Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/03/04 00:00

Suenan tambores

¿Es posible que este grave incidente diplomático se convierta en una crisis militar?

El lunes llegaron a Angostura, en la frontera con Colombia, las tropas de refuerzo del Ejército ecuatoriano.En Venezuela, 10 batallones se apostaron también en la frontera

El domingo, cuando el presidente venezolano, Hugo Chávez, ordenó que 10 batallones se movilizaran a la frontera con Colombia, más de una persona tuvo pesadillas con aviones cazabombarderos sobrevolando las principales ciudades del país. Los colombianos de esta generación, que no han vivido un solo día en paz, nunca han imaginado la posibilidad de una guerra en las fronteras de Venezuela y Ecuador.
 
La muerte de ‘Raúl Reyes’ ha generado un incidente diplomático sin precedentes en la historia nacional. Y aunque muchos analistas consideran que difícilmente este llegará a desatar una guerra, no se descarta una crisis militar, ni un escenario de tensión prolongado. Expertos en seguridad, militares y observadores políticos contemplan tres desenlaces posibles de esta crisis, que van desde la solución diplomática hasta la provocación militar.
 
Primera hipótesis: la fanfarronada
La primera hipótesis es que no habrá ningún tipo de hostilidades militares. Quienes la defienden, como el ex director del DAS Andrés Peñate, dicen que no es probable ni con Ecuador, ni con Venezuela. A pesar de que Ecuador es el país que siente lesionada su soberanía, hasta ahora el mensaje del presidente Rafael Correa, aunque duro, ha sido que le dará un manejo diplomático al incidente, acudiendo a la OEA.

Ecuador es un país con regulares recursos bélicos y su doctrina militar está en función de la defensa de su territorio al sur, donde ha tenido una disputa histórica con Perú. Respecto a Venezuela, quienes defienden esta hipótesis creen que aunque Chávez quiere crear la sensación de que su país está amenazado para que lo rodeen como líder, no cuenta con tres condiciones básicas para iniciar una aventura de guerra. Estas son, según el almirante en retiro Iván Carratú, de la Armada venezolana, “una estructura militar cohesionada, el respaldo masivo de la sociedad, y un aparato industrial que soporte el esfuerzo bélico”.

En las tres, Chávez tiene dificultades. Desde hace tiempo hay fracturas en las Fuerzas Armadas. Eso se demostró en diciembre pasado, cuando el general en retiro y ex ministro de Defensa Raúl Baudel, quizás el más respetado en el Ejército, salió a hacer campaña en contra del referendo que buscaba la reelección perpetua de Chávez. A eso se le suma la burocratización de la alta oficialidad que ha cambiado su trabajo estratégico de defensa por los negocios o las mieles del poder político. Muchos califican a las Fuerzas Armadas como dispersas, sin disciplina y bajas en entrenamiento.

Respecto al apoyo popular, Chávez está en su nivel más bajo. Las encuestas no le dan una aprobación mayor del 30 por ciento y su gobierno se fractura cada vez más con escándalos de corrupción. A eso se suma que un conflicto militar agudizaría el ya crítico desabastecimiento que están sufriendo los venezolanos y que es consecuencia, justamente, de que el país no tiene una industria que pueda autoabastecer sus necesidades. Por el contrario, Venezuela depende mucho de Colombia en este campo.
En ese sentido, en el futuro inmediato lo que se prolongaría sería la guerra fría de espionaje y propaganda negra que ya está en curso hace varios meses.
 
