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| 12/20/1993 12:00:00 AM

Songo le dio a Borondongo

La semana pasada se calentó la campaña política: durante una candente comida en Palacio, se desató una pelea entre Samper y Gaviria, que derivó luego en otra entre Pastrana y Samper.

POCO ANTES DE LAS OCHO DE LA noche, los invitados empezaron a llegar a la Casa de Nariño, donde el presidente César Gaviria y el ministro de Gobierno, Fabio Villegas, los esperaban para comer. Uno a uno fueron apareciendo en el tercer piso, en la llamada casa privada de Palacio: primero David Turbay, muy puntual; luego, Humberto de la Calle, el expresidente Julio César Turbay y Luis Guillermo Sorsano, y, finalmente, Ernesto Samper, quien llegó un poco retrasado porque venía del cumpleaños de su madre. Los otros dos precandidatos liberales, Carlos Lemos y Rodolfo González, se habían excusado.
Cómodamente apoltronados en los sillones de cuero de la biblioteca y whisky en mano, los asistentes comenzaron a tratar los temas que los habían convocado: la burocracia. las relaciones entre el Gobierno y los diferentes aspirantes, el acceso de estos a los medios y la legislatura. Gaviria tomós la palabra para lamentar la ausencia de Lemos "porque, si él hubiera venido, habría sido posible puntualizar, en concreto y no en abstracto, cuáles son los casos en los que, según él, sigue habiendo parientes de candidatos en cargo publicos ".
El tema no pudo avanzar más, y por ello pronto se pasó al siguiente punto: el acceso de los precandidatos a los medios, teniendo en cuenta los riesgos de inseguridad de la campaña. De la Calle propuso entonces que se estudiara la posibilidad de abrir espacios de difusión y publicidad en las cadenas nacionales de televisión. Sugirió que como eso debe hacerse por medio de una modificación legal, se incluya un artículo en este sentido en la Ley de Orden Público que tramita el Congreso.
Vino enseguida el primer roce de la noche. Samper se opuso a la idea, argumentando que si se repartían espacios para los candidatos presidenciales por partidos, Andrés Pastrana los tendría por partida doble, pues no sólo disfrutaría de los que le corresponderían al Partido Conservador, si no de los de la Nueva Fuerza Democrática. La cosa quedó de ese tamaño, y los asistentes acordaron en cargar al ministro Villegas de pedir un estudio jurídico sobre el asunto..
SUBE EL TONO
A esas alturas atacó el hambre y Gaviria pidió a sus invitados que se trasladaran al comedor, donde los esperaba el plato fuerte de la noche, que no fue tanto el pollo con salsa, arroz y verduras que se sirvió, como la discusión sobre las relaciones entre el Gobierno y los diferentes precandidatos liberales.
"César- le dijo familiarmente Samper al Presidente-. el Partido Liberal está en problemas porque lo bueno del Gobierno no lo podemos usufructuar los liberales, debido a que Andrés Pastrana está en el Gobierno. Somos muchos quienes creemos que lo mejor sería el retiro de los Pastrana para que él se convierta en una alternativa distinta al Gobierno y nosotros los liberales podamos cobrar los éxitos de tu gestión ".
Gaviria lo interrumpió y, en tono tranquilo, le argumentó en contra: "Ernesto, eso sería un error, pues sacar a los Ministros de Andrés sería un acto arbitrario que nadie entendería ni apoyaría.
No habría un motivo para sacarlos diferente de decir que representan a Andrés".
"Si se trata de encontrar un motivo respondió Samper, pues se podrían haber aprovechado, para sacarlos, las declaraciones que dio Pastrana en el sentido de que las partidas regionales del presupuesto eran auxilios".
El Presidente subió el tono de su voz y utilizó, por primera vez durante el encuentro, una expresión que suele indicar que se encuentra disgustado:
"Con tu perdón, Ernesto le contestó, pero sacar a Andrés porque hace unas acusaciones relacionadas con el tema de los auxilios y la corrupción sería como sellar desde ya su victoria en las elecciones de mayo. No se les olvide que cuando estábamos en dificultades, cuando vivíamos momentos muy difíciles, fue Andrés Pastrana quien nos apoyó. Te repito, Ernesto, que sacarlo así sería tan arbitrario que lo convertiríamos en víctima y en ganador.
Yo no creo que deba hacerlo".
Samper retomó la palabra: "César, si eso es así, si Andrés Pastrana va a poder seguir en el Gobierno y al mismo tiempo hacer oposición en lo que quiera, va a obligar después de marzo al candidato oficial del liberalismo a distanciarse del Gobierno para convertirse en alternativa".
"Eso sería un suicidio concluyó secamente Gaviria. Se hizo un breve pero tenso silencio antes de que otros precandidatos intervinieran. De la Calle salió en respaldo de Gaviria, alegando que la propuesta de Samper "es el estilo viejo de hacer política; el de los puestos y la burocracia. Lo que se necesita para derrotar a Andrés Pastrana no es sacar el trapo rojo ".
David Turbay y Luis Guillermo Sorzano también apoyaron a Gaviria.
Para el precandidato cartagenero, "sacar a dos ministros de Andrés no resuelve nada el problema que estamos viviendo". Sorzano expresó una opinión similar, pero entendió que era necesario bajar el tono. Habló de modo tranquilo. Esto allanó el camino para que el genio conciliador del expresidente Turbay hiciera su aparición. " Yo creo que la preocupación del doctor Samper es válida, pero hay que tener en cuenta que una decisión como el retiro de esos dos ministros no podría tomarse de cualquier manera, pues podría ser muy inoportuna. Todo tiene su momento", concluyó.
La noche avanzó y los ánimos se relajaron. Poco a poco se pasó del debate político al coloquio, antes de que, luego de las 11, los invitados se retiraran.
En la despedida hubo cordialidad y hasta algunas bromas.

