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| 8/29/2013 12:00:00 AM

Tadó, un pueblo minero que le está ganando a la violencia

La lucha actual está encaminada a evitar que los menores sean reclutados por grupos armados ilegales.

Durante muchos años el departamento del Chocó ha sido considerado en el país quizás de manera errónea como la ‘cenicienta’. Esa zona de Colombia cuya característica más destacada es que su población es en su mayoría es de raza negra, se ha visto como una región llena de pobreza y marginada por la indiferencia del Estado.

Aunque si bien es cierto que sus habitantes tienen dificultades y hace falta inversión en diferentes aspectos como es el vial, sus poblaciones han querido demostrar que existe la pujanza y el temple para llevar el desarrollo, contrario a los que piensa muchos de los que no conocen de cerca su realidad y a los malos dirigentes que han querido conseguir beneficios propios y no el de las comunidades.

 A dos horas de Quibdó, la capital del Chocó, se encuentra Tadó, una población de 18.000 mil habitantes que se ganan la vida principalmente gracias a la minería. Para sorpresa de muchos, teniendo en cuenta la violencia que ha vivido el país durante varias décadas, los habitantes se enorgullecen al manifestar que desde hace más de tres años en el casco urbano no hay ninguna muerte violenta.

El esperado concierto

Artistas invitados al concierto - (Foto:Claudia Camejo-SEMANA)

Tadó vivió una fecha especial, a la población del sur del Chocó, llegaron diferentes artistas colombianos invitados por la Décima Quinta Brigada de la Séptima División del Ejército. El concierto organizado por el Grupo Asesor de Campaña del Ministerio de Defensa de la unidad militar, buscó hacer un llamado a la desmovilización y rechazar totalmente el reclutamiento ilegal de menores en el país, por parte de los grupos armados.  

Las autoridades locales declararon día cívico, por lo que la mayoría de los mineros, estudiantes, amadas de casa y habitantes en general, dejaron de lado su rutina y se reunieron en la cancha del pueblo para ver de frente a quienes solo conocían a través de la televisión o sabían de su existencia por sus canciones.
 
Mientras a una tres cuadra Jhonny Rivera cantaba sus mejores temas musicales en la cancha principal del pueblo, la cual fue transformada en un escenario al mejor estilo de los grandes eventos de las ciudades del país, en su humilde casa a la orilla del río San Juan que divide a Tadó en dos, Gabriel Antonio Perea, un hombre de 60 años, en cuyas manos se refleja su oficio de minero, cuenta que su trabajo es una herencia de familia, pero que los nuevos métodos para explotar el platino y el oro, han hechos que se pierda la esencia de su labor.

Perea se entusiasmó al contar que sus antepasados todos fueron mineros y que él aprendió el arte apenas siendo un niño. Dijo que desde ese entonces como una fiel rutina sale todos los días a las 5:00 de la mañana cuando apenas el sol empieza a alumbrar, camina media hora hasta la mina y finalmente regresa cuando la noche cae. Algunas veces logra ganancias de hasta millón de pesos y otras regresa con las manos vacías. Según él, eso depende de cómo esté la suerte.

“Están acabando con la tradición de nosotros los mineros artesanales, poco a poco nos van dejando sin trabajo y cuando llegan las máquina acaban con todo, porque dañan hasta los cultivos. La gente se va a terminar muriendo de hambre”, manifestó Gabