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| 4/14/2007 12:00:00 AM

Soldado avisado

El gobierno tiene lista su defensa para los ataques que recibirá el martes, cuando Gustavo Petro realice su anunciado debate sobre la para-política en Antioquia.

Soldado avisado no muere en guerra. Y por eso desde cuando el senador Gustavo Petro anunció un debate en el Congreso sobre paramilitarismo en Antioquia, el presidente Álvaro Uribe empezó a organizar su defensa y su contraataque. En la Casa de Nariño, donde desde hace cinco años se desayuna con arepa y fríjoles, la noticia no fue una sorpresa, pero sí se percibió cierto tono de amenaza. El senador Petro les produce una inmensa desconfianza que los conduce a esperar un debate que, desde ya, califican de 'guerra sucia'.

Así que empezaron a hurgar por aquí y por allá. Trataban de encontrar pistas en las palabras que se le escapaban al congresista del Polo Democrático en sus entrevistas, para ir tejiendo las tesis de la estrategia de contención. Uribe personalmente no le ha dedicado mucho tiempo al tema, después de echar a andar la orden de prepararse bien para el debate. El de este martes es, sin duda, uno de los duelos políticos más esperados por la opinión publica. Las expectativas de lo que allí se revele son inmensas.

En febrero pasado, cuando empezó el run run de que Petro se lanzaba al agua turbia de la para-política en Antioquia, el propio Presidente lo enfrentó por la radio y le advirtió que él mismo iría a contestarle sus preguntas y sus afirmaciones en el Congreso. El ambiente, que ya estaba caldeado por la coincidencia señalada por el senador entre el debate y la aparición de amenazas contra su vida y contra su familia, se enturbió más. Y lo que en principio pareció un nervioso interrogante en el Capitolio, se convirtió en un reto político de alto calibre para el gobierno.

El ministro Carlos Holguín será el primer 'soldado' de Uribe en salir al ataque. Y ya hizo su primer calentamiento al responder el cuestionario que Petro le envió como parte de la citación al debate. El Ministerio del Interior contestó el 9 de abril a las cinco preguntas que le formuló el senador. Todas giran alrededor del desarrollo de las Cooperativas de Seguridad Convivir, que serán el centro de la controversia. Y por eso, el gobierno, en estos meses de acuartelamiento de primer grado, se dedicó a repasar ese tema que convirtió al entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, en un personaje nacional.

Para el gobierno, la pregunta que debería orientar el acontecer nacional en este momento es si existe un proceso de paz con las autodefensas y si éste es legítimo o no. Pero, con algo de resignación, acepta que esa pregunta no tiene abonado el terreno en la agenda. Porque el proceso que el Presidente ahora llama "de paz" y que antes llamó de "desmovilización", quedó perdido en las arenas movedizas de la aplicación de la Ley de Justicia y Paz y en medio de la turbulencia creada por las investigaciones de la Corte.

Así las cosas, en Palacio no tuvieron otro remedio que mirar para atrás y empezar a revisar el pasado reciente.

José Obdulio Gaviria, asesor presidencial e historiador, estuvo al frente de ese trabajo. Hurgó en los archivos de la Gobernación y en recortes de prensa de la época y armó de nuevo ese debate que entre el 94 y el 95 fue el escenario de los primeros rifirrafes de Uribe con la izquierda en el país.

"No hemos tenido, desde entonces, una contienda justa y decente sobre este tema", asegura Gaviria, al recordar que el centro de la posición uribista ha sido siempre la concepción teórica y política de que en Colombia no hay una guerra civil, no existe un conflicto armado interno en el que se enfrentan partes beligerantes y que, por lo tanto, no es pertinente aplicar el principio de distinción de la población civil que no permite que colabore con alguno de los bandos. Al no creer en esa categorización del conflicto, se considera válido que los ciudadanos colaboren con la Fuerza Pública, es decir, que ayuden al Estado en su labor de derrotar a unos grupos que les afectan su seguridad. Esta es la controversia que en su momento reflejaban artículos como el de la revista Alternativa de la época, que descalificaban con dureza la actitud de Uribe, el gobernador. Once años después, Uribe, el Presidente, tiene el mismo enfrentamiento.

El gobierno empezará su defensa en el Congreso con la ratificación de ese concepto. El entonces Gobernador de Antioquia, como otros mandatarios seccionales del país, tomó al pie de la letra el Decreto 356 del 11 de febrero de 1994, expedido por el presidente César Gaviria, que determinaba la política nacional de organizaciones de vigilancia privada, que darían después vida a las Convivir en el gobierno del presidente Ernesto Samper. El ministro Holguín explicará en detalle que Uribe Vélez como gobernador se la jugó por seguir esa estrategia y que después, en la controversia sobre las Convivir como el embrión de los paramilitares, se quedó solo porque los demás gobernadores, aunque las habían implementado, se asustaron y las abandonaron.

El 25 de abril de 1995, en la Asamblea de Antioquia, Uribe presentó con solemnidad lo que sería su política de Convivencia y Seguridad ciudadana, que incluía una comisión facilitadora de paz de la que hacían parte Robert Fisher y Óscar Arias, entre otras personalidades. Al tiempo, Uribe seguía su estrategia con las 'Reuniones Diarias de Inteligencia y Seguridad'(Redis), que hacía con los comandantes de la fuerza pública, la Fiscalía y demás instituciones, y avanzaba en su pedagogía de la convivencia. Todo estará encaminado a afirmar que el Gobernador se convirtió en el abanderado de la solidaridad ciudadana con el Estado, amparado además en el derecho de la legítima defensa.

Para el gobierno es claro que una cosa es la posición que el Presidente siempre ha defendido de frente, y otra el propósito que le atribuyen al debate de Petro. "Esta política puede ser discutible y si quieren, la discutimos, pero ¿por qué nos quieren convertir en criminales, por qué creen que se trataba de inducir al crimen? , dice Gaviria.

La exposición del ministro del Interior en el debate describirá cómo, al terminar su período, Uribe debió salir en helicóptero desde la gobernación al aeropuerto, donde lo esperaba un avión que lo condujo directo a Londres sin escalas. Ese era el nivel de amenazas que recayeron sobre él. Entonces, según el gobierno, el país entró en el discurso fracasado de la solución política y de la vía negociada con la guerrilla.

Los escuderos de la Presidencia están advertidos y a pesar de que no conocen todos los planes de la oposición, el próximo martes la sede del Ejecutivo se convertirá en un centro de control logístico desde donde saldrán las órdenes necesarias a Holguín y a sus hombres. Para que ellos luchen como soldados advertidos que son, y no queden tendidos en el campo de batalla.
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