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| 5/3/2011 12:00:00 AM

Suspensión de Samuel Moreno: la debacle del Polo Democrático

La suspensión del alcalde Samuel Moreno obligó al Polo a quitarle el apoyo, amenaza nuevamente su unidad y dificulta la permanencia de la organización en el poder. ¿Podrá recuperarse?

En menos de 24 horas, este martes, se exacerbó una crisis política que no solo amenaza la estabilidad institucionalidad del Distrito, sino la propia sobrevivencia del Polo Democrático Alternativo:
 
A las 9 de la mañana el procurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez, ordenó la suspensión por tres meses del alcalde Samuel Moreno; minutos después, el expresidente del partido, Carlos Gaviria Díaz, le pidió la renuncia; en la tarde, Moreno respondió que no renunciaría, aunque acataría la suspensión; al atardecer, el presidente Juan Manuel Santos se vio obligado a nombrar alcaldesa provisional a la ministra de educación, María Fernanda Campo, y al caer la noche el Comité de Ética del Polo suspendió a Moreno temporalmente.
 
La encrucijada
 
El Polo vive su peor crisis por cuenta de dos decisiones judiciales: la detención del senador Iván Moreno, la semana pasada, y la inesperada suspensión de Samuel Moreno.
 
El primero fue detenido en el proceso penal por su presunta responsabilidad en tres delitos: cohecho, concusión y celebración indebida de contratos. Mientras que el segundo enfrentará un juicio disciplinario por su posible responsabilidad en la omisión de sus funciones en varios procesos de contratación de obras de infraestructura.
 
Hasta la semana pasada, la mayoría de las directivas del Polo Democrático se enfrentaba a una encrucijada: apoyar a los Moreno, como lo venían haciendo, o retirarles su respaldo.
 
A pesar de que algunas voces trataron de tomar distancia, en ese momento la dirección nacional, en cabeza de su presidenta Clara López Obregón, decidió mantener el respaldo al senador.
 
Para el politólogo Fernando Giraldo, quitarle el respaldo en ese momento era muy costoso políticamente para el partido, “pues significaba enemistarse con la Alcaldía”. En vísperas de elecciones, mantener buenas relaciones con quien ostenta el poder es de suma importancia para asegurar una campaña.
 
Sin embargo, lo ocurrido este martes cambió el panorama y obligó al partido a recapitular. Al final, pudo más la necesidad de mejorar su imagen política que la lealtad con una administración vilipendiada por las denuncias de corrupción.
 
Claro que en la decisión también hay cálculo político, pues la interinidad en la Alcaldía no le conviene en el desarrollo de la campaña. Por eso el Polo se vio empujado a retirar su respaldo a Samuel Moreno y a pedirle su renuncia. Ahora se prepara a presentar una terna que asegure el control de los hilos del poder en la Alcaldía, antes de que una administración provisional tome decisiones que le puedan ser adversas.
 
Para algunos analistas se trata de la crisis institucional más grave que ha enfrentado la ciudad en las últimas décadas. Pero también es el peor momento para el Polo, partido que había logrado convocar a los sectores de izquierda en una sola fuerza y que durante dos períodos seguidos había conquistado el segundo cargo más importante del Ejecutivo.
 
Las consecuencias
 
La separación de Samuel Moreno del cargo tiene varias consecuencias para la campaña política que se avecina. El impacto político directo es mayor o menor dependiendo de las decisiones que tomen sus directivas.
 
Para el concejal de esa organización Carlos Vicente de Roux, cualquier camino que coja “ya es demasiado tarde”. En su criterio, el respaldo irrestricto que les ha dado el sector mayoritario de la dirección del Polo a los Moreno “ha sido un lastre”.
 
Desde el punto de vista de la estrategia política, el Polo “dejó todas las cartas en manos de la Corte y la Procuraduría”, dijo De Roux. El concejal se refería al hecho de que el partido no se anticipó a las decisiones judiciales, que son las que está determinando, en parte, el curso de la imagen del partido.
 
El propio Gaviria Díaz reconoció que la sola percepción de crisis produce efectos políticos. Y si a eso se le suman las decisiones judiciales recientemente tomadas por las autoridades, en el imaginario de los votantes se termina reafirmando la imagen negativa de Samuel Moreno, y por asociación, la del Polo Democrático.
 
