Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2000/08/28 00:00

“Soy el chivo expiatorio ideal”

Por primera vez, desde que fue acusada de conformar una organización para el lavado de dinero proveniente del narcotráfico, María Victoria Henao concede una entrevista.

“Soy el chivo expiatorio ideal”

Por primera vez, desde que fue acusada de conformar una organización para el lavado de dinero proveniente del narcotráfico, María Victoria Henao concede una entrevista en la que da su versión del complejo problema judicial en el que se encuentra y cómo ha sido su vida y la de su familia en los últimos cinco años.



SEMANA: ¿Por qué decidieron vivir en Argentina?

María Isabel Santos (María Victoria Escobar): Mozambique estaba devastado por la guerra y mi sueño como mamá era un lugar que nos permitiera construir nuestro propio futuro. Después de recorrer algunos países quedamos a la deriva, el destino nos llevó a probar suerte e hizo que arribáramos a territorio argentino el 23 de diciembre de 1994.



SEMANA: ¿Fue ayudada por el gobierno de Menem?

M.I.S.: No tuve ningún contacto con nadie, no pedí ni recibí ayuda alguna. El camino lo hice yo al andar con el firme compromiso de enseñarle a mis hijos que la vida valía la pena ser vivida. Ingresé como un ciudadano cualquiera.



SEMANA: ¿En cuantos países estuvieron antes?

M.I.S.: En cinco países. El que más nos conmovió fue Mozambique. Al descubrir en él su terrible realidad me di cuenta que todos carecíamos de la fortaleza suficiente para reconstruir allí nuestro hogar.



SEMANA: ¿Cuál fue el momento más difícil antes de llegar a Argentina?

M.I.S.: Cuando elegimos partir en vísperas de Navidad, al encontrarme en el aeropuerto de Maputo sin un país, sin un destino, rechazados por el mundo, sin saber hacia dónde partir.



SEMANA: ¿Cómo era su vida en Argentina? ¿A qué se dedicaban?

M.I.S.: Por primera vez, a mis 33 años, logré sentirme libre del estigma del apellido que traíamos tatuado mis hijos y yo. A raíz de esta sensación comenzamos a vivir una vida que nos era desconocida en Colombia, mi hija iba al colegio en el transporte escolar, mi hijo comenzó su carrera como diseñador industrial. Yo me sometí a un tratamiento sicológico para ayudarme; hice cursos de decoración y arquitectura que han sido mi actividad usualmente, estudiaba inglés y en el 99 comencé a estudiar una carrera para ser ‘coach’ ontológico.



SEMANA: ¿Cómo se sentían en ese país?

M.I.S.: Le agradecíamos a Dios por cada paso que dábamos en libertad. Fuimos muy felices siendo nadie; después de tantos años de terror creí que mis hijos y yo habíamos alcanzado al fin la paz tan anhelada y la libertad.



SEMANA: ¿Cuándo comenzó todo el problema judicial que hoy enfrentan? ¿Quién y por qué descubren su anterior identidad?

M.I.S.: Conocí al contador Juan Carlos Zacarías en 1995, y se enteró, aún no sé cómo, de mi anterior identidad en el 97. Conmovido con nuestra historia él eligió continuar la relación laboral conmigo y así mismo nos brindó su amistad. Luego cambió radicalmente y empezó a pedirme reiterados aumentos de sueldo. Nos presionaba sicológicamente con lo de la identidad. A principios de diciembre del 98, en la revista del diario La Nación, el canal People & Arts publicó una nota anunciando la emisión para el día 21 de un documental sobre la vida de Pablo Escobar. Nos ausentamos temporalmente para evitar ser reconocidos y esperar alguna reacción; al partir le dejé a Zacarías poderes y papeles firmados en blanco para que pudiera continuar con mi trabajo. Los únicos que reaccionaron fueron Zacarías, sus allegados, Carlos Marcelo Gil y Oscar Alberto Lupia, que eran dos empleados de la inmobiliaria Studio Center, propiedad del contador, simulando la venta de dos propiedades, traspasándolas a estos últimos y usando los documentos en blanco para justificar su proceder ante la justicia.



