfredo Ramos es el símbolo de un grupo muy grande –ahorita también está unido con el grupo de Valencia Cossio– que tiene un poder inmenso en toda la estructura del Estado y en la Procuraduría y en la Fiscalía. 


En Antioquia, óigame bien, hay total impunidad penal y disciplinaria para esos grupos. En cambio, la Procuraduría, tengo entendido, sí ha sido muy expedita en avanzar en el tema de las minas de Cascajo contra el gobernador Fajardo (el gobernador es investigado por haberle otorgado presuntamente una mina al esposo de una funcionaria). 


M.J.D.: Sin embargo, Luis Alfredo Ramos se está lanzando como precandidato del uribismo. 


A.S.: Con candidatos como esos, el presidente Uribe reafirma la tesis de que se rodea muy mal. Luis Alfredo Ramos –a pesar de que tiene en las encuestas una imagen muy positiva, una imagen de estampa, y de que ha sido muy generoso con los medios y con los periodistas deportivos– tiene una cantidad importante de líderes cuestionados por vínculos con el paramilitarismo, varios de ellos ya condenados. Él está en la foto que la Corte Suprema utilizó para condenar al senador Antonio Valencia Duque con los cuatrillizos en Urabá, que era del grupo del Alemán. 


M.J.D.: ¿Qué opina de otro grupo poderoso en Antioquia, el de los Valencia Cossio?


A.S.: Le pregunté el otro día al doctor Juan Gómez Martínez, cuando me dijo que iba a reencontrarse políticamente con Valencia Cossio, que cómo iba a hacer para olvidar todas esas denuncias que había hecho El Colombiano. Y la respuesta que me dio más o menos fue que la política era cambiante. Los Valencia Cossio hoy están unidos con Ramos y los dos están haciendo todo lo posible por acabar con nosotros, pero no lo van a lograr.

 

M.J.D.: Ustedes se aliaron en las elecciones pasadas con el Partido Liberal y en especial con Aníbal Gaviria, hoy alcalde de Medellín. ¿Les ha ido bien con esa alianza?


A.S.: Nosotros teníamos una percepción muy positiva de la Gobernación que había hecho Aníbal Gaviria, pero francamente a estas alturas estoy bastante decepcionado de lo que ha hecho en la Alcaldía de Medellín. Había podido construir sobre lo construido y no sé si es por ineficiencia o porque quiere borrar un poco nuestra huella que se le perdió el rumbo. 


Por ejemplo, decidió enterrar el Museo de la Memoria. ¿A quién le cae mal un museo así? ¡Medellín sería la primera ciudad con un museo de esas condiciones! En general diría que la marcha de la ciudad se ha detenido. El tema de la seguridad, del que yo prefiero hablar con mucha cautela porque es muy difícil, se ha exacerbado y no se le ve un compromiso con la ciudadanía. 


M.J.D.: ¿Y a qué cree usted que se debe el aumento de los índices de inseguridad en Medellín?


A.S.: Aníbal Gaviria ha adoptado medidas que no han sido acertadas ni necesarias. Creó unas Vicealcaldías y una Secretaría de Seguridad que se han convertido en más barreras entre la administración y las estructuras de ejecución. Toda esta parafernalia no ha implicado ni mayor eficiencia ni mayor compromiso. Algo no le está funcionando. 


M.J.D.: ¿Cuál podrá ser el futuro del Partido Verde después de que usted trató de reunificarlo sin mucho éxito?


A.S.: El Partido Verde tiene sentido si implica el reagrupamiento de todos esos líderes que lo convirtieron en una agrupación política importante en este país. El trabajo que yo hice fue hablar con cada uno de ellos a pesar de la advertencia que me hizo Fajardo: inténtelo, pero es imposible.

 

M.J.D.: ¿Y tenía razón?


A.S.: Mire, lo ideal es hacer un nuevo partido, pero ese es un camino muy difícil en Colombia. Lo que nos queda es unirnos. 


M.J.D.: Según Navarro Wolf, el Partido Verde puede ser el refugio de los Progresistas y de figurones como Ingrid Betancourt o José Antonio Ocampo. ¿Le suena esa mezcolanza?


A.S.: Yo creo que Navarro es un hombre muy significativo en la política colombiana por una razón: porque viene de un movimiento armado que se integró plenamente y aunque mantiene su posición de izquierda no se le cuestiona su pasado. Además, ha demostrado tener una gran capacidad de gestión, cosa que no ha mostrado Petro, de quien creo es un pésimo administrador. 


Yo he vivido en esta ciudad durante años, me mantengo muy pendiente de lo que aquí sucede y tengo un indicador enfrente a mi apartamento, donde hay un barrio de recicladores. Siempre me pregunto cuándo entrará el primer carrito que reemplace a las zorras: hasta ahora no he visto el primero y en cambio todos los días veo las zorras. 


M.J.D.: ¿Usted cree que este Partido Verde podría hacer política de la mano de la Marcha Patriótica?


A.S.: Apoyar el proceso de paz no implica estar de acuerdo con la Marcha Patriótica. Yo me puedo aliar pero con proyectos democráticos, no con los de tipo chavista.


M.J.D.: ¿Por qué cree que la Marcha Patriótica es un proyecto antidemocrático?


A.S.: Es un proyecto autoritario que por lo demás tiene derecho a existir. Solo que yo no estaría dispuesto a aliarme con ellos. A mí me chocan tanto el autoritarismo de derecha como el de izquierda. 


M.J.D.: ¿Y qué opina del Polo de Robledo y de Clara López?


A.S.: Clara López es una mujer muy interesante. Me gusta su ecuanimidad. Pero no sé si su riqueza intelectual y el cuidado que tiene en su idioma le sirvan para hacer del Polo algo distinto. Acuérdese que la oposición nuestra en Antioquia siempre ha sido el Polo, comenzando por Carlos Gaviria.


M.J.D.: ¿Y no será porque en algún momento ustedes tuvieron relaciones estrechas con el uribismo?


A.S.: Pues mire usted: para Uribe y José Obdulio soy un mamerto y para los del Polo soy de extrema derecha. Uno está bien ubicado si es atacado por esos extremos. 


M.J.D.: Puede que la Procuraduría lo haya sancionado para ejercer cargos públicos por 20 años, pero lo veo muy activo en política. ¿Qué le dice al Partido Verde?


A.S.: Que no estoy desocupado. Desde que dejé la Alcaldía, retomé mis cosas personales después de diez años de vida pública. Estoy volviendo al periodismo y a la investigación, que me encantan y quiero contar la historia de mi generación: unos terminaron de sacerdotes, otros en el narcotráfico, otros en la guerrilla y otros desaparecidos o asesinados.

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