Sábado, 30 de agosto de 2014

Juan Fernando Cristo, presidente del Senado. León Darío Peláez / SEMANA.

| 2013/07/20 00:00

“Soy un optimista enfermizo con la paz”

Juan Fernando Cristo es el primer liberal en ocupar la presidencia del Senado en más de 10 años.

El nuevo presidente del Congreso es, tal vez, una de las figuras más reconocidas del Congreso. El senador de Norte de Santander, víctima de primera mano de la violencia, lleva cuatro periodos en el Capitolio, casi todos ejerciendo la oposición.

Sin embargo fue hasta el año pasado, cuando se aprobó la ley de víctimas, que realmente se convirtió en una figura de nivel nacional. Y esa lucha no fue fácil. En el primer intento durante el gobierno Uribe la ley se hundió en la conciliación y después, se convirtió en realidad con Santos y ha sido una de las banderas de este gobierno. Con esta dignidad Cristo se despide del capitolio. Desde el próximo año, todas las cábalas políticas lo tienen como figura importante de un gobierno Santos II.

Semana.com: ¿Qué significa esta presidencia para usted?

Juan Fernando Cristo: Es la culminación de una tarea de cuatro periodos, llevo 16 años en el Congreso y casi todos en la oposición. Nunca pensé llegar al Congreso pues me veía más en el poder Ejecutivo pero por circunstancias de la vida y de la violencia de este país terminé acá. Es un reconocimiento muy generoso de los colegas.

Semana.com: Esta dignidad también es significativa para su partido. Hace años no ocupaban la presidencia del Senado…

J. F. C.: Llevamos más de doce años sin ejercer la presidencia del Congreso. Para el partido es una oportunidad de impulsar una agenda, de reiterar su compromiso con la agenda reformista del presidente Santos, y demostrar que hay mucho más en el partido después de las épocas de los expresidentes.

Semana.com: Ustedes son socios importantes de la coalición de gobierno. ¿Cómo ve a la Unidad nacional?

J. F. C.: No tiene fecha de caducidad sino de prórroga y no es automática. Me parece que hay grandes posibilidades, y será una de mis tareas desde la presidencia del senado, de convertir esta coalición legislativa en una coalición de apoyo político y electoral al presidente Santos. A pesar de las divergencias de la coalición en su interior, el presidente encarna la Unidad Nacional y es posible que los cinco partidos que la conformamos apoyemos la reelección.

Semana.com: Pero el desafío es de marca mayor ya que los conservadores y los verdes anunciaron su deseo de tener candidatura propia…

J. F. C.: Sí, pero a mí me parece que son apenas lógicos esos anuncios dentro del juego político. Mi percepción es que las candidaturas propias de esos partidos no van a llegar a navidad y año nuevo.

Semana.com: Hace un año las heridas estaban abiertas por la debacle de la reforma a la justicia. Hoy, antes de empezar el último año de este gobierno, ¿cómo ve la relación entre Legislativo y Ejecutivo?

J. F. C.: La relación pasó de una luna de miel apasionada en los dos primeros años a una primera crisis matrimonial profunda con motivo a la reforma la justicia. Ahora estamos en esa etapa de reconciliación tranquila y madura sin muchas pasiones.

Semana.com: ¿Cuáles serán sus prioridades durante su presidencia?

J. F. C: Siendo totalmente realistas y prácticos, no se puede pretender tener una gran agenda reformista en el último año. Pero tampoco vamos a aplazar la agenda por época electoral. A la gente se le olvida que la ley 100, hoy en día tan controvertida, fue expedida durante el último año del gobierno de Cesar Gaviria. Habrá que sentarse con el gobierno y la unidad nacional para priorizar agenda.

Semana.com: Pero hay muchas deudas en materia de salud, cárceles, etc.

J. F. C.: Hay temas claves, como terminar de tramitar la ley ordinaria de salud, el código penitenciario y hay que tomar decisión sobre la reforma pensional. Está pendiente un consenso entre partidos a ver si logramos sacar adelante rápidamente una ley de minorías que garantice la presencia de la oposición y minorías. Sin embargo, no creo que sea bueno congestionar la agenda porque tenemos que estar pendientes de lo que suceda con el proceso de paz.
Podríamos ver resultados antes de fin de año, por lo cual el Congreso, desde marzo debe tener un gran compromiso con la reconciliación nacional.

Semana.com: ¿Qué papel jugaría el Congreso tras una eventual firma en el proceso de paz? ¿Qué pasaría con las elecciones del próximo marzo?

J. F. C: Soy optimista de que se pueda firmar un acuerdo de paz antes de terminar el año. Acompañaremos al gobierno en la firma y por tanto comenzaríamos el trámite de la ley estatutaria que desarrolla el marco jurídico para la paz y las iniciativas que presente el gobierno con el propósito de garantizar la implementación de los acuerdos de La Habana. Este congreso ha demostrado su compromiso con la paz y la reconciliación y estoy seguro que estará a la altura de las expectativas de los colombianos. En cuanto a las elecciones marzo, no pasaría nada. El calendario electoral es sagrado y no se toca.

