22 septiembre 2012

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"Si hay revocatoria, tendrán que destruir primero a los sectores populares": Petro

Por María Jimena DuzánVer más artículos de este autor

EN PLATA BLANCAEl alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, habla de su reunión con el presidente Santos, de las posibilidades del metro, del TransMilenio, de su visión de la ciudad y de sus dificultades.

"Si hay revocatoria, tendrán que destruir primero a los sectores populares": Petro.

María Jimena Duzán: Usted acaba de tener una reunión con el presidente de la que salió humo blanco en temas atascados como el metro liviano.

Gustavo Petro:
Fue una reunión proactiva, propositiva y productiva. Eso sí: hay que implementar los acuerdos y avanzar con rapidez porq
ue no podemos demorarnos.   

M.J.D.: Gina Parody como alta consejera para Bogotá deberá llevar a buen puerto estos acuerdos. ¿No le incomoda?

G.P.:
Gina Parody no es una enemiga, sino una aliada para asegurar que estos acuerdos se cumplan.

M.J.D.: ¿Será que con esos vientos tan conciliadores se va a empezar a construir el metro antes de 2016?

G.P.:
En la alcaldía tenemos que presentar un cupo de endeudamiento en las sesiones ordinarias de noviembre. Que lo aprueben no lo sabemos, pero no creo que el Concejo se oponga. Pero esa es una parte del dinero. La nación debe poner la otra. En el Conpes de 2010, siendo Samuel Moreno alcalde y Álvaro Uribe presidente, se estableció un flujo de recursos para el metro y otras obras que solo empiezan a llegar en 2016. Estos recursos hubieran podido meter al presupuesto del próximo año a través de las vigencias futuras, pero como esto fue prohibido, no ha sido posible. Hay que traer el dinero ya al presupuesto del año entrante para acabar estudios y licitar la construcción. Si la plata solo nos entra en 2016, ni yo ni Santos seríamos testigos del metro en Bogotá.  

M.J.D.: ¿Y qué solución le dio el presidente para superar el 'impasse'?

G.P.:
Yo diría que mostró voluntad política. El gobierno planteó la posibilidad de hacer un nuevo proyecto de ley en el menor tiempo para solucionarlo. El metro, por ahora, está en manos del Banco Mundial. Hasta que no de una calificación favorable a la empresa que va a hacer los diseños, no podemos arrancar.

M.J.D.: Pero los diseños se hicieron en la alcaldía de Moreno. ¡No me diga que vamos a volverlos a hacer!

G.P.:
Lo que no se sabe es que eso que vendieron como diseño no lo eran. Lo único que hizo esa administración fue un trazado como de tiza que decía por donde iba a ir la primera línea. Eso puede ser importante para un primer paso pero no se debió demorar cuatro años.  

M.J.D.: ¿Y cuánto se demorarán esos diseños?

G.P.:
Quince meses. Después se abre la licitación para construir ese primer tramo del Tintal a la 127. Eso demoraría, teóricamente, hasta 2018. Ese es mi compromiso.  No la voy a inaugurar, pero voy a hacer todo lo que esté a mi alcance.

M.J.D.: En La W usted nos refrescó un tema que habíamos olvidado: que los porcentajes dados por la nación para el metro cambiaron del 70 por ciento al 55 por ciento. ¿Logró que el presidente Santos aumentara su participación?

G.P.:
Eso no se discutió pero sí creo que el porcentaje va a variar porque Santos se comprometió a dar dineros para el metro ligero por la Séptima.  

M.J.D.: ¿Está listo el TransMilenio para dar el salto para manejar todos los demás sistemas que se integran: el bus, el metro cable, el tranvía, en fin...

G.P.:
No lo está. Y uno de mis objetivos es que antes de que finalice este año esté listo. ¿Por qué se fundieron dos gerentes? Porque institucionalmente no tenían la capacidad de asumir los retos. TransMilenio se creó para manejar los buses de las troncales; mal que bien lo hacía, pero no se había creado para el Sitp: eso supone pasar de un millón y medio de pasajeros diarios a seis millones, y mucho menos está listo para asumir los retos del metro y del metro ligero.

M.J.D.: ¿No afecta la movilidad que haya tenido dos gerentes en ocho meses?

