Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1988/01/11 00:00

SUENA LA CAMPANA

Sugar Caisedo Vs. Kid Ossa a 15 rounds

SUENA LA CAMPANA

Parecía que la situación de Galán y Samper no tenía salida. En uno de esos absurdos que suceden en la política, la alianza electoral más fuerte que se ha visto en Bogotá en muchos años, no encontraba candidato. Como afirmaba Durán Dussan, citando la obra de Pirandelo, "Seis personajes en busca de autor", la pelea era entre "dos grupos políticos en busca de candidato".

La insólita romería de nombres que se había vivido antes de la selección de Aldana, se estaba viviendo nuevamente después de su naufragio: Palacio Rudas, Jaime Castro, Rafael Rivas, Jaime Pinzón, Rodrigo Escobar, Enrique Parejo y Carlos Ossa. Y mientras Galán y Samper se debilitaban ante la opinión pública, llegando a verse ridículos en la búsqueda de alguien "respetable" que les aceptara, Juan Martín Caicedo se consolidaba gradualmente, hasta el punto de haber obtenido la bendición suprema de Carlos Lleras.

FORMULA ARTIFICIAL
El martes 8 había sido fijado como la fecha del segundo Colegio Electoral, y Samper y Galán tenian que llegar a él con un nombre. Por eso cuando el lunes anterior se reunieron a comer en el Jockey Club del norte de Bogotá, en compañía de sus huestes y de Diego Uribe Vargas y Alfonso López Caballero, la situación era desesperada. A lo largo de ese día habían intentado contactar a Jaime Castro, que se encontraba en Duitama, para concretar el ofrecimiento de su candidatura. Aunque Castro en conversaciones previas con Samper ya había anticipado su negativa, se presumió que se trataba de una táctica, y por ello se tomó la decisión de llevar su nombre al día siguiente al Colegio Electoral, sin necesidad de volverlo a consultar.

Pero en la mañana del martes, a escasas 3 horas de que se reunieran los delegados del Colegio, Jaime Castro se comunicó telefónicamente con Galán y le dió su categórico "no".

Samper y Galán hicieron su ingreso al recinto del Concejo de Bogotá, con una fórmula de última hora, ideada para ganar tiempo: la resurrección de la candidatura del actual embajador en la ONU, Enrique Peñalosa, que además tenía la ventaja de poder presentarse como un gesto de unidad, ya que tanto Lleras como Durán Dussán habían hecho de él los más altos elogios. Pero en el momento de la verdad, en pleno Colegio Electoral, el anuncio cayó como un baldado de agua fría. Poco aplauso surgió de las tropas galano-samperistas, que no entendían cómo, después de que habían transcurrido 4 largas semanas desde la renuncia de Aldana, se terminaba con el primer nombre que había sido descartado en la romería. Esa misma noche, en ambiente de visita de pésame, se celebró otra mini-cumbre en el Hotel Charleston. Todos sabían que la fórmula de Peñalosa era artificial, y que la opinión pública no aguantaba más desfile de nombres. Nuevamente se sometieron a votación las tres alternativas existentes: candidato de tercería, candidato de alianza o candidato de uno de los dos grupos.

El sentimiento general era el de que iba a ser imposible encontrar un candidato de tercería, puesto que con el apoyo de Lleras era ya casi imposible que se retirara Caicedo. Además, había que tratar de evitar la ruptura de la alianza, pues divididos serían más débiles. Era necesario, a toda costa, encontrar un candidato de la alianza, para enfrentarlo a Juan Martín Caicedo.

LA COSA ES CON OSSA
Esa misma noche Samper y Galán pasaron por la casa del Alcalde, quien estuvo de acuerdo en que había pasado la hora de la tercería. Y en una iniciativa algo sorprendente, propuso el nombre de Jorge Valencia Jaramillo, militante del Nuevo Liberalismo.

El nombre de Valencia era un problema para Samper. Sus "infidelias" con el Partido Liberal podían llegar hasta a unirse con Galán para apoyar a un oficialista, pero jamás a un galanista.

Con la sensación de derrota inminente se reunieron el miércoles los samperistas en el Instituto de Estudios Liberales. Aunque Valencia era del Nuevo Liberalismo, tenía la ventaja de que aceptaba, lo que a esas alturas constituía un inmenso servicio.
Lo único distinto que se les ocurrió fue rogarle una vez más a Jaime Castro. Con ese propósito se reunieron el jueves a la hora del desayuno Ernesto Samper, el ex secretario de gobierno Carlos Ronderos y Jaime Castro. El ex ministro de Gobierno nuevamente dijo que no, alegando que sería de unión pero no de grupo.
Tratando de encontrar cualquier candidato diferente de Jorge Valencia, se reunieron esa noche en el Hotel Charleston: Galán, Samper, sus principales lugartenientes, López Caballero, Diego Uribe y Rafael Mojica, en representación del grupo del Alcalde.
En forma casi caricaturesca se preguntaban los unos a los otros si a alguien se le ocurría un nombre, casi que cualquier nombre. Después de barajar por última vez los mismos nombres de siempre, llegaron al de Carlos Ossa Escobar, un economista vallecaucano de 40 años, actualmente consejero presidencial para la paz.

