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| 6/16/2013 12:00:00 AM

“Siempre tuvimos miedo de un desenlace fatal”

La pareja de españoles relató la traumática experiencia del secuestro que sufrieron en La Guajira

Los españoles María Concepción Marlaska y Ángel Sánchez, rescatados el sábado tras casi un mes de secuestrados en La Guajira, calificaron de traumática su experiencia. Ambos confesaron este domingo, en una conferencia de prensa en Bogotá, el temor que sintieron por un desenlace fatal.

Antes de viajar de regreso a España, Sánchez y Marlaska relataron detalles de la forma como los delincuentes comunes los atacaron el 17 de mayo pasado cuando hacían turismo por la zona del Cabo de la Vela. “Nuestro sueño era viajar a Colombia, nos parece un país fabuloso”, dijo Sánchez. “Pero tuvimos la mala fortuna, la mala suerte, una desgracia", de ser secuestrados.

"Aparcamos para ir a bañarnos al (lugar llamado) Ojo de Agua, cuando apareció un individuo joven, moreno, con una gorra y nos dijo: 'oye, nos lleváis al pueblo'", dijo Sánchez.

Agregó que inicialmente le pareció algo normal dada la manera de ser de los colombianos, pero luego la situación empezó a parecerle "extraña" porque, continuó, el hombre "se acerco demasiado al coche y enseguida sacó una pistola, un revólver y me apuntó".

"Luego aparecieron otras dos personas, también con revólveres, y dijeron que nos metiéramos al coche, que era un atraco, que querían llevarse nuestro coche", prosiguió en su relato sobre cómo se produjo el secuestro el 17 de mayo.

Según Sánchez, en ese momento él forcejeó con los delincuentes, pero lo golpearon en la cabeza con un revólver y lo hicieron sangrar. "Nos llevaron mucho tiempo en coche, nos amarraron las manos", agregó, y dijo que el primer día, especialmente, "fue muy traumático, muy traumático, muy traumático".

Marlaska dijo que tras el secuestro una de las cosas que más valora es la sencilla posibilidad de hablar, "poder hablar lo que quieres, poder decir lo que quieres, porque siempre teníamos que tener mucha sicología con el cuidador, siempre contenerte de no meter la pata, de no decir algo que pudiera enfadar o pudiera ser fatal".
Ambos coincidieron en que pese a la esperanza de regresar a la libertad, siempre tuvieron el miedo de un desenlace fatal del secuestro.

La pareja coincide en que la mala experiencia del secuestro les ha hecho ver la vida de otra manera.

"Aunque me siento bien ahora, sé que tendré momentos malos", dijo Marlaska, y anotó: "quiero recuperar mi vida. Después de todo lo que has vivido valoras las pequeñas cosas, los pequeños detalles".

Sánchez aseguró que pretende "cambiar varias cosas, una de ellas un sueño de toda mi vida, es ser capaz de valorar las pequeñas cosas que tenemos, todo".

"Es simplemente abrir un grifo de agua y te sale agua, de poder tener un baño, de poder comer lo que deseas, de estar libre y no encadenado como un perro, como un animal, que eso no se lo merece nadie, de poder tener la libertad en cada momento de levantarte e irte, de caminar allá, de poder estar con la persona que quieres", agregó.

"Tengo muchas ganas de ver a mis compañeros, de trabajar, y sobre todo, de ver a mi familia, de poder hacer lo mismo (que antes) e intentar superarlo (el trauma) poco a poco", dijo Marlaska.
La promesa

A pesar de vivir con el terror de la muerte, Ángel Sánchez dijo que una promesa hecha a sus padres en sus bodas de oro le dio fuerzas y confianza en que volvería a ser libre.

"Yo les prometí a mis padres en sus bodas de oro, yo les leí y les dije: nunca os abandonaré y siempre viví con ese sueño". Esa promesa, junto con el apoyo de su compañera, le ayudaba en los momentos más difíciles y de alguna manera le daba la seguridad de que volvería a verlos.

"Durante todo este cautiverio, en mi cerebro, en mi mente estaba siempre: yo les prometí que nunca les abandonaría", dice Sánchez, y en ese momento interrumpe su relato porque se le quiebra la voz y sus ojos se humedecen.

Marlaska completa: "Y ya está, se te ha cumplido el sueño, no los vas a abandonar, eso está, vamos, garantizado ya".

Marlaska, de 43 años, y Sánchez, de 49, se despidieron de Colombia sin rencores y en un hecho emotivo públicamente se comprometieron a contraer matrimonio.
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