G.P.:
El último me había renunciado seis veces. Yo creo que sintió que era difícil el reto. No creo que eso afecte la movilidad porque el TransMilenio de hoy funciona, y sus problemas no están relacionados con la gerencia, sino con su concepción. El TransMilenio no se construyó para el beneficio del usuario sino del operador privado. En la mitad del camino, hace unos cinco años, ante el crecimiento inusitado de las rentas de los operadores, hubo un viraje para disminuir esas ganancias, pero el sacrificado fue el usuario porque se ordenó que los buses no salieran sino cuando estuvieran llenos. Sin embargo, el último bloqueo fue en marzo. ¿Y sabe porqué no han vuelto? Porque mejoramos el flujo de la Caracas, trasladamos buses a la NQS y redujimos la tarifa. Esto legitimó al servicio y creó otra relación con el usuario.

M.J.D.: ¿Va a revisar los contratos con los operadores privados del Sitp?

G.P.:
Los contratos con esos operadores, que los hizo Samuel Moreno, no son de cuarta generación, sino de primera. En ellos asume todo los sobrecostos el Estado. Y los que van a asumir las pérdidas que tenía que asumir el operador hasta llegar a su punto de equilibrio, calculadas en 750.000 millones de pesos, van a ser los bogotanos. Pienso abrir una negociación con los operadores privados para reestructurar esos contratos.

M.J.D.: ¿Qué va a pasar con el parque de la Independencia? ¿Va a ser arrollado por TransMilenio?

G.P.:
Ese fue otro error de Moreno que le convenía al contratista, Odinasa, porque mientras más obras, más plata. La comunidad puso la denuncia y el tema está en manos de un juez. Lo único que puedo hacer es que si se demora en tomar una decisión, debo quitar las columnas que están tumbadas para que cruce el TransMilenio mientras se resuelve el problema. Si no lo hago bloquearíamos la 26. Pero le digo una cosa: la 26 no se ha debido tocar. Empecemos por ahí. La prioridad era el TrasnMilenio por la séptima que era lo que se necesitaba para el Sitp, pero no la 26.

M.J.D.: ¿Cómo le fue con el ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras? ¿Aparecieron los 40.000 subsidios para las víctimas que  según usted había previsto el gobierno?

G.P.:
En el tema de las viviendas se le entregó al gobierno la tierra en el centro para las 6.000 viviendas. Lo que pasa es que él tiene en su mente el modelo tradicional y yo no. Él está imbuido en la dinámica del suelo y de los grandes constructores, y en Bogotá iba a estrellarse porque no hay suelo virgen. A duras penas hemos recolectado tierras para esas 6.000 viviendas.  Tengo entendido que tiene problemas en Bucaramanga y Manizales. En el fondo con el ministro hay un concepto distinto de desarrollo. El viernes discrepamos en eso. Mientras él sostenía que había que impulsar la venta de agua en bloque en los municipios fuera del perímetro urbano -con ese argumento contribuía al desarrollo económico de la sabana- , yo insistí en que había que frenarla y ordenar el territorio con respecto al agua. Para sorpresa mía en medio de la discusión el presidente me dio un espaldarazo en el tema del agua .

M.J.D.: Sus antecesores Lucho y Samuel han llegado con un modelo de ciudad pero han terminado siguiendo el modelo de Peñalosa. ¿Usted anda en las mismas?

G.P.:
El modelo Peñalosa duró hasta que llegamos al poder. Sin embargo, coincidimos en el tema del carro particular en el que yo he sido mucho más radical. Recuerdo cuando Peñalosa le amplió las aceras a la trece, los comerciantes casi lo revocan. Pero Peñalosa no estaba equivocado.

M.J.D.: ¿Y usted no tiene susto de que lo terminen revocando por haber peatonalizado la Séptima?

G.P.:
Si 150 comerciantes de la Séptima dicen que me van a revocar porque solo salieron 3.000 carros y no se dieron cuenta de que entraron 140.000 personas a andar por la carrera, es porque consideran que es mejor conservar que cambiar. De lo que sí estoy seguro, es que si hay revocatoria, primero tendrán que destruir los sectores populares que me apoyan masivamente; pero incluso si me logran revocar, o si me da un nuevo ataque en la cabeza o un procurador se le ocurre dar un golpe a la democracia -y no me estoy refiriendo al general sino a cualquier procurador-, eso no va a ocultar el hecho de que Bogotá no es sostenible si todo el mundo saca su carro.

M.J.D.: ¿No se arrepiente de haber votado por el procurador Ordóñez cuando usted era senador?

