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| 11/14/2009 12:00:00 AM

Soat en la cuerda floja

En el Congreso hay seis proyectos para acabar o cambiar el Seguro Obligatorio Contra Accidentes de Tránsito. ¿Qué tan benéfico o lesivo es el asunto?

Algo muy misterioso está pasando con el Soat en el Congreso de la República. Hoy hacen trámite allí seis proyectos de Ley que buscan eliminar dicha póliza o reducirla en 50 por ciento, al menos para las motocicletas. 

La propuesta más radical, que ya tiene ponencia positiva, es la del senador Édgar Espíndola, de Convergencia Ciudadana, quien quiere acabar por completo con el Soat y cargar al Fosyga los gastos médicos por accidentes de tránsito.

Los otros proyectos quieren abaratar el costo del Soat con una operación matemática que consiste en eliminar o reducir el porcentaje que de la póliza se gira al Fosyga, que equivale a casi la mitad de su valor. Ese dinero, en teoría, lo utiliza el Fosyga como colchón en caso de que las aseguradoras no alcancen a cubrir el valor total de víctimas de enfermedades catastróficas y lesionados en accidentes de tránsito.

Por ejemplo, Manuel Virgüez, de Mira, quiere eliminar el pago de ese porcentaje para las motos; el senador de Cambio Radical Antonio Guerra De La Espriella busca bajarlo en 15 por ciento, y el representante Venus Albeiro Silva, del Polo, en 20 por ciento.

¿Cuál es la razón de tal torrente de proyectos de ley? Una explicación es que se trata de un tema popular en época de elecciones. El seguro es muy caro para la economía familiar de la clase trabajadora que usa motos y carros. Y hay agremiaciones cívicas como el Colectivo Cero que, según dice su presidente, Max Galeano, están convencidas de que "desde 1993 el Soat  fue abolido y como tal su cobro es ilegal". Tanto el Ministerio de Protección Social como Fasecolda, entidad que agremia las siete aseguradoras autorizadas para vender el Soat, desmienten esa afirmación.

En el fondo se trata de una polémica que mueve 1,2 billones de pesos al año. De ese rubro, el 51 por ciento es para las aseguradoras; el 47 por ciento, para el Fosyga, y el 3 por ciento restante para el Fondo de Prevención Vial.

Pero así como es de popular el proyecto de acabar con el Soat, puede llegar a ser trágico, pues tendría efectos muy complejos en materia de salud pública. Más ahora, cuando ha crecido de manera exponencial el número de motos en las calles (ver gráfico). Se pretende eliminar la póliza con la que se atiende a los lesionados en accidentes de tránsito en todo el país. Medicina Legal certificó que en 2008 hubo 5.670 muertos en accidentes de tránsito y 45.000 lesionados, de ellos, en el 39 por ciento estuvo involucrada una moto. Y según Fasecolda, en ese mismo año, de los siniestros que pagaron, en el 71 por ciento estuvo involucrada una moto. Sin el Soat, ¿quién pagaría esos siniestros?

Pero el hecho de que el Soat sea un recurso necesario para garantizar la atención médica no quiere decir que no se pueda hacer cuestionamientos al manejo de los recursos que este aporta al Fosyga. Por ejemplo, según denunciaron los congresistas, dicho fondo ya acumula un poco más de dos billones de pesos que reposan en títulos TES. Ese hecho, sumado a que al parecer los dineros se usan en otros propósitos ajenos a la finalidad del fondo, generaron indignación en algunos sectores, "se volvió la caja menor del Fosyga y sirve hasta para atender a desplazados", denunció a SEMANA Juan Carlos León, asesor del senador De La Espriella. Los cuestionamientos crecen si se tiene en cuenta que las pólizas tuvieron alzas que suman 39 por ciento en tres años, con el argumento de que la plata no alcanzaba para pagar.

Lo grave del asunto es que si el tema del Soat no se aborda con seriedad, la cura podría resultar peor que la enfermedad.
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