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| 11/11/2014 12:00:00 AM

El ‘pataleo’ de Silvia Gette para evitar ser condenada

La exrectora asegura en una indagatoria que no desfalcó a la Uniautónoma.

Silvia Gette, quien fue la flamante bailarina argentina que terminó como rectora de la Universidad Autónoma del Caribe, hoy se defiende con las uñas. El 30 de octubre pasado tuvo su turno para defenderse, en una indagatoria, ante los señalamientos de haber hurtado un millón de dólares de la institución.

Según Gette, el dinero -presuntamente- fue invertido en un proyecto en el exterior que traería réditos importantes para la institución. Los abogados y los investigadores de la Fiscalía que han indagado sobre el asunto consideran que ese argumento no tiene sustento alguno.

No lo dicen por capricho, sino por elementos como declaraciones de exempleados del claustro y documentos que advierten que la exrectora tenía una intención contraria a la de un negocio rentable para Uniautónoma.

La prueba sobre la que se ha desarrollado el proceso es un cheque del Helm Bank que fue a parar a una cuenta en Miami y luego a otra en Suiza. Sobre eso, Silvia Gette reconoció que la firma que aparece en el cheque sí es de ella y que para sacar el dinero contó con el aval de la Sala General de la Universidad.

“Recordemos que el proyecto necesitaba un capital semilla de un millón de dólares y que para agilizarlo iba a estar a mi nombre, pero era dinero de la universidad y el proyecto completo estaba destinado para esta. Yo lo único que hice fue agilizar y prestar mi nombre para que todo fuera más fácil. Ese dinero estuvo un tiempo en Wachovia (banco) y no recuerdo la fecha, fue trasladado a Suiza”.

Más adelante, la exrectora asegura: “De todas esas transacciones tuvo conocimiento el doctor Orlando Saavedra, que era el director financiero de ese momento y era partícipe del proyecto. También lo supieron Paul García, Patricia Pinilla, William Hernández, Adriana Espinosa, Pedro García y Diego Guerrero. En fin, todas las personas que hacíamos parte del proyecto. Es bueno aclarar que este proyecto no era de conocimiento público, no todo el mundo podía estar enterado de lo que se hacía”.

Según Silvia, con ese millón de dólares un hombre de negocios identificado como Tony Farhat, de Canadá, podría conseguir un retorno de 22 millones de dólares. Dijo que Farhat le envió un cheque de garantía equivalente a ese valor y que el dinero en cualquier momento puede dar frutos y que no se ha perdido.

Pero además dijo: “Si el señor Saavedra, director financiero, no estaba autorizado por la Sala General, no podía nunca haber girado ese dinero, pues estaría cometiendo delito pues el momento exigía la venia o autorización de la Sala General”.

Pero otros creen lo contrario. Como lo reveló Semana.com, Libardo Polo Camargo, quien funge como auditor interno de la universidad, aseguró en una declaración rendida el pasado 17 de junio a la Fiscalía: “Yo me enteré primero de que existía una cuenta en pesos colombianos abierta en el año 2007 en los libros de contabilidad. Traté de averiguar el origen de esa cuenta a través de una confirmación de saldo con el banco Helm Bank, pero no me dieron respuesta. La señora Silvia Gette en esa fecha me llamó y me dijo que no siguiera indagando sobre el particular porque no iban a responderme”, dijo.

Otra declaración es la de Tamid Turbay Echeverría, quien laboró durante 20 años en la institución y hacía parte de la Sala General. Aseguró como miembro de esa alta dependencia: “En las reuniones en que yo participé en la Sala General no se dio autorización alguna por esa cifra a la señora Silvia Gette”.

Otras afirmaciones que obran en el expediente dan a entender, igualmente, que nadie aprobó ni préstamo ni transacción en favor de Silvia Gette para mover la millonaria suma.

Y en otra, del pasado 25 de marzo del 2014, Patricia Pinilla Muñoz dice que se desempeñó  para los años 2006-2007 como secretaria y actuaba en reuniones de la Sala General, consejo directivo, que no tuvo conocimiento de traslados de dinero y que nunca hubo presentado de proyecto alguno.

Sumado a ello, Semana.com conoció un informe preliminar del CTI de la Fiscalía, que realizó una detallada inspección en la universidad en la que concluye: "Revisado el libro de actas de la universidad no se evidencia en ningún acta la autorización por parte de la Sala General de movimiento financiero por un valor de un millón de dólares o su equivalente en pesos colombianos”.

De esta manera, será la Fiscalía la que determine quién tiene la razón, pero además es urgente establecer dónde se encuentran los importantes recursos que hacen parte de una institución educativa que en los últimos años ha hecho todo lo posible para recuperar la credibilidad que le ha dado la historia.

Por ahora la exrectora seguirá en la cárcel El Buen Pastor de Bogotá señalada de intento de soborno a un exjefe paramilitar y, ahora, de haber hurtado, presuntamente, la millonaria suma.
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