Segunda hipótesis: ensayo general

Pero no todos piensan lo mismo. Una segunda hipótesis ha hecho carrera y es la más preocupante. Según ésta, Chávez ha aprovechado el incidente de Colombia y Ecuador para poner a prueba su estrategia militar y su propia capacidad bélica. Es decir, este sería un ensayo general de una confrontación futura. Quienes defienden esta hipótesis dicen que Venezuela no tiene hoy las condiciones para enfrentar una guerra, pues el armamento que le dará ventaja estratégica en la región ya está contratado, pero aún no le ha llegado (ver infografía en la página siguiente). Se trata, por ejemplo, de 24 cazabombarderos Sukhoi con opción de comprar 72 y cuya capacidad está dos generaciones por encima de los Kfir de Colombia; cinco submarinos Kilo mejorados y cuatro clase Amour, que pueden disparar misiles sumergidos, y 600 vehículos blindados.
Chávez ha montado su revolución sobre el paradigma de que será atacado por el imperialismo yanqui y que Colombia será el trampolín para una invasión. En esa lógica, justifica su carrera armamentista como un esfuerzo defensivo. En realidad, se trata de lo contrario. Chávez cree realmente que es la reencarnación de Simón Bolívar y que está llamado a “liberar” de Estados Unidos, el continente ya no montado en un caballo blanco, sino en un avión. Más que una estrategia defensiva, lo que busca es darle peso militar a su proyecto político e ideológico continental.

Los pronósticos que hacen los militares colombianos son que un ataque terrestre sería por La Guajira y por Arauca. Aunque Chávez cuenta con tanques de guerra, y hasta ahora sus batallones están concentrados sobre todo en los estados que limitan con Colombia, de Maracaibo a Apure, lo que usaría con más contundencia serían sus aviones cazabombarderos. Estos son mucho más modernos y potentes que los colombianos, y su autonomía de vuelo les da capacidad de entrar, bombardear y volver a salir, antes incluso de que Colombia pueda reaccionar. El blanco principal sería la infraestructura: puentes, puertos, y las refinerías. ¿Será capaz Chávez de lanzarse en esa aventura? Es muy remoto. Pero de giros inesperados han estado llenos los titulares de los periódicos en las últimas semanas.?Tercera hipótesis: ?conflicto regional?Hace casi un año se conoció que las Fuerzas Armadas venezolanas se entrenaban –como lo hacen todos los ejércitos– con un plan de guerra simulado que se llama Plan Guaicaipuro (ver infografía). Según este plan, Colombia sería una parte de una gran conflagración en la que las tropas venezolanas ingresarían por La Guajira, y con ayuda de Ecuador en el sur, y Nicaragua en el Caribe, se haría un cerco sobre Bogotá. Las Farc se conformarían en un gobierno provisional y así se abriría camino a la revolución continental.

Este Plan es justamente lo que es: un juego. Por un lado, aunque Chávez ha comprado con petróleo la lealtad de muchos presidentes del continente, decir que será acompañado en una campaña militar tan absurda, es improbable. De otro lado, esta hipótesis parte de la base de que Estados Unidos hará una intervención militar en la región, lo cual es aun menos probable. Si la invasión a Irak resultó ser un fracaso, a pesar de que muchos países lo justificaron y apoyaron, una acción similar en América Latina es impensable por simples razones geopolíticas. Las de aquí son democracias occidentales, que han tenido guerras civiles y conflictos internos, pero en general, pacíficas en sus fronteras. Por eso esta tesis, aunque ronda en cabeza de algunos, es prácticamente descartable.
 
Mejor de lejos
En cualquiera de las hipótesis anteriores, a Colombia le va mal. Con una guerra en el frente interno, que al parecer está ganando, no le conviene sacar las tropas de las selvas para las fronteras. Eso dispersaría su esfuerzo y les daría oxígeno a las Farc. ?Por eso la decisión del gobierno es no mover tropas hacia la frontera, y hacerle el vacío a las provocaciones de Chávez. Y hace bien. Los ánimos están crispados y en semejante estado de ánimo se puede pasar muy fácil del incidente diplomático a la crisis militar. Cuando suenan tambores de guerra, y los ejércitos están cerca, cualquier bala disparada se puede convertir en una hecatombe. Y una hecatombe es lo que menos le hace falta a este país

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