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| 8/4/1997 12:00:00 AM

S.O.S POR LA CONSULTA

La indefinición en las reglas de juego tiene a punto de hundirse a la consulta liberal.

La semana pasada, después de varios días de estar en urgencias, la consulta popular del Partido Liberal entró en cuidados intensivos. Todo comenzó el miércoles con la reunión de los miembros de la Dirección Liberal Nacional con el ministro del Interior, Carlos Holmes Trujillo y algunos integrantes del Consejo Electoral para acordar el texto de un proyecto que busca reformar la ley 130 de 1994, por la cual se reglamentan las consultas internas de los partidos.
El problema consiste en que los cuatro candidatos que se someterían a la consulta -Horacio Serpa, Juan Manuel Santos, Juan Guillermo Angel y María Mercedes Cuéllar- tienen opiniones diversas sobre su fecha.
Inicialmente ésta se había acordado para el próximo 8 de marzo. Luego, con base en una resolución del Consejo Electoral, se adelantó para el 27 de julio de este año. Posteriormente, los candidatos se reunieron y consideraron más conveniente que la consulta se realizara el 26 de octubre de este año, día de elecciones para gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos. Según los candidatos esto facilitaría la concurrencia de los votantes a las urnas y además reduciría considerablemente los costos.
El problema radica, sin embargo, en que uno de los artículos de la ley 130 prohíbe que este tipo de consultas internas de realice conjuntamente con las elecciones ordinarias. Según el presidente de la Dirección Liberal, Luis Fernando Jaramillo, se están buscando salidas jurídicas y políticas que permitan la realización de la consulta interna, que en este momento se encuentra bastante enredada por la dificultad para fijarle una fecha en la que estén de acuerdo todos los candidatos.
En la actualidad existen tres opciones. La primera es realizar la consulta el 26 de octubre. Esta alternativa tiene el inconveniente de que la ley 130 de 1994, que prohíbe la coincidencia de fechas, sólo puede ser reformada por el Congreso que empieza a sesionar el 20 de julio. Para el senador Luis Guillermo Giraldo dicha reforma sería imposible. El trámite de esta ley en el Congreso duraría mínimo un mes. Esto significa que el proyecto no podría ser aprobado antes de finales de agosto. Pero por ser una ley estatutaria, antes de la sanción del Presidente debe ser revisada por la Corte Constitucional, la cual podría tardar tres o cuatro meses en dar su concepto. Así, cuando la ley termine de ser revisada y llegue a sanción presidencial ya habrá pasado la fecha de las elecciones.
Otra posibilidad es hacer la consulta el 8 de marzo con las elecciones para Congreso. Esta opción no tiene problemas jurídicos pero sí políticos. Seguramente Santos no le jalaría puesto que la consulta en esa fecha favorecería, sin duda, a Serpa. La razón es sencilla: Serpa cuenta con la maquinaria de los congresistas liberales y Santos no. Un retiro de Santos de la consulta le quitaría legitimidad al mecanismo, no sólo porque ha sido uno de sus principales defensores sino porque sacaría de escena al que se prevé será el principal contrincante de Serpa, dejándolo enfrentado solo a pesos ligeros.
La tercera alternativa es realizar la consulta el 25 de octubre, un día antes de las elecciones locales del 26. Esto le permitiría a la Registraduría utilizar en esos dos días los mismos funcionarios, jurados y mesas de votación, con lo cual se ahorrarían cerca de 20.000 millones de pesos. El problema es que nadie está en capacidad de garantizar su éxito. "No creo que sean muchos los colombianos que estén dispuestos a salir de sus casas a votar dos días consecutivos", dijo a SEMANA un senador liberal costeño.
Pero más allá de la crisis del mecanismo de la consulta lo que quedó en evidencia la semana pasada es la crisis del propio Partido Liberal, como lo demuestra el hecho de que varios de los candidatos de esa extracción, entre ellos Alfonso Valdivieso y Carlos Lleras de la Fuente, hayan decidido no sólo no someterse a la consulta sino desobedecer las directrices de su propio partido. Lo mismo sucede con los liberales que aspiran a la Alcaldía de Bogotá. La mayoría se declaró independiente y por tanto tampoco se someterá a la consulta. Así las cosas, los hechos parecen demostrar que la consulta está sirviendo para todo menos para lo que fue creada y en lugar de unir a ese partido lo está dividiendo.
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