Además, el burgomaestre no acompañará a su partido en el proceso de selección de candidatos a la Alcaldía y al Concejo de Bogotá. Este hecho podría afectar el desarrollo de la campaña política que se cierne.
 
“En campaña es muy importante la burocracia, pues garantiza el funcionamiento de la maquinaria política”, explicó Giraldo. No obstante, el analista considera que mantenerse en el poder, para el partido, es casi imposible.

Otra posible consecuencia que se podría dar de la decisión del Procurador es el enfrentamiento de algunos sectores del Polo con la “Casa Moreno”, como se conoce al sector anapista. “Las declaraciones de Carlos Gaviria Díaz y de Iván Cepeda demuestran que los sectores que habían respaldado al alcalde le quitaron su apoyo. Eso podría terminar en una agudización de las fracturas internas”, dijo Humberto Molina, analista de RazonPublica.com , excongresista y experto en planeación.
 
Los errores
 
Ad portas de una campaña electoral, el Polo enfrenta lo que en criterio de los analistas ha sido una cadena de errores estratégicos, pero que sus directivas calificaron, al principio, como una campaña de desprestigio. Hoy, la organización tiene que enfrentar algunas consecuencias que podrían dar al traste con su capital político.
 
1- Las divisiones
 
Molina indicó que el Polo “no es un partido en su sentido estricto, sino una coalición en la que coexisten varios partidos y movimientos”.
 
Esa circunstancia no ha sido superada. Personajes como el excandidato presidencial Gustavo Petro y el exalcalde Luis Eduardo Garzón se fueron de la organización por diferencias de criterios con quienes pasaron a integrar la mayoría en la dirección del Polo. Esto es, el sector anapista, el MOIR, el partido Comunista, entre otros.
 
Las directivas del Polo al comienzo decidieron acompañar a los Moreno para mantenerse en el poder y este quedó expuesto a que las decisiones judiciales exacerbaran sus divisiones internas.
 
Giraldo explicó que el Polo cometió el error de no comprometer a esas facciones que pasaron a integrarlo al comienzo a que se disolvieran, y poco a poco pasaron a controlar el partido. “No pusieron las reglas de juego sobre la mesa y unos sectores se tomaron el partido”, dijo.

2- La falta de coordinación
 
Para Giraldo, “el Polo terminó teniendo más partido que una dirigencia capaz de llevarlo al poder”.
 
Por su parte, para Molina, la crisis de la organización es tal, “que en siete años de permanencia en el poder no ha logrado postular una figura significativa como candidato para la ciudad, en vísperas de unas elecciones”.
 
3- La enfermedad capitalina
 
El Polo creció en Bogotá, sin embargo, fue incapaz de conquistar otros escenarios. Ese fenómeno lo llamó Giraldo “la enfermedad capitalina”. “En el momento que se pierde Bogotá es muy probable que se caiga su estantería”, dijo.
 
Para Molina, el problema es que el Polo “no tiene un programa unitario de respuesta a problemas contemporáneos. Los esquemas tradicionales de los partidos (como el clientelismo) no se han superado. Creo que eso es en gran parte la desilusión de la ciudadanía bogotana”, dijo.
 
4- Un error dos veces
 
Un error estratégico del Polo fue permitir durante dos períodos de gobierno en el Distrito que el alcalde gobernara sin comprometer a los partidos de la coalición a asumir los costos y los beneficios de la gestión.
 
“Lucho gobernó como quiso y Samuel Moreno metió gente de otros partidos como el Liberal y La U. Hoy al Polo le toca hacer el gasto de una mala administración solo. Los que llegaron de afuera se quedaron con las cuotas, pero no asumieron los costos”, indicó Giraldo.

Esa posición parece respaldada por el representante Iván Cepeda, quien dijo este martes que "entre las razones por las cuales se hace necesario este examen de responsabilidad, está el hecho de que el alcalde Moreno ha gobernado la ciudad sin consultar las actuaciones con el Polo".

Para los analistas, este no es el fin del Polo. Sin embargo, su recuperación pasa por un trabajo de reingeniería que puede durar mucho tiempo.
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