SEMANA: ¿Cómo se sintió, cual fue su reacción?

M.I.S.: Me sentí defraudada ante la traición de mi asesor contable. Sentía que esa paz que habíamos logrado se esfumaba. Visité a mi abogado, el doctor Tomás Litchman, quien ya había sido advertido por Zacarías de mi anterior identidad, y gracias a eso quedé sola, pues el doctor Litchman renunció. Busqué nuevos abogados, me asesoraron para evitar que mi contador lograra completar su defraudación. En marzo del 99 yo denuncié ante la justicia esta estafa; los jueces encontraron evidencia contundente y tomaron medidas para evitar que Zacarías siguiera estafándome. Luego, para proteger nuestras vidas, escribí unas cartas que relataban paso a paso lo que me hacía Zacarías, las firmaba y las depositaba en distintas escribanías (notarías) de Buenos Aires.



SEMANA: ¿Qué más dicen esas cartas? ¿Cuántas escribió?

M.I.S.: Las cartas revelan que fui amenazada y extorsionada por Zacarías y su abogado, el doctor Víctor Stinfale. Durante las mediaciones que Zacarías me solicitó el doctor Stinfale me dijo: Si Usted no accede a nuestras pretensiones económicas y si continúa con los procesos que ya inició ante la justicia yo la saco del tablero, le armo un escándalo público y le invento una causa por narcotráfico, usted es la viuda de Escobar y la prensa y la justicia me van a creer a mí, nunca a usted. Hoy soy víctima de aquellas palabras. En la causa consta que deposité alrededor de ocho cartas seis o siete meses antes de que se me iniciara este montaje, pues fueron encontradas en los allanamientos junto con casetes donde yo grababa las amenazas. Más de nueve personas declararon confirmando este hecho. Además, en abril del 99 viajé a Colombia y ante la Fiscalía denuncié todo lo que me estaba sucediendo, les dije a qué actividad me dedicaba en este país. El juez Cavallo encontró copia de dicha declaración.



SEMANA: ¿Cuál ha sido el momento más duro desde que se inició todo este proceso?

M.I.S.: Estos dos últimos años de amenazas, de extorsión y de pánico. Pero el peor fue cuando la justicia encarceló a las víctimas y puso a un costado los delitos que contra nosotros se habían cometido, pues el apellido Escobar suena más que el Zacarías. Aquí se pretende juzgar en cabeza mía y de mi hijo la imagen pública que tuvo Pablo Escobar a casi seis años de su muerte.



SEMANA: ¿De qué acusaron a su hijo ‘Sebastián’ en un primer momento? ¿En qué terminó ese proceso?

M.I.S.: Fue detenido por falsedad de documentos y lavado de dinero, delitos excarcelables en Argentina, pero sólo mes y medio después del avance de la investigación fue liberado al no encontrarse pruebas en su contra. Al final no nos acusaron por falsedad de documentos. Pero el juez, al abrir de oficio una investigación por asociación ilícita, cosa imposible de hacer sin requerimiento del Fiscal, lo acusó de partícipe, según él por haber apoyado a su madre, viajado al Uruguay, tener una cajilla de seguridad y por diseñar un mueble. En definitiva, lo acusan por el delito de ser colombiano y por ser portador del virus Escobar… El continúa procesado sólo por asociación ilícita. Lo único que se pudo probar sobre él es que estudió diseño industrial, que daba clases en dos cátedras de la universidad, que trabajó siempre en un estudio de diseño y que es un estudioso del diseño en tres dimensiones por computadora.



SEMANA: ¿Qué reacción tuvieron los amigos y las personas que estaban a su alrededor en Argentina cuando se enteraron de su anterior identidad?

