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| 9/1/2012 12:00:00 AM

"Siempre he sido una 'indignada'"

Noemí Sanín sale de su prolongado silencio para expresar sus opiniones sobre la situación política del país.

MARÍA JIMENA DUZÁN: ¿Por qué tan callada desde que perdió las elecciones?

NOEMÍ SANÍN:
Le confieso que quedé noqueada. Me tocó vivir después de ganar la consulta el transfugismo de todo un partido. Tenía que enfriarme y reflexionar. En la campaña cometí errores: el que más me costó fue haberme quedado tanto tiempo por fuera. Yo venía de vivir siete años de servirle al país en la diplomacia y a pesar de que conocía la situación del país y todo lo que cabe en el papel y en la imagen, me di cuenta de que el alma colombiana había cambiado.

M.J.D.: ¿Y en qué sentido había cambiado?

N.S.:
¡El país se había derechizado! Yo venía de España e Inglaterra donde las campañas se hacen con ideas, con oposición y aquí me encontré con que había mucho miedo para hablar y para decir las cosas de manera directa y al grano. Aquí la crítica suena a violencia y la duda a ignorancia. Yo llegué al país con ganas de hacer debates, de analizar verdades y me encontré con el país de ‘hagámonos pasito’.

M.J.D.: Usted ganó la consulta conservadora en 2010 contra Arias, pero el conservatismo no la respaldó y se le fue con Santos. ¿No se siente traicionada?

N.S.:
Mi papá ante de morirse me dijo: “Tú no serás nunca presidente sin el Partido Conservador”. En el ideario conservador yo encuentro mucho de mis valores. Es una ideología que me gusta y que resuelve buena parte de las dificultades del país. Él tuvo razón. Sin el Partido Conservador yo no podía ganar. Yo gané la consulta, pero mi triunfo se volvió mi derrota. Cuando yo gané la consulta, por primera vez en Colombia los datos electorales se demoraron ocho días. Mientras tanto, me dijeron que si retiraba las denuncias el conservatismo me rodearía.

M.J.D.: ¿Cuáles denuncias?

N.S.:
Yo creo que otro factor que incidió sustancialmente en mi derrota fue la crítica al Agro Ingreso Seguro, a la corrupción y a la adjucación del tercer canal. Me parecía absurdo que se tratara este tema del tercer canal cuando uno de los candidatos y el vicepresidente eran parte del tema. Aquí, eso de decir verdades no gusta.

M.J.D.: ¿Y si la política no se hace a punta de verdades, de qué se hace?

N.S.:
De intereses. De componendas. Los debates presidenciales no son debates. Son bastante manipulados. Todas estas cosas que digo con mucha tranquilidad me parece importante no olvidarlas. Yo quiero morir en mi ley.

M.J.D.: ¿Como una ‘indignada’ más?

N.S.: Fíjate que yo creo que el movimiento de los indignados va a ser la fuente de inspiración del pensamiento contemporáneo. En el fondo, yo siempre he sido una ‘indignada’. Mis campañas así lo demuestran. Yo me abrí paso a pesar de unas realidades políticas en las que es muy difícil encontrar espacios, y aunque no he ganado creo que ha valido la pena. Nunca olvido la campaña del 98 donde como mujer para que me hablaran de algo distinto al vestido o de los temas personales era una lucha. Eso creo que ya cambió.

M.J.D.: ¿Por qué perdió las elecciones en 2002?

N.S.:
Yo iba de primera en las encuestas y vino el famoso desmayo el día del lanzamiento de mi campaña. Ese día perdí las elecciones, y espero que con tantas revelaciones algún día se sepa el por qué de mi desmayo.

M.J.D.: ¿Cómo así? ¿Qué me dice? ¿No decían que se había desmayado porque estaba a dieta?

N.S.:
Yo no estaba a dieta. En esos días se desmayó Serpa porque las campañas son agotadoras y los medios fueron muy considerados. A mí durante dos meses no me hablaron sino de la desmayada y bajé 20 puntos. Recientemente Mockus informó de un problema de salud y todos lo rodeamos, a sabiendas de que eso no afectaba para nada su futuro desempeño. Mire usted la diferencia.

M.J.D.: ¿Qué opina de la pelea entre Santos y Uribe? ¿Acaso piensa que son ‘más de lo mismo’?

N.S.:
La gran equivocación del país fue pensar que Santos era Uribe. Son muy distintos. Cada uno tiene sus méritos y sus defectos. Recuerdo un dicho africano que me gusta mucho: ‘cuando dos elefantes grandes pelean, el único que pierde es el piso’, es decir, el país. Pero las peleas entre ellos dos no parecen de elefantes. Son muy livianas.

M.J.D.: ¿Qué opina de la decisión del presidente Santos de abrir diálogos exploratorios con las Farc?

N.S.:
Me parece como estar repitiendo una película. En todos los procesos de paz que se han hecho la sociedad ha terminado por demandar su ruptura por el incumplimiento de la guerrilla. Le pasó a Belisario Betancur, a Gaviria y a Pastrana. Ojalá ese punto que plantea el presidente de evitar los errores del pasado se cumpla. Me preocupa que cometamos el error que corrigió Pastrana y se le vuelva a dar reconocimiento internacional a la guerrilla. Sería grave olvidar que la guerrilla está descentralizada, que narcotrafica y que para conseguir dinero explota los recursos mineros.

