Martes, 30 de septiembre de 2014

| 2013/02/28 00:00

Simón Gaviria enfrenta ‘cisma’ liberal

Dirigentes del Partido Liberal cuestionan a su jefe único. Las diferencias brotan en año preelectoral.

Simón Gaviria, jefe único del Partido Liberal. Foto: Daniel Reina Romero/SEMANA

Catorce meses después de haber sido aclamado jefe único del Partido Liberal, Simón Gaviria enfrenta el primer cisma de su administración. Tres sectores del partido cuestionan algunas de sus decisiones, precisamente en un año con muchos intereses electorales.

El senador Juan Manuel Galán fue el primero. Hace dos semanas dijo que Simón Gaviria “está rezagado” en la construcción del proyecto político que el partido tendrá que ofrecerle al país en el 2014. “Nos quedamos en la Ley de víctimas”.

Luego fue Eduardo Verano de la Rosa, exgobernador de Atlántico. En una carta abierta cuestionó a Gaviria por haber declarado que el objetivo del Partido Liberal es “mantener en el poder” al presidente Juan Manuel Santos, del Partido de la U. “Esa no es la actitud que se le exige al jefe de un partido con vocación de poder”.

Guillermo Rivera, representante a la Cámara, le jaló las orejas a Gaviria cuando afirmó que si el Gobierno se levanta de la mesa de negociación con las FARC, el Partido Liberal lo apoyaba. “Esas declaraciones alimentan el escepticismo y van en contra de los principios del partido, pues una de sus banderas es apoyar la salida negociada”.

El expresidente Ernesto Samper también se sumó al bando de críticos. Insinuó que el proyecto político del partido se reduce a “no salirse de la foto con Juan Manuel Santos”.

Y por si fuera poco, el reciente fichaje de Ángela Garzón, hija del vicepresidente Angelino Garzón, aunque fue reconocida como “una gran jugada política”, fue cuestionada por que al parecer no fue consultada con la dirigencia. “Hay un déficit de comunicación”, dijo Galán.

Gaviria recibió todas estas críticas en vísperas del mes de marzo, un mes determinante para el partido, pues, como lo recuerda el ex precandidato liberal Alfonso Gómez Méndez, cuando Simón fue aclamado jefe liberal se convino que su presidencia iría hasta marzo del 2013.

Esa circunstancia, según Guillermo Rivera, ha propiciado que “afloren las diferencias” dentro del partido. En este año preelectoral “hay muchos intereses en juego”, advierte, pues el partido tiene que tomar varias decisiones.

El Congreso Nacional Liberal, que se debía hacer en marzo, tendrá que definir el nuevo jefe único del partido, el candidato presidencial, los criterios para seleccionar los candidatos al Congreso, y su plataforma ideológica. En otras palabras, su futuro inmediato. Ese contexto ha hecho que las críticas a la dirección de Gaviria, “generen más ruido que el acostumbrado”.

Estas son las tres razones del cisma en el Partido Liberal:

El poder del bolígrafo

Quien resulte elegido jefe liberal tendrá el llamado poder del bolígrafo. Será el encargado de avalar los candidatos a Senado y Cámara. Simón Gaviria tiene intenciones de permanecer. Para hacerlo tendría que renunciar a ser candidato al Senado, una de sus opciones, aunque no está obligado. Pero los liberales han dicho que quien haga las listas no debería ser candidato. “No es bueno ser juez y parte”, dice Galán.

Pero Gaviria tendrá que enfrentar un sector de parlamentarios que proponen que el partido lo dirija alguien con mayor experiencia, y que han puesto a sonar a Horacio Serpa como posible director.

Eduardo Verano de la Rosa, quien en el 2010 se apuntó un éxito sin precedentes con el llamado ‘voto caribe’ para la autonomía de la Región Caribe (sacó 2’500.000 votos), oficializó su precandidatura presidencial. Al hacerlo obliga a Gaviria, como jefe liberal, a abrir los mecanismos democráticos para que el partido decida su candidato presidencial.

Para muchos puede ser un desgaste, pues las mayorías parlamentarias del partido están más sintonizadas con la reelección del presidente Santos. Pero, según Guillermo Rivera, es la forma legítima de Verano para hacerse notar y para que “el partido le permitirá hacer su trabajo”.

La cabeza de lista

La otra disputa que habrá en el partido es la persona que será cabeza de lista de candidatos al Senado. Ser el número 1 en el tarjetón podrá facilitar la estrategia de campaña para quien resulte elegido, pero además tiene la carga simbólica de ser la principal apuesta para las elecciones.

Juan Manuel Galán le admitió a Semana.com el “honor” que le produce volver a ser la cabeza de lista (en el 2010). Pero aclara que sus observaciones al director liberal no obedecen a sus aspiraciones personales sino a su interés de ayudarle al partido. Dice que ser cabeza de lista no es ninguna condición para permanecer en el Partido Liberal. “Sigo apostándole al partido”.

El poder del gavirismo

Para nadie es un secreto que el Partido Liberal lleva años en manos del gavirismo. Por eso ad portas de un nuevo Congreso Liberal, los otros sectores con poder en el partido buscan mayor influencia.

El ala samperista no se siente plenamente reconocida, y su disputa, según lo admite Gómez Méndez, será que la nueva dirección liberal “represente a todos los sectores” del partido. Pero el fichaje de la hija del vicepresidente Angelino Garzón amenaza su protagonismo, pues les despojaría de las luchas sociales, principal bandera de este sector que en las pasadas elecciones estuvo representado con Piedad Córdoba.

Esas aguas revueltas son las que encontró Simón Gaviria. Y tendrá que dominarlas para mantenerse en la dirección del Partido Liberal.

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