Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/10/2007 12:00:00 AM

Sumas y restas

El más reciente informe sobre las finanzas de las Farc revela que ya no están tan boyantes como antes.

Hace cuatro años el mantenimiento de un guerrillero raso, el cual incluía alimentación, medicinas, uniformes y material de intendencia, les costaba a las Farc cerca de 13 millones de pesos anuales. A finales de 2006 esa cifra había sufrido un dramático reajuste y el costo de un guerrillero por año escasamente superaba el millón de pesos.

En 2003 el grupo subversivo gastaba aproximadamente 2.000 pesos diarios destinados a alimentar a cada uno de sus combatientes. A finales del año pasado esa cifra, que por sí misma era bastante baja y dejaba en evidencia la precariedad alimenticia que soportan los guerrilleros, quedó en 1.800 pesos por día. Esa situación podía explicar, en parte, el porqué durante el último año se ha registrado un promedio de cinco deserciones diarias de las filas guerrilleras.

Estas son tan sólo algunas de las cifras que contiene el más reciente informe elaborado por el Ministerio de Defensa Nacional y los técnicos del Ministerio de Hacienda. El documento de carácter reservado, al cual tuvo acceso SEMANA, es la más completa aproximación a la realidad financiera de los grupos al margen de la ley en Colombia entre los años 2003 y 2006. Es el resultado del análisis del cruce de información que se recolecta de todas las agencias de inteligencia, Fuerzas Militares y Policía del país.

Según el informe del grupo de expertos, hace tres años las Farc compraban cada cartucho de munición para sus fusiles a 3.500 pesos la unidad. Hoy deben destinar 5.000 pesos para comprar cada bala. Durante los ataques terroristas en los últimos dos años, las Farc han reducido significativamente la utilización de mezcla de explosivos importados como el R-1 o C-4, lo cual hace más potente la detonación, y han acudido a perpetrar sus ataques usando uno casero conocido como anfo, cuyo costo de fabricación tan sólo es de 2.100 pesos el kilo. Estos dos factores ayudan a explicar la actual dinámica de la guerra contra la guerrilla.

En los dos últimos años el número de combates directos ha disminuido, ya que, según el informe, los subversivos han buscado evitarlos, pues implican un mayor gasto de munición y, en consecuencia, costos más altos. De allí que, en cambio se registre, en ese mismo período, un aumento en los ataques con explosivos con anfo. Realizar acciones de ese tipo es muy económico para la guerrilla. La estructura que más acude a este tipo de táctica en el Bloque Oriental de las Farc, comandada por Jorge Briceño, alias 'Mono Jojoy'. Tan sólo durante el año 2005 destinaron 4.200 millones de pesos para efectuar atentados terroristas.

Eludir la confrontación directa tendría dos ventajas financieras: por un lado, se reducen los costos de atención médica y medicamentos asociados a los subversivos heridos en combates. Y al mismo se reduce el riesgo de perder su armamento, situación que ha venido en aumento en los últimos tres años.

Para los analistas y los técnicos del gobierno, es evidente el deterioro de los ingresos que ha sufrido la guerrilla en los últimos tres años. Las tres principales fuentes de financiación de las Farc, narcotráfico, secuestro y hurto, habrían disminuido sustancialmente. En 2003 la guerrilla recibió por concepto de pagos de secuestros 157.000 millones de pesos. Para finales de 2006 esa cifra había caído a un poco más de 12.000 millones de pesos. Según fuentes autorizadas en el tema, hace cuatro años el promedio de pagos por rescates estaba en 150 millones de pesos. Hoy es de 50 millones de pesos.

Por el lado del hurto, también hay un cambio en las estimaciones. Hace cuatro años por ese delito la guerrilla obtuvo 89.000 millones de pesos. A finales de 2006 la cifra había descendido a cerca de 18.000 millones. Pero tal vez el dato más sorprendente, y que seguramente generará mayor polémica, tiene que ver con la principal fuente de recursos de la guerrilla: el narcotráfico.

En 2003 se estima que las Farc ganaron por concepto de tráfico de drogas alrededor de 1,9 billones de pesos. Esto es un poco más del doble de las utilidades que produjo Ecopetrol en el último año, que fueron de 3,2 billones de pesos. Hoy se estima que las Farc ganan 1,3 billones anuales.

Parte de la explicación de esa disminución tendría que ver con la ofensiva militar y la presión permanente por parte del Ejército en las principales zonas de producción y comercialización de droga en las que tienen presencia las Farc. Esto obligó a la guerrilla a buscar nuevos mercados y estrategias para comercializar la droga. Gran parte de la droga que antes era enviada por la guerrilla los mercados estadounidense y europeo ahora va a compradores en países suramericanos, principalmente Brasil. Otro de los cambios sustanciales que han afectado el flujo de caja de la guerrilla tiene que ver con que están buscando aumentar su margen de seguridad a costa de ganar menos.

Antes enviaban la coca hacia mercados rentables como México, pero la ofensiva antinarcóticos del gobierno colombiano y sus aliados extranjeros, en la cual había grandes decomisos, hizo que las Farc optaran por venderla en territorio colombiano y dejarle el riesgo de perder el cargamento al comprador. Por un kilo de coca puesto en territorio mexicano las Farc recibían 45 millones de pesos. Ahora ese mismo kilo la guerrilla lo vende en Colombia a narcos mexicanos en 25 millones de pesos.

La reducción en ingresos puede ser menos mediática que la captura de un miembro del Secretariado, pero posiblemente más importante en el largo plazo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.