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| 12/13/1993 12:00:00 AM

Sobrevivientes

Un pacto hasta ahora desconocido entre el Ejército y ex miembros del ELN en Córdova, demuestra que sin casas y sin tierras es posible la paz con la guerrilla.

EL ACUERD0 AL QUE LLEgaron ex integrantes de la Unión Camilista del Ejército de Liberación Nacional (UC-ELN) y oficiales de la Brigada Móvil del Ejército en Córdova es, hasta el momento, la única experiencia de ese tipo que se ha realizado en Colombia. Acostumbrado como esta el país a conocer de esta clase de pactos, ya sea por boca de los mediadores, los medios de comunicación o los propios protagonistas, realmente sorprende que sólo ahora, tres años después, se sepa de esos compromisos entre la guerrilla y las Fuerzas Armadas.
En este caso se trató de un acuerdo de paz que tuvo tres ejes principales. Primero, los integrantes de las Milicias del ELN reconocieron todos los actos en los que tuvieron participación y se comprometieron a no volver a participar en actividades subversivas; segundo, los militares se encargaron de "limpiar" sus hojas de vida y dejarlos trabajar sin problemas en cualquier parte del departamento, y, tercero, los ex guerrilleros dejaron en claro que bajo ninguna circunstancia delatarían a cualquiera de sus ex compañeros. Hacerlo significaría firmar su sentencia de muerte.
"Hasta el momento tanto nosotros como ellos hemos cumplido. No tenemos ninguna queja del comportamiento del Ejército e inclusive cuando necesitamos una brigada cívico-militar vamos hasta la Decimoprimera Brigada y ellos nos colaboran en todo", dijo a SEMANA Remedios Mendoza, antigua militante del ELN que ahora es una de las coordinadoras de las 15.000 personas agrupadas por los ex guerrilleros en todo Córdova.

UNA GUERRA CIVIL
La historia de este acuerdo comenzó enl990 cuando la primera Brigada Móvil, creada por el Gobierno para combatir a los grupos subversivos, llegó a Córdova con el propósito de asestarle el golpe de gracia al Ejército Popular de Liberación (EPL), propósito que a la postre cumplió, puesto que esa organización subversiva se vio obligada a firmar su desmovilización.
Pero en esa arremetida la Brigada Móvil no Sólo golpeó al EPL. También las Milicias del ELN sufrieron un fuerte impacto. "Cuando llegó el Ejército a las poblaciones sólo encontró campesinos que le colaboraban a la guerrilla y que utilizaban como mampara las cooperativas o las asociaciones comunales. Los guerrilleros salieron en estampida y nos dejaron solos. Pero resulta que el Ejército tenía toda la información acerca de nuestra verdadera actividad. Sabía quienes éramos realmente: guerrilleros disfrazados que hacíamos un trabajo político para el ELN, aunque muchos de nosotros también pertenecíamos al frente militar de la guerrilla", dijo Javier León, otro ex guerrillero que ahora trabaja en las asociaciones campesinas.
La operación militar fue de grandes proporciones y se extendió por todo el departamento. En Pueblo Nuevo y sus veredas, por ejemplo, fueron descubiertas 250 familias de milicianos del ELN, la mayoría de las cuales empezaban a sufrir el desencanto de colaborar con la guerrilla. "Todos estábamos muy tristes con la subversión. Sentiamos una frustración colectiva, a pesar de que nosotros éramos las personas que hacíamos el trabajo político del ELN en las poblaciones. Pero en ese momento empezamos a convencernos deque la guerrilla de hoy es una manada de salvajes que sólo piensa en su beneficio personal", dice Remedios Mendoza, quien ingresó a la guerrilla a finales de la década del 60, cuando el sarampión de la revolución picó a miles de estudiantes colombianos.
Ese desencanto se debía, básicamente, al pésimo comportamiento de la guerrilla con los campesinos. Sus atrocidades aún hacen estremecer a las personas que las padecieron. "A Alcibiades Palencia lo mataron delante de sus seis hijos y su mujer. Los guerrilleros lo asesinaron dizque por sapo. Palencia lo único que hacía era ayudar al pueblo. Tenía una parcela donde sembraba platano y un camion Ford modelo 54 en el que transportaba a las personas hasta Montería. Cuando la Policía llego, tres días después del asesinato, encontro a su lado a su mujer y a sus hijos, enfermos de tanto llorar: 57 impactos de fusil le contaron en todo el cuerpo. Ese muerto nos hizo recapacitar a todos. Ese hombre era un santo y la guerilla no tenía por qué asesinarlo", dijo uno de los testigos del crimen.
Con el pretexto de acabar con todos los sapos la guerrilla asesinó a miles de campesinos. Sólo en la hacienda Toronto, que había sido entregada por el Gobierno en 1988 a 450 familias, fueron muertas 178 personas por los subversivos.
Pero a la violencia de la guerrilla sevino a sumar otro frente de terror: la llegada de grupos paramilitares.
Mientras unos los acusaban de ser sapos del Ejército, otros los sindicaban de ser alcahuetas de la subversión.
"El país jamás sabrá cuántos fueron los muertos de Córdova en estos últimos cinco años años. Lo que se vivió aquí fue una verdadera guerra civil.
Yo por lo menos no resisto un muerto más. Soy una sobreviviente", dijo Remedios Mendoza.

