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| 8/27/2014 12:00:00 AM

El coqueteo entre conservadores y uribistas

Llegaron a un acuerdo para hacerse con cuatro magistrados del Consejo Electoral. El Gobierno impidió la votación.

La elección de los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral se convirtió en un auténtico zafarrancho en el Congreso de la República. A pesar de que todo parecía definido y repartido entre la Unidad Nacional para controlar las mayorías en el tribunal electoral, una sorpresiva alianza política modificó este ajedrez.
 
Este miércoles los partidos políticos de la Unidad Nacional, La U, Liberal, Cambio Radical y los conservadores, que están divididos sobre si entrar o no en la coalición de gobierno, parecían tener definidas las fuerzas en el CNE. La U, los liberales y los conservadores tendrían dos magistrados cada uno; Cambio Radical, uno, mientras la oposición del Centro Democrático tenía un magistrado asegurado.
 
Sin embargo, todo cambio en la plenaria del Congreso. De forma sorpresiva los conservadores iniciaron un diálogo con los uribistas del Centro Democrático. Ese acuerdo les permitía a los conservadores mantener su cuota de dos magistrados, pero al Centro Democrático ganar una plaza adicional, es decir, tener dos magistrados en el CNE, un escenario que al Gobierno poco le convenía.
 
Con este acuerdo entre conservadores y uribistas quienes se veían afectados serían los parlamentarios de Cambio Radical, que no tendrían los votos suficientes para elegir un magistrado, aunque el presidente del partido, Carlos Fernando Galán, advirtió que sí tenían cómo hacerlo.

Dicha alianza empezó a dar sus primeros efectos en la votación de los impedimentos que 17 parlamentarios presentaron porque consideraban que estaban incurriendo en conflicto de interés al participar de la elección.

Los impedimentos empezaron a ser considerados por la plenaria con el resultado de que los conservadores y el Centro Democrático se los aprobaban a los parlamentarios de la Unidad Nacional, con lo cual se reducía el quórum para el beneficio de los intereses del Gobierno.
 
El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, según lo denunciaron los parlamentarios uribistas, se percató de que no tenía las mayorías para aprobar su plancha de magistrados y que los uribistas le ganarían por mayorías, toda vez que también consiguieron el respaldo de los tres parlamentarios del MIRA.
 
Según dijo el representante uribista Edward Rodríguez, el ministro Cristo, delante de él, había ordenado levantar la plenaria para evitar una derrota.  En ese momento el quórum se comenzó a reducir a tal punto, que en el momento en que solicitó la verificación del mismo este era insuficiente para elegir.  
 
José David Name, presidente del Congreso, negó que haya habido injerencia indebida del Gobierno.
 
“Es inaceptable que el gobierno nacional, a través de su ministro del Interior, haya dado la orden de levantar la sesión. Esto porque temían la derrota. Es una flagrante violación de la Constitución y la ley, otro hecho del preocupante rumbo del gobierno del presidente Santos que quiere llevar al país”, dijo la senadora Maria del Rosario Guerra, quien leyó una declaración firmada por el expresidente Álvaro Uribe y su grupo de parlamentarios.
 
Lo sucedido en la plenaria dejó en evidencia fracturas en la Unidad Nacional, o por lo menos un episodio que el Gobierno quería evitar como que el Partido Conservador, que fue aliado en los primeros cuatro años del presidente Juan Manuel Santos, se acercara a la orilla de la oposición.
 
Precisamente, los conservadores abandonaron rápidamente el recinto, y su nuevo presidente, el representante David Barguil, ni siquiera estuvo en el capitolio, ya que se declaró impedido para participar por cuanto uno de los candidatos, Carlos Camargo Assís, es primo en cuarto grado de consanguinidad. Y aunque no debía declarase impedido, lo hizo argumentando razones éticas.
 
Humphrey Roa, representante conservador, le confirmó a Semana.com el acuerdo con el Centro Democrático, aunque matizó el hecho asegurando que sólo se trataba de unos diálogos exploratorios pero que no había habido acuerdo como tal. En todo caso aseguró que si ese acuerdo se consolida, sería una posición oficial de toda la bancada y no sólo de un sector de parlamentarios.
 
Así las cosas, la segunda elección del actual Congreso dejó en evidencia que los conservadores, aunque piden pista en la Unidad Nacional, también le juegan a hacer alianzas políticas con el uribismo. Seguramente al presidente Juan Manuel Santos no le gusta la idea.    
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