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| 6/6/2013 12:00:00 AM

Sigue el aterrador hacinamiento en las URI

La situación en esos sitios de reclusión en Bogotá es crítica y requiere medidas urgentes: Personería.

La grave situación de hacinamiento en las Unidades de Reacción Inmediata (URI) en Bogotá, está lejos de terminar. Un nuevo informe, esta vez de la Personería de Bogotá, pone el dedo en la llaga en un tema que horroriza a quien lo vive. El documento se produce al tiempo que el gobierno decretó la denominada emergencia carcelaria a la que le ha llovido críticas, pues pocos creen que sea la solución.

En marzo pasado el país observó horrorizado imágenes de la URI, reveladas por la Defensoría del Pueblo, que daban ganas de llorar. Por ejemplo, se evidenció que en las cinco Unidades que existen en Bogotá, los internos duermen en los pasillos y algunos de ellos pasan horas esposados en muebles y en las barandas de las escaleras. Incluso, había enfermos cubiertos con cobijas, ubicados al lado de los demás reclusos.

De inmediato la ministra de Justicia, Ruth Stella Correa, ordenó atender el asunto y algunos detenidos fueron trasladados a distintas cárceles de Bogotá. Con eso se pensó que el tema estaba resuelto, pero la realidad es otra.

En un recorrido diario por estas estaciones, la Personería encontró que en la URI de Paloquemao, cuyas celdas están adecuadas para 25 personas, convive el doble de los detenidos y fuera de ellas hay más de 23 hacinados en los pasillos, mientras que otros duermen en el piso, sin comida, ventilación y baños, pues estos últimos están cerrados para evitar fugas.

Tan solo en esa URI, insiste la entidad, hay 62 detenidos con medida de aseguramiento que, en teoría, ya deberían estar en las cárceles. La entidad encendió las alarmas porque en ese lugar van en aumento las enfermedades.

“Algunas veces ingresan habitantes de calle sin asearse, lo cual hace insoportable el lugar, situación que, unida a las precarias condiciones de ventilación, aumentan el riesgo de enfermedades. De hecho, los funcionarios de Paloquemao explican que por la situación que se vive son frecuentes los problemas virales y las incapacidades”, señala el informe.

En otros lugares la situación tampoco cambia. Según el reporte, en la URI de Puente Aranda hay una sobrepoblación de detenidos, 92 de ellos con medida de aseguramiento y 20 con su situación pendiente por resolver. En Ciudad Bolívar están recluidos 39 con medida y 15 pendientes. Por su parte, en Kennedy hay 54 con medida y seis pendientes.

El alarmante informe asegura que los uniformados de la Policía, que deberían realizar labores de prevención y vigilancia en los sectores de la ciudad donde están las URI, deben utilizar el tiempo en el cuidado de estos detenidos, labor que debería cumplir el Inpec.

“En Paloquemao, como en todas las URI de la ciudad, permanece una serie de agentes de Policía, a veces en proporción de hasta dos por detenido, cuidando los sindicados o condenados, cuando esa labor de custodia es del Inpec”.

“Desde el año pasado hemos advertido sobre el tema del hacinamiento. Un año después se decreta la crisis carcelaria, pero las cosas no mejoran. Hay una alarma generalizada. Los internos hacen necesidades fisiológicas en cajas, botellas etc. Todo esto no solo afecta a los internos, sino a los servidores públicos que allí laboran. Ya no hay excusas, hay una emergencia y es necesario una inmediata intervención”, concluye el personero auxiliar, Danilo Vega.

Al parecer este es un problema de nunca acabar que demuestra que en la dramática situación carcelaria del país se necesita algo más que anuncios.
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