Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1999/04/19 00:00

SIGUE LA OFENSIVA

Con sus éxitos operativos en Urabá, las Fuerzas Militares comienzan a recoger los primeros <BR>resultados de su nueva estrategia.

SIGUE LA OFENSIVA

El golpe que el Ejercito le propinó la semana pasada a los frentes 5, 34 y 58 del Bloque
Noroccidental de las Farc, en el Cañón de La Llorona, no fue una cuestión de suerte. Desde hace varios
meses las fuerzas especiales y los batallones de contraguerrilla han logrado contrarrestar la ofensiva de
la subversión, que en el pasado dejó un reguero de soldados muertos. Las Farc entraban como Pedro por
su casa en los batallones, arrasando con todo lo que encontraban al frente. Hoy las tomas guerrilleras,
como las que se perpetraron en Patascoy, Las Delicias y Puerres, parecen cosa del pasado. La nueva
comandancia de las Fuerzas Armadas, en cabeza del general Fernando Tapias, decidió tomar el toro por los
cuernos y diseñar una estrategia militar a la ofensiva, y no a la defensiva como había ocurrido en años
anteriores. Los militares, que a regañadientes decidieron cerrar la boca frente al despeje de más de 40.000
kilómetros de territorio autorizado por el presidente Andrés Pastrana, decidieron meterse a sus cuarteles con
el fin de montar un plan que les permitiera enfrentar a una guerrilla que parecía invencible. Lentamente los
resultados comenzaron a verse. El 18 de febrero pasado la cúpula militar mostró un video de las operaciones
realizadas en Arauquita, municipio ubicado entre los corregimientos del Oasis y La Esmeralda, donde fueron
dados de baja cerca de 50 guerrilleros. Por primera vez en mucho tiempo los colombianos vieron las
imágenes de un combate en el cual los muertos no corrían sólo por cuenta de las Fuerzas Armadas. Desde
enero pasado el Ejército ha logrado golpear de manera contundente a la subversión. A comienzos de año la
XVIII Brigada, localizada en el departamento de Arauca, descubrió un plan de ataque contra la infraestructura
petrolera y energética que era liderado por Germán Briceño Suárez, alias 'Grannobles', hermano del 'Mono
Jojoy'. El jefe guerrillero había movilizado los frentes décimo, 45 y 47 para los ataques. Pero fracasó. La
inteligencia del Ejército funcionó y se logró movilizar a varios batallones a la zona. Frente a esta situación
'Grannobles' decidió abandonar el lugar. A mediados de febrero nuevamente el Ejército se interpuso en los
planes de las Farc. Tropas del Batallón de Contraguerrilla número 58 lograron incautar una tonelada de
explosivos en la jurisdicción de Tame, que iban a utilizarse para dinamitar el oleoducto Caño
Limón-Coveñas. El trabajo del Ejército continuó a marchas forzadas. En operaciones realizadas por la XIII
Brigada en los municipios de Pasca, Gachetá y Fusagasugá, Cundinamarca, se lograron desmantelar
siete caletas de los frentes 22 y 53 en las que se hallaron más de 20.000 cartuchos para fusil y munición de
todos los calibres.Otro duro golpe que se propinó a la subversión corrió por cuenta de la Quinta División del
Ejército, que dio de baja a Vladimir González, alias 'Miller Perdomo', quien comandó durante 10 años el
frente 51 de las Farc. Tenía a su cargo la coordinación de las llamadas 'pescas milagrosas' en la zona del
Sumapaz.
Batalla campal
Pero sin duda alguna el golpe más contundente fue el asestado la semana pasada a las Farc en el Cañón de
La Llorona. Fue un combate de toma y dame. Cien soldados enfrentaron a 1.200 guerrilleros. Las cifras de
subversivos caídos en combate todavía no se conocen oficialmente pero la alta comandancia señala que por
lo menos 70 de ellos murieron. Las bajas en el Ejército fueron mínimas: cuatro soldados. Cerca de 20 más
resultaron heridos cuando la guerrilla decidió activar los campos minados que había en la zona con el fin de
poder huir selva adentro. Para el Ejército es una gran victoria porque las informaciones de inteligencia que se
tenían indicaban que la guerrilla había planeado recuperar militarmente al Urabá. Un trabajo estratégico que
había iniciado a mediados de 1988. Por esa razón la misión le fue encomendada al Bloque Noroccidental, a
cargo de Noel Matta Matta, Víctor Tirado, Luis Carlos Usuga, Alfredo Alarcón, Luis Carlos Durango y
Geoverman Sánchez. Todo parece indicar que la intentona de las Farc por recuperar un territorio que hoy está
en las manos de Carlos Castaño tuvo un fracaso rotundo. Nuevamente Urabá vuelve a ser territorio de guerra,
pues a pocos kilómetros de Mutatá se libra un combate sin cuartel. El Ejército no ha dado su brazo a torcer y,
por el contrario, está a punto de cantar victoria. Es un triunfo de grandes dimensiones si se tiene en cuenta
que en esta oportunidad la batalla librada con las Farc fue a campo abierto y en territorio de la
subversión. Razón de sobra tuvieron los altos mandos militares para desplazarse a la zona en compañía del
Ministro de Defensa para estrechar la mano de los soldados que ganaron esta primera batalla. Si bien
todavía falta mucho terreno por recorrer, lo que sí hay que reconocer es que en las Fuerzas Militares se
respira otro aire. Un aire de optimismo porque por fin las cosas se están haciendo bien.

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