PRIMERA PAGINA
El asunto habría podido quedar de ese tamaño, como un encuentro más de precandidatos con el Presidente y el jefe del liberalismo, si no hubiera sido por el diario El Tiempo, a cuya redacción llegaron al día siguiente algunos rumores sobre la agitada cena en Palacio. El jefe de redacción, Francisco Santos, y algunos redactores comenzaron a llamar a los precandidatos en busca de confirmar las versiones. Al principio tuvieron poca suerte, pues Samper había salido para Washington y el Lejano Oriente, y De la Calle, de correría por algunos municipios del Meta. Pero, con el paso de las horas, reunieron la información.
"Una noche tensa en Palacio: Sacar al pastranismo pidió Ernesto Samper". Con ese título a dos columnas en la primera página de su edición del jueves, El Tiempo divulgó la chiva. Y ahí fue Troya. Andrés Pastrana copó los noticieros matinales de la radio y en filó baterías contra Samper. "Hace algunos días dijo- habló bien de la gestion de los ministros de la Nueva Fuerza Democrática. Ahora pide su retiro. ¿Quién lo entiende? Nunca he apostado a que le vaya mal al Presidente para que me vaya bien a mí. Sé que si le va bien al presidente, le va bien al país". De la Calle también creyó encontrar una oportunidad para sacar tajada del asunto. Aseguró que la actitud de Samper mostraba que tiene "miedo de en frentar a Pastrana en las próximas elecciones, y por eso no debe ser el candidato del Partido Liberal".
Samper se encontraba en desventaja para repostar por hallarse en el exterior. Inicialmente su principal vocero, Horacio Serpa Uribe, trató de desvirtuar la información de El Tiempo en el sentido de que su candidato hubiera pedido el retiro de los ministros pastranistas. Pero después del mediodía se conoció un comunicado enviado desde Estados Unidos por Samper, en el cual confirmaba que había planteado "La inconveniencia de mantener la participación en el Gobierno del grupo que encabeza el candidato conservador Andrés Pastrana".
Con habilidad, el comunicado evitaba ahondar en las diferencias de Samper con el Gobierno y por el contrario, dirigía la mira hacia Andrés Pastrana. "Lo que no considero conveniente para el país- puntualizó- es que el doctor Pastrana sea opción de Gobierno para el futuro sólo por que no dice nada, porque tiene un noticiero al servicio de los enemigos de sus enemigos o porque frente al Gobierno está prendiendo una vela a Dios y otra al diablo". Samper dijo que "mientras el sector que se denomina Nueva Fuerza Democrática ha colaborado con el Gobierno (...) distintas fuerzas que simpatizan abiertamente con el candidato conservador mantienen una radical oposición al Gobierno, empezando por la propia familia del doctor Pastrana, como quedó demostrado con las recientes declaraciones de su padre contra el reestablecimientos de las relaciones con Cuba o las calumniosas publicaciones del diario que dirige su hermano contra el propio Presidente y su familia ".
Estos vainazos dieron pie a Juan Carlos Pastrana, director de La Prensa, para meter baza en la pelea. Los periodistas de 6a.m.9a.m.de Caracol trataron de ponerlo contra la pared al pedirle que explicara por qué él y su padre atacaban al Gobierno mientras Andrés Pastrana colaboraba con la gestión de César Gaviria. Haciendo gala de su facilidad para inventar frases efectistas, Juan Carlos respondió:
¡Los Pastrana somos una familia, no un rebaño ".
EL BALANCE
Hacia el final de la semana las aguas seguían agitadas. Lo sucedido evidencia que, a medida que se acerca el inicio del año electoral, crecen las tensiones y el nerviosismo de los distintos aspirantes, y la campaña electoral tiende a agitarse.
La opinión generalizada sobre la noche caliente del martes en Palacio era que quizá Samper había equivocado su táctica. Pero no tanto por haberle pedido al Presidente el retiro de los ministros de su adversario en la lucha por la Presidencia. Al fin y al cabo esto es políticamente legítimo, incluso si se corre el riesgo con ello de aparecer ante la opinión como un candidato excesivamente preocupado por asuntos burocráticos. El error pudo ser más bien el haber hecho comentarios de tantas implicaciones y mala presentación ante la opinión, en una comida de siete personas tres de ellas sus competidores en la consulta liberal cuya conversación no iba, en ningún caso a mantenerse en secreto. "Era previsible le dijo a SEMANA un alto funcionario del Gobierno que cada uno de los asistentes, en especial los precandidatos, iban a salir a contarles lo sucedido a algunos de sus asesores y congresistas, y que de allí a que se enteraran los periodistas no habría más que un paso".
En la campaña samperista no todos creen que lo sucedido le haya salido costoso a su candidato. De hecho, aseguran haber lo grado el objetivo de sacar a Andrés Pastrana de su mutismo.
"Ello nos permite confrontarlo cara a cara. Dejar de luchar contra un hombre invisible", le dijo a SEMANA un colaborador de Samper. ¿Tendrán razón? Eso, como todas las demás definiciones de este proceso, sólo se sabrá el próximo año.
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