G.P.:
Este es un país sectario y pensé que votando por el procurador daba el mensaje de que era posible desprenderse de esas ataduras sin renunciar a las convicciones. Ahora él debe demostrar que no es sectario.

M.J.D. : Ordóñez le abrió una investigación sobre sus presuntas relaciones con los Nule. ¿Alguna opinión?

G.P.:
Lo que he visto es que la semana pasada Felipe Zuleta no fue a defender la denuncia que puso contra mí en la Procuraduría. No fue el procurador, fue Zuleta.

M.J.D.: Con tantos cambios en su gabinete, ¿no se le dificulta armar el equipo de gobierno?
G.P.:
Solo renuncian los que se han asustado y los que han sacado por cuenta de investigaciones que han surgido en último momento, como Navarro y Noriega. Pero cuando renunció Navarro los medios dijeron que nos habíamos golpeado y gritado.

M.J.D.: ¿Y Eduardo Noriega?

G.P.:
Porque le abrieron una investigación sorpresivamente. Pero claro, así ven ustedes el tema: tiene problemas para armar un equipo, dicen, cuando lo que pasa es que los están persiguiendo. Más bien la prensa debería preguntarse porqué están persiguiendo el gabinete de Petro.

M.J.D.: ¿Siente que lo persiguen los medios?

G.P.:
Esta es una administración perseguida. No me vengan a decir que la mayor parte de los medios a través de ciertos voceros no han insistido todos los días en tratar de destruir la imagen no solo del alcalde, sino de la administración. Pues les digo: aquí no nos estamos robando ni un peso. Aquí estamos intentando salvar el dinero público y tenemos unas banderas progresistas con las que pueden no estar de acuerdo, pero que tienen que respetar. ¿Usted cree que la calle de la Reforma del DF en México, que es peatonal, fue una estupidez?

M.J.D.: ¿De qué medios está hablando?

G.P.:
No voy a decir nombres. Mi administración está entre dos alternativas: o se deja acorralar o salta hacia adelante. Obviamente yo no me dejo acorralar pero no a todos los funcionarios les pasa lo mismo. Cada cual tiene su familia, sus preocupaciones. La característica de este gobierno, a diferencia de los del Polo que se inscribían en la izquierda, es que está mostrando alternativas. Y la  reacción virulenta es porque producimos cambios no porque nos quedamos quietos. Consideran populista darle a los más pobres un mínimo de agua o bajar las tarifas de bus.

M.J.D.: Pero las encuestas no muestran que esos cambios hayan calado en los ciudadanos...

G.P.:
Claro que lo muestran, incluso las más negativas. También tenemos encuestas, no andamos a ciegas; sabemos qué está pasando en la sociedad. El apoyo de la juventud es del 70 por ciento, el del estrato uno y dos es del 60 por ciento. La  polarización que se empieza a construir en Bogotá no la estamos produciendo nosotros, empezaron haciéndola unos periodistas.

M.J.D.: ¿No estará exagerando? Los medios también tienen la función de criticar a sus funcionarios.

G.P.:
Este gobierno ha avanzado en banderas progresistas que si se analizaran serían contundentes. Durante ocho años Uribe mostró exitosas cifras en seguridad. Y ahora, siendo las de Bogotá infinitamente mejores en solo ocho meses, las silencian. No más esta mañana venía oyendo una emisora en la que un periodista entrevistaba al general Martínez, comandante de la policía de Bogotá, y le preguntaba si el alcalde le permitía capturar delincuentes en el Bronx. Lo que se quería insinuar era que cómo era posible que el alcalde que está con los bandidos le permita al general, que lucha contra los bandidos, su captura. ¿Qué tal? Lo que contribuyó a hacer caer la cifra de homicidios en ocho meses fue la política del desarme, contraria a la autodefensa, la que ha operado en los últimos ocho años. Demostré que el desarme es más eficaz para acabar con la violencia y ese mensaje no les gusta a esos sectores que se han construido alrededor de las armas.   

M.J.D.: ¿Está diciendo que los medios están desinformando porque en el fondo no le perdonan su pasado guerrillero?

G.P.:
No es el pasado, es el futuro. El pasado es lo de menos.  

M.J.D.: ¿Y entonces la pelea es peleando?

G.P.:
No vamos a retroceder. O este país es capaz de admitir la diversidad democrática o va a terminar desbaratándose porque finalmente se va destruir a sí mismo. Que no les  gustó, ¿que nos quieren destruir?...pues nada bueno ocurrirá si ello sucede.
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