M.J.D.: Usted es una de las personas que más conoce al presidente Santos. Estuvo muy cerca de él pero se fue distanciando. ¿Alguna posibilidad de que entre en la Unidad Nacional?

N.S.:
El presidente me ha hecho el honor de mantenerme hasta hoy en la Comisión de Relaciones Exteriores. Si le soy sincera a mí me gusta más el esquema de gobierno-oposicion. Pero además no entiendo ni su pregunta ni la intención que hay detrás de ella. ¿Por qué tendría que estar en la Unidad Nacional? No me ponga en el papel de lagarta porque no lo soy. Ese papel me ha quedado grande toda la vida. No tengo nostalgia de los manteles de la casa presidencial.

M.J.D.: ¿Sus relaciones con el presidente cómo las calificaría?

N.S.:
Normales, de respeto recíproco. Hemos sido competidores, amigos, rivales, pero siempre con respeto. Su gobierno me ha parecido mejor de lo que yo me imaginaba. Me parece, eso sí, que quiere abarcar demasiado y eso le está dificultando la fijación de las prioridades. Pero le admiro que se haya metido en la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, y me gusta su talante democrático. Me parece que se le va la mano en anuncios y su gobierno tiene que intensificar en gestión. Por ejemplo, en temas como el de la infraestructura, en el que no avanzamos. Además María Jimena, me preocupa que como ha pasado anteriormente nos volvamos monotemáticos y se nos olviden los temas de la agenda que no dan espera.

M.J.D.: Usted propuso la primera reelección del presidente Uribe. ¿Se arrepiente de haberlo hecho?

N.S.:
Yo la propuse porque creo que Uribe hizo un primer periodo maravilloso e histórico. Y cuando yo la propuse lo hice con esa convicción. Hoy creo que hay que revisarla, porque hicimos la reforma de la reelección pero no reformamos nada más. Al no hacerlo el sistema de pesos y contrapesos se rompió, y las elecciones no son democráticas cuando un candidato tiene toda la capacidad del Estado a su servicio. Además, el tema de los subsidios manejados electoralmente son una herramienta que desequilibra, porque los beneficiarios confunden el Estado con el propio presidente. El derecho con un favor. Esto sumado al hecho de que algunos del círculo más cercano del presidente buscaban más su propia reelección que la del presidente Uribe.

M.J.D.: Veo que usted releva de toda responsabilidad al presidente Uribe de los escándalos que han rodeado su gobierno.

N.S.:
Yo tuve diferencias con el presidente Uribe en el tema de Agro Ingreso Seguro. Y le digo: una de las personas de su círculo más cercano que más me choca y que creo que le ha hecho mucho daño a él y a Colombia se llama José Obdulio Gaviria. Y no crea que lo digo muy tranquila.

M.J.D.: Y ya que hablamos de revisar temas, ¿está de acuerdo con acabar con la Vicepresidencia?

N.S.:
La Vicepresidencia se ha utilizado, desde que se creó en el 91, como un comodín electoral. Siempre ha sido fuente de dificultades –¿cuál es el vicepresidente que no ha tenido problemas de afinidad con el presidente?– y además cuesta demasiado. ¿Quiere que le cuente una cosa? El presidente Uribe me recomendó a Garzón para vicepresidente y estoy segura de que lo mismo hizo con Juan Manuel Santos. Angelino está entre la gratitud con Uribe porque fue quien lo nominó y la gratitud con Santos que lo escogió.
 
M.J.D.: ¿Cómo describiría al presidente Santos?

N.S.: Es muy hábil y es un conciliador. Creo que tiene que renunciar a la idea de querer quedar bien con todo el mundo. Eso es imposible. Pero le repito, su talante democrático me gusta.

M.J.D.: Usted propuso la reforma al fuero militar y el primero que le saltó a la yugular a decir que no lo iba a reformar fue el presidente Santos. Ahora es parte de su agenda. ¿Algún comentario?

N.S.:
Yo propuse la idea de tener un fuero y una justicia militar especializada y eficiente, porque quienes lo habían acabado era Santos de ministro de Defensa y Uribe de presidente. Me parece bien que ahora reconozcan que había razón. Yo también dije que en lugar de acabar con el DAS había que reformarlo. Sin duda había mucha gente interesada en que desapareciera, pero era importante tener una red de información e inteligencia dentro de los linderos de la legalidad.

M.J.D.: ¿Ha pensado en volver a la política?

N.S.:
Siempre he estado en la política. Mi silencio es muy político. Tenía que respetar la luna de miel del gobierno. Ya estoy empezando a salir del cascarón. Eso no significa que esté ni vaya a estar en temas personales electorales. Quiero participar en el análisis de los TLC; hay una verdadera indigestión para el momento que vive la economía global y que si seguimos sin ton ni son podemos amenazar la industria nacional y arriesgar el empleo.

M.J.D.: ¿La entrada de Juan Gabriel Uribe, quien fue jefe de debate en su pasada campaña, como ministro de Ambiente es la entrada de Noemí Sanín al gobierno de Unidad Nacional?

N.S.:
Es la oportunidad de Juan Gabriel Uribe, que es un gran intelectual y político, de servir a Colombia en un tema que compromete la vida y la supervivencia de las futuras generaciones.
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