Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/16/2011 12:00:00 AM

"Soy culpable"

Esta es la escalofriante confesión judicial del coronel Luis Fernando Borja, condenado a 42 años de cárcel por falsos positivos, quien por acogerse a sentencia anticipada y colaborar con la justicia pagará la mitad de la pena.

"Me nombran el 30 de marzo de 2007 (comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre). Cuando llego, esas unidades ya llevan seis meses operando ahí con un récord de efectividad reconocida a nivel de Ejército. Al otro día de mi llegada hubo dos bajas, me pareció normal. Era una unidad muy prestigiosa que daba resultados. Aproximadamente a los dos meses me entero de que algunas de las bajas que se habían hecho en años anteriores y las que yo llevaba eran montadas, eran falsos positivos. Después de esto entré a ser parte de la organización ilegal.

"En los primeros meses, los ganaderos me llevaban información de inteligencia de lo que estaba pasando en sus fincas, de gente rara, de extorsiones, robos… Yo llamaba al personal de inteligencia, recopilaba la información y llamaba a un comandante (…) para que iniciara la misión táctica. Se daban resultados de acuerdo a esa información. Presumía que era buena la efectividad de esa unidad y con todos esos antecedentes no sospeché nada.
 
"Me enteré de todo cuando quedé encargado del componente del Ejército porque el mayor Orlando Céspedes Escalona (subcomandante de la unidad militar) se fue por el mes de junio y julio. Cuando se fue a ir, el propio mayor Céspedes me dijo cómo era el verdadero modo de las bajas ilegales, y que los comandantes de escuadra ya sabían lo que tenían que hacer. Me dice que hay unos soldados que son los encargados de conseguir a los muchachos o víctimas, y las armas que se le iban a colocar a esas víctimas. Él me dijo que así se hacían las bajas, que no había problema porque las víctimas eran reinsertados y que, cuando no, era gente que robaba y extorsionaba. O sea, el mayor Céspedes fue el que me inició en esas actividades ilegales.

"Tengo un registro de bajas donde aparecen fechas, el sector, el grupo al cual se decía 'pertenecía' la víctima, las coordenadas, la patrulla que daba la baja, la unidad y el apellido del comandante. Ahí están las bajas de 2007 y 2008, las que están subrayadas con resaltador amarillo son operaciones militares legítimas (…). Quiero además entregar 20 folios correspondientes a radiogramas relacionados con actividades ilícitas y el listado del personal militar que participó en diferentes operaciones ilegales. También órdenes donde aparecen felicitaciones a mi persona y el mayor Céspedes por operaciones falsas. Entrego también 19 órdenes que comprueban que el mayor Céspedes no era un simple cuentafusiles, sino que estaba enterado de todas las actividades ilícitas que realizaba la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre, incluso antes de mi llegada. Él sacó al soldado Contreras y al cabo Toledo del área de operaciones, les asignó motocicletas y eran los encargados de llevar a las víctimas para asesinarlos y presentarlos como falsos positivos. Era un negocio para ellos, y yo como comandante me usufructuaba no económicamente sino con felicitaciones…

"Reconozco que en algunas oportunidades por estos homicidios se daba dinero a los comandos de patrullas. Era el dinero que el Estado daba por inteligencia, mensual. Todos pagos ficticios. Colocaban a una persona ficticia o real que nunca recibía dinero y este iba para el C2 (inteligencia) y se administraba a mi orden. La mayor parte era para actividades ilegales como falsos positivos y actividades logísticas. Yo no hacía ninguna verificación, cuando se iba a dar una baja de falso positivo llamaban al mayor Céspedes o a mí y me informaban que esa noche se iba a dar una baja para autorizar. Se le decía a la tropa que iba a realizar el acto ilícito que hicieran una verificación de las armas, que sí disparan, que estuvieran en buen estado. "Preferí callar por miedo de mi vida y de mi familia. No estoy evadiendo mi responsabilidad, soy responsable de todos estos homicidios y quiero pedir perdón por tolerar y auspiciar esos delitos. Me quedé callado por miedo, por presión y también por las felicitaciones por los resultados operacionales obtenidos (…). Lo acepto".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.