Ossa era uno de los nombres que venían sonando desde la primera lista, pero, según se descubrió en esa reunión, a nadie nunca se le había ocurrido hacerle la propuesta formalmente. En cierta forma, se asumía que Barco no lo "soltaría". Contra este argumento, Ernesto Samper manifestó que si la posición de Barco era no intervenir, esto no sólo incluía no señalar, sino no bloquear. Se le encomendó entonces a López Caballero, en cuya lista al Senado había figurado Ossa, que lo llamara y le hiciera el ofrecimiento oficialmente. Pero como ninguno de los presentes tenía el teléfono de la casa del Consejero Presidencial, el propio Ernesto Samper se encargó de comunicarse con él a primeras horas de la mañana siguiente.

DICIENDO Y HACIENDO
Así lo hizo Samper, quien tuvo la grata sorpesa de encontrarse con que Carlos Ossa le dijo, de entrada, que "le sonaba mucho ", y que lo llamaría a las 2 de la tarde a darle la definitiva, después de hablar con el presidente Barco.

Ossa se reunió con el Presidente a las 2 y media de la tarde. Barco, después de oírle el planteamiento, le contestó: "Si usted piensa que esa es la mejor opción para su carrera, no puedo impedirselo". Pero le advirtió que la prioridad para él seguía siendo la unión. Tal vez siguiendo ese consejo, una hora después se reunió con Durán. La reunión tuvo lugar en palacio, en la oficina de Ossa. Después de hablar un rato de reforma agraria, Ossa sorprendió a Durán solicitándole un último esfuerzo de unión, sentándose a conversar con Samper y Galán sobre un candidato único.

Durante las 2 horas siguientes, Durán le hizo a Ossa un interminable relato del proceso que había desembocado en Juan Martín Caicedo, concluyendo que él era un hombre de palabra, que no jugaba con las personas, y que su posición era inamovible.

Ossa lo volvió a sorprender señalándole que le habían ofrecido la candidatura de Sagasa, y que pensaba aceptarla. Casi que paternalmente Durán le dijo: "¿Sabe que usted es un buen candidato? Es mejor que otros que estaban sonando por ahí. Usted no es un adversario, sino un contendor. Mis adversarios son Galán y Samper. Creo que ambos, tanto usted como Juan Martín, caben en el partido Liberal".

LO QUE SE VIENE
Que Caicedo y Carlos Ossa caben juntos en el Partido Liberal, eso está por verse. Así como también queda por verse cuál tendrá más votos. Teóricamente, y de acuerdo con los resultados de las últimas elecciones, la maquinaría que respalda a Ossa, tiene 360.051 votos, (Galán 184.739; Samper 105.684; Julio César Sánchez 39.665; Diego Uribe V. 15.540; Alfonso López C. 14.423). Esta votación es casi el doble de la de Caicedo, que apenas llega a 192.252 votos (Hernando Durán D. 83 mil; Alberto Santofimio B. 26 mil; Rafael Forero Fetecua 36.252; Alfredo Guerrero E. 36 mil; Carlos Ayala 11 mil). Pero la elección no depende solamente de la maquinaria, y Caicedo tiene dos grandes elementos a su favor: el impulso que ha cogido su candidatura en el último mes, y el apoyo de Carlos Lleras. En 4 semanas de campaña sin contendor liberal, Caicedo pasó de disidente a legítimo, de novato a "canchero" y de candidato regular a candidato bueno. Y como si esto fuera poco, como dijo Eduardo Aldana cuando le ofrecieron la candidatura, "se le apareció la Virgen", pues en materia electoral capitalina, "la Virgen" es Carlos Lleras.
Nadie puede decir si el prestigio de Carlos Lleras producirá el milagro, pero en un electorado independiente como el bogotano, su recomendación tiene peso.

A primera vista, Ossa Escobar es menos buen candidato que su contendor. Su imagen pública es más fría y lacónica que la de Caicedo, que si bien en privado tiene una simpatía que a veces parece un poco postiza, en plaza pública es muy efectiva.

Pero Ossa es un hombre serio. Y su discreta gestión en una de las posiciones más delicadas del país, la de intermediario entre la guerrilla y el gobierno, le ha dado respetabilidad nacional y lo ha perfilado políticamente.

"Yo quiero pasar de ser nombradó a ser elegido", afirmó Ossa a SEMANA con entusiasmo, haciendo referencia al tránsito de la burocracia a su debut en la política electoral.

Al sonar la campana, lo único que parece seguro es que la pelea durará los 15 rounds. Lo que no es tan seguro es que quien termine levantando el brazo sea liberal. En este momento, las fuerzas de Caicedo, Ossa, Andrés Pastrana y María Eugenia son relativamente parejas. Cualquiera puede ganar. --

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