M.I.S.: A mi hija no la recibieron en su colegio. Esto me dolió más que mi encierro, pues aun cuando todo el grupo de alumnos se solidarizó con ella no podía creer que docentes y padres culparan sin reflexión a mi hija por el flagelo actual del narcotráfico. Con esa actitud la convirtieron en prisionera de un pasado en el que no participó. ¿Qué más deben pagarle mis hijos a la sociedad para poder acceder a sus derechos básicos y fundamentales? ¿Qué daño le hicieron ellos al mundo? ¿Acaso pudieron ellos elegir a sus padres? Zacarías amenazó a mis amistades enviándoles fotos mías y de mi esposo, les decía que si me ayudaban los incluiría en el escándalo. Todos, al ser citados por el juez, así lo confirmaron. Recibo siempre la solidaridad de muchas personas, me dicen que conocieron durante cinco años a María Isabel como mamá, como una mujer trabajadora, honesta y responsable. Creyeron en mi inocencia desde el primer instante.



SEMANA: ¿Cómo la ha tratado la justicia argentina?

M.I.S.: Me tienen secuestrada, me acusan de delitos que no cometí, me sindican de jefa de la asociación ilícita porque es lo único que les permite mantenerme en cautiverio. Yo de lo único que soy jefa es de mi hogar. Ni Zacarías respondía a mis órdenes. ¿Cómo pude yo escribir seis meses antes en cada carta todo el montaje que hoy estoy viviendo? El fiscal de la Cámara textualmente cuestiona el origen de la causa. En ocho meses de calvario no ha llegado ni una sola prueba en mi contra, al contrario, autoridades internacionales, como Interpol y otras más, le responden a Cavallo que no tienen antecedentes contra nosotros. Yo hice todo a mi nombre porque nada tengo que esconder. Siempre he estado dispuesta a que me investiguen y he colaborado para que todo se aclare lo antes posible. Aquí juzgan es al espíritu de Pablo Escobar y a sus fantasmas, pero creo que la Justicia Divina ya se encargó de eso.



SEMANA: ¿En qué condiciones se encuentra?

M.I.S.: Aún no se han inventado las palabras que puedan vagamente describir las condiciones en que me encuentro. El lugar es seguro y digno, pero nadie es digno de permanecer retenido sin pruebas, sin derechos, sin respeto al debido proceso, sin que se valoren las pruebas que siempre han dado fe de mi inocencia, discriminado por la nacionalidad y acusado por el factor RH, el ADN y la partida de matrimonio.



SEMANA: ¿Cuáles son los cargos de los que es acusada?

M.I.S.: Ser jefa de una asociación ilícita y lavado de dinero en varias oportunidades. Aquí se pretende interpretar como lavado toda operación inmobiliaria que hice a mi nombre o como representante de Galestar. El juez dice que yo, por ejemplo, lavé dólares, cuando compré dos carros en cuotas para uso familiar, eso para él significa que lavé dinero dos veces.



SEMANA: ¿Qué pruebas tiene la justicia argentina?

M.I.S.: Que me casé a los 16 en 1976 con una persona llamada Pablo Escobar. Que legalmente cambié mi identidad y la de mis hijos para poder vivir en paz en algún lugar del mundo. Que soy colombiana. Que me extorsionaron, amenazaron y estafaron y que cumplieron con las amenazas de armarme una causa. Que vine a trabajar aquí honestamente, usando mi nombre sin ocultar nada. Que consideran ilícito que yo haya contratado los servicios profesionales de abogados colombianos para defender en nombre de mis hijos y ante la justicia colombiana los casos en los cuales se discute en derecho los bienes que en vida de mi esposo les fueron dados a ambos. La justicia argentina no tiene jurisdicción para decidir sobre el tema, ningún bien nos ha sido devuelto, hace 13 años están en poder de las autoridades y punto. El hecho de que yo discuta eso en el ámbito legal no me convierte a mí, ni a mis hijos, en delincuentes, cualquiera sea la decisión que tome la justicia de mi país. La Cámara confirmó los procesamientos pero la causa no fue leída ni analizada, pues de hacerlo todo el castillo de papel que se construyó a mí alrededor se derrumbaría. Me enteré cuatro días antes por el diario Clarín acerca de la decisión de la Cámara; claramente se dio un prejuzgamiento y quedó reconfirmado cuando la resolución oficial era igual a la antes publicada.



SEMANA: ¿En qué parte va el proceso judicial?