Semana.com: ¿Usted es optimista, moderado o pesimista?

J. F. C.: Optimista enfermizo. Seguramente pensando con el deseo. Pero es que nunca antes habíamos llegado tan lejos. Independientemente de los tropiezos y según algunos la demora, tampoco es tanta, hay una agenda acordada y están avanzado.

Semana.com: ¿Y cómo ve a las FARC?

J. F. C.: Veo en ellas una decisión política de negociar. Obviamente desde esta decisión hasta una firma en un papel hay un largo trecho. Las FARC son manzanillas, adoptan estrategias dilatorias, enredan la pita, y eso hace parte de la negociación. Pero FARC se equivocan si piensan que dilatando la negociación van a ganar.

Semana.com: ¿Y la negativa de las FARC a reconocer sus víctimas?

J. F. C.: El hecho de que no hayan querido reconocer a sus víctimas le ha hecho mucho daño al proceso, sobretodo en la opinión pública. Ojalá reconsideren están posición porque además de inhumana, es totalmente equivocada.

Semana.com: Usted es reconocido por sacar adelante la ley de víctimas. Tras un poco más de un año, ¿Cómo va la implementación?

J. F. C.: El balance es positivo, aunque siempre se puede estar mejor. Hoy en día la sociedad y el estado son conscientes de un tema que antes no existía en la agenda pública: la reparación a las víctimas. Existe una nueva institucional dedicada a las víctimas. Antes eran objeto de peloteo inhumano e indolente por parte de instituciones.
Hoy saben a quién acudir y esas entidades están consolidadas en aparto estatal con presencia territorial.

Semana.com: Usted, que ha estado en el ejecutivo y también en el legislativo sabe cómo funciona el último año de cualquier gobierno. ¿Qué podríamos esperar de este?

J. F. C.: Más celeridad para afrontar los problemas, mayor coordinación entre funcionarios del gobierno y mayor compromiso con las regiones. Soy optimista en que en este último año pueda mostrar mejores niveles de ejecución en dos grandes frentes: restitución y reparación a víctimas e infraestructura. Y obviamente esperaría la firma del acuerdo de paz.

Semana.com: Las tres primeras premisas son bastantes básicas para cualquier gobierno. ¿Qué le ha faltado a Santos?

J. F. C.: El Estado colombiano pasó de 8 años de caudillismo desinstitucionalizante a una presidencia institucional. Ese cambio abrupto de estilo ha generado traumatismos en la administración pública. Antes los ministerios esperaban orden del caudillo, ahora hay procedimientos que muchas veces exasperan a la gente. La lentitud del estado ha sido la misma, es un tema más de percepción, de estilo y de formas que de la realidad en las regiones.
 
Semana.com: ¿Cómo ve la reelección del presidente Santos?

J. F. C.: La veo muy clara y despejada. Creo que el presidente no tiene duda de que va a aspirar y está conformando un gran equipo. El presidente Santos hoy no tiene contendor y ganaría en primera vuelta la reelección. No veo nubarrones en el horizonte de la reelección.

Semana.com: Usted es de Norte de Santander, ¿cómo ve la problemática del Catatumbo?

J. F. C.:
Este es el típico caso en donde el gobierno reaccionó tardíamente y lentamente. Mire esta paradoja. El de Santos es el gobierno que en las últimas décadas ha tenido mayor atención sobre el Catatumbo. Expidió un documento Conpes, han venido adelantando obras de infraestructura y en estos tres años Santos los ha visitado cinco o seis veces. El paro con este gobierno es hasta injusto.

Semana.com: Pero una cosa es la injusticia y otra es la realidad. Llevan más de un mes en protestas y no se ve que puedan lograr un acuerdo rápido…

J. F. C.: El origen verdadero del paro inicial de los campesinos fue la erradicación de la coca y el gobierno ahí si se equivocó. El modelo de consolidación fracasó absolutamente, el gobierno no se percató, llegó a erradicar y generó toda esta ola de indignación que estamos viendo. Lo que además terminan aprovechando grupos violentos con base social en la región para generar movimiento mucho más grande. Lamentablemente dejaron que se convirtiera en un costal de anzuelos muy difícil de resolver.

Semana.com: ¿No es un patrón que el gobierno deje que los problemas se crezcan? ¿Hay problemas en el equipo de diálogo social?
 
J. F. C.: Sin duda hay algo de eso. Hace falta un equipo de gobierno con más atención, que este alerta y que tenga responsabilidades claras al interior del gobierno. Pero al mismo tiempo yo diría que esto que parece una oleada de protestas incontrolables, ha sucedido en todos los gobiernos. Inclusive, en el de Uribe. También puede corresponder a la coyuntura actual. Empezamos a hablar de posconflicto sin firmar la paz. La gente en las regiones se va sintiendo más libre para protestar mientras las FARC también están empezando a medir su fuerza y su base social.

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