NI CARROS NI TIERRAS
El acuerdo entre Ejército y guerrilla se sustentó, fundamentalmente, en la voluntad política y la buena fe de las partes. Algunos miembros de las Milicias del ELN que tenían armas en su poder se las entregaron al Ejército y otros llevaron a los uniformados al sitio donde habían enterrado más.
"Nosotros no manejamos muchas armas porque nuestro trabajo era más que todo político, pero las pocas que teníamos las entregamos", dijo uno de los ex guerrilleros.
Con la conciencia tranquila, con sus hojas de vida limpias y sin un peso en el bolsillo, los ex guerrilleros se dedicaron a buscar por todo el departamento tierras baldías donde trabajar.Hoy existen en Córdova 55 comunidades campesinas en el alto Sinú, la zona costera y las orillas de las ciénagas, como la de Ayapel. Tienen, además, una escuela de capacitación técnica de campesinos, un programa radial, una cooperativa de trabajadores y una fundación sin ánimo de lucro. Una sóla comunidad del alto Sinú donde hay 337 familias, por ejemplo, produce cada año 11.795 toneladas de maíz, y cada tonelada es vendida en Montería por los intermediarios a un precio de 200 mil pesos. Ello significa que cada 12 meses esa comunidad esta produciendo, sólo en maíz -hay otros cultivos-, cerca de 24 millones de pesos.
"Aunque no tenemos plata porque no recibimos ni casas ni carros ni tierras del Gobierno, como otros grupos desmovilizados, trabajamos felices y tranquilos en nuestras parcelas. No le tememosa la guerrilla porque la conocemos y sabemos que hasta los sitios donde estamos trabajando ella no va ha llegar pues son lugares muy distantes. Son tierras donde sólo llegan los micos", dice Javier León.
Como se trata de un trabajo social que pese a sus éxitos apenas comienza, un grupo de ex guerrilleros recorre las calles de Montería para rescatar a las víctimas de las matanzas de Córdova, como la de la Mejor Esquina (ver recuadro) y otros pueblos, que tras huír de la violencia vinieron a refugiarse a esta ciudad.
Pero la gran conclusión que deja este proceso es que, más que comisiones, delegados, comités de verificación, mediadores y declaraciones grandilocuentes, para lograr la paz lo que realmente se necesita es la voluntad política. No importa que el camino que se haya recorrido esté sembrado de muertos, como sucedió en Córdova.
Testigo de una matanza

"EL PROFESOR BERRIO Y YO no éramos lo que se llama amigos. La verdad yo sabía muy poco de él. Sólo sabía que era un profesor. Eramos más bien compañeros de ideas. De vez en cuando nos encontrábamos. No recuercuando lo conocí ni quién me lopresentó. Cuando nos veíamos, hablábamos con toda la confianza. Hablábamos de la situación de este país y de la necesidad de organizamos. EI siempre me decía: 'Vaya por alla que usted sabe organizar y yo conozco la geente'. Ese día nos encontramo de pura casualidad. Yo venía de Pueblo Nuevo y estaba esperando el carro para Montería Planeta Rica. Era el 27 de marzo.El me invitó a pasar la Semana Santa por allá. Como yo no podia ir, al fandango el Sábado de Gloria. Cuando llegué el sábado a Planeta Rica vi que la paredes del pueblo estaban llenas de mensajes como éste: "Llegamos los Mágnificos a limpiar". Era una letra buena. El profesor Berrío se alegró de verme. Sin presentarme a nadie de una vez empezamos a comer, a bailar, a beber con todos. Como no estoy aconstumbrado a beber, pronto me quedé dormido en la mesa. No se qué horas eran cuando escuché que llovía plomo. Me quedé quietico y no volví a levantar la cabeza. Sólo escuchaba gritos, llantos, súplicas muy serca de mí y maldiciones y plomo un poco más lejos. Sólo me levanté cuando alguien quiso tirarme de un carro con muchos muertos. Ya había amanecido. De todas formas me vine por que era la única persona que conocía: el profesor Berrío, que estaba muerto. En Planeta Rica me bajé donde se toman los carros para Pueblo Nuevo. Allí me senté en ese corredor alto y me adormité no sé por cuánto tiempo. Cuando me desperté, pensé:¡Dios mío, me dieron burundanga y tuve cipote pesadilla! Pero al voltear la cabeza vi el letrero grande en letras rojas:'Llegamos los Mágnificos ...'.
(Testimonio de un sobreviviente de la matanza de La Mejor Esquina, Córdova,en 1988)
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