M M.I.S.: Ahora Cavallo tiene nuevamente la causa, debe continuar con la investigación y tiene el poder de elevarla o no a juicio pral sólo si encuentra pruebas suficientes. Yo tengo la posibilidad de seguir demostrando mi inocencia, aunque nada de lo que presenté hasta hoy ha sido valorado. Se le ha pedido al juez que cite a declarar bajo juramento a personas que pueden aclarar todavía más mi inocencia, pero él responde: “no ha lugar” y argumenta que eso no le modificaría a él el concepto que tiene sobre la causa, cuando la obligación de un juez es la de evaluar indistintamente las pruebas.



SEMANA: ¿Quién es, cuándo, cómo y por qué llega a su vida Juan Carlos Zacarías?

M.I.S.: Conocí al abogado Tomás Litchman, quien me asesoró aquí desde el principio, y a su vez me presentó a Zacarías en el 95. Me dijo que eran amigos desde hacía 20 años, que era graduado de la Universidad de Buenos Aires y contador ‘ad honorem’ del equipo de fútbol River Plate y que tenía su propia inmobiliaria. Entonces. como yo quería empezar a trabajar en eso, me gustó el perfil y contraté sus servicios.



SEMANA: ¿Qué papel ha jugado Zacarías durante todo el problema?

M.I.S.: Yo deposité en él toda mi confianza y se aprovechó de eso para estafarme, cuando actúe para impedirlo empezaron las amenazas y la extorsión con el tema de mi identidad. Al no ceder ante sus descaradas pretensiones armó todo este pérfido escándalo. Si yo no hubiera conocido a Zacarías nada de esto habría sucedido, mi paradero seguiría siendo seguro y nuestras vidas y derechos hubieran podido continuar a salvo.

Zacarías me dijo que no me devolvería nada si no le cedía el 30 por ciento de mis cosas, propuesta a la que no accedí. El viernes 12 de noviembre del 99 continué con las acciones judiciales, me presenté ante el juzgado 75 a ratificar mi denuncia y a informarle sobre mi anterior identidad. Las amenazas no tardaron en hacerse realidad, el siguiente lunes 15 de noviembre, al mismo tiempo en que se emitía un programa de televisión titulado ‘La viuda blanca vive en Argentina y lava miles de millones de dólares’, mi hijo llegaba de dar clases cuando fue detenido, y luego yo al llegar de mi universidad. La juez 75 ratificó ante Cavallo estos hechos.



SEMANA: ¿Qué es Galestar? ¿Cuándo y por qué la creó? ¿Por qué la justicia argentina dice que es una empresa para lavado de dinero?

M.I.S.: Es una sociedad anónima uruguaya, la creé por consejo del doctor Tomás Litchman, él me dijo que era lo mejor para mi intención laboral, que la mayoría de los argentinos tenían una sociedad de allí, pues sólo costaban alrededor de 1.500 dólares. Se abrió una sucursal aquí en Buenos Aires y yo como representante y dueña hacía mi trabajo. El delito radica en el apellido, eso es lo que le permite a Cavallo decir que abrir una sociedad anónima es un acto de lavado de dinero. Es el juez quien debería probar un nexo directo entre mis cosas con un negocio concreto de narcotráfico, de lo contrario la causa no podría continuar. Pues lo único que tiene después de ochp meses de investigación es el apellido.



SEMANA: La justicia argentina los acusó de entrar ilegalmente y con documentos falsos a ese país. ¿En qué terminó esa acusación?

M.I.S.: En nada, yo obtuve mi documentación en regla, entramos a Argentina con pasaporte por el aeropuerto internacional de Ezeiza y todos tenemos el sello, eso no es ingresar ilegalmente a un país, por entrar no nos acusaron. Al mes y medio del escándalo el juez nos dictó falta de mérito por ese tema.



SEMANA: ¿Qué dijo Zacarías en la primera indagatoria?

M.I.S.: Se negó a declarar al principio, pero al ser detenido declaró como arrepentido, pues era la única posibilidad legal para recuperar su libertad, según le dijo su abogado Stinfale, para lo cual tuvo que inventar toda clase de falacias en mi contra; sin embargo el juez no se la concedió.



SEMANA: ¿Por qué Zacarías se retracta en la ampliación de indagatoria de las acusaciones efectuadas en la primera indagatoria?

M.I.S.: El explica que estuvo muy mal asesorado por su defensor de entonces, pues cometió el error de pensar que inventando delitos saldría de prisión como ‘arrepentido’ gracias al art. 29 ter. Su abogado nunca le dio acceso a la causa ni a las pruebas. La única posibilidad de que ell salga libre es diciendo la verdad, y lo que hoy está haciendo es arrepentirse de todas las mentiras que en principio dijo sobre mí.



SEMANA: ¿Cree que alguien presiona a Zacarías? ¿Cuál es el interés?

M.I.S.: Lo que el juez quiere escuchar, relata Zacarías en su última ampliación, refiriéndose a lo que para entonces su abogada, la novia de Stinfale, le dijo que tenía que hacer si quería recuperar su libertad, que inventara mentiras para fortalecer un poco las acusaciones que se emitían sin fundamento contra mí y mi hijo. El contador relata que el doctor Stinfale lo visitaba, diciéndole que el juez le prometía traslado inmediato a un lugar digno siempre y cuando declarara lo que el juez quiere escuchar



SEMANA: ¿Cree que hay un interés político en su caso? ¿por qué?

M.I.S.: Soy el chivo expiatorio ideal que necesitaría cualquier país para tapar su ineficacia en la lucha contra todo lo que parezca narcotráfico. El apellido entretiene a los medios de comunicación, al pueblo argentino y sobre todo a la comunidad internacional; de esa forma, sacrificando a una familia inocente, pueden decir en voz alta que Argentina es un país comprometido en la lucha contra el narcotráfico. Es una cuestión de imagen, y bajo estas condiciones es difícil que se me juzgue con imparcialidad. Aclaro que no estoy acusada por narcotráfico, ni he sufrido antes tal infamia en ninguna otra nación, pero a diario me usan de ejemplo, como si yo y mis hijos fuéramos una pandilla.



SEMANA: ¿Cree que la justicia argentina la declarará inocente?

M.I.S.: Si me declaran culpable la justicia argentina habrá fallado en favor de intereses políticos. Si la justicia juzga e investiga a María Isabel Santos Caballero, y no al fantasma de Pablo Escobar, estoy segura de que seré absuelta.



SEMANA: ¿El gobierno colombiano los ha ayudado?

M.I.S.: Le escribimos al presidente Pastrana explicándole la realidad y solicitándole su intervención, simplemente para que se respetaran nuestros derechos, aún no recibimos respuesta. El consulado y la embajada colombiana se han mostrado atentos a ayudarnos en la medida de sus posibilidades legales.



SEMANA: ¿Quién los ha ayudado?

M.I.S.: Dios, la Virgen, la verdad, mis familiares y mis abogados.



SEMANA: ¿Qué piensa que pueda pasar con su caso?

M.I.S.: Todo puede pasar, la justicia argentina violó todos mis derechos y los de mi familia, poniendo en serio peligro nuestras vidas al aventurarse a revelar la nueva identidad sin consultarle antes a Colombia sobre la licitud de los documentos. Cualquier montaje que nos inventen encaja bien, el apellido parece haberse convertido en una prueba Universal.



SEMANA: ¿Cómo se siente en este momento?

M.I.S.: Secuestrada, pero sigo creyendo en la justicia de los hombres y en la Justicia Divina, y al Creador le pido que ilumine al juez Cavallo.



SEMANA: ¿Cómo ven el futuro?

M.I.S.: Soñamos con el día en que nos reconozcan y nos juzguen por nuestros propios actos y no por los de Pablo Escobar. Lucharemos sin desfallecer hasta lograrlo. Nuestro futuro ahora reposa en manos de la justicia argentina. No podemos cambiar la dirección del viento pero sí podemos ajustar las velas.



SEMANA: ¿Piensan seguir viviendo en Argentina?

M.I.S.: Sí. A Colombia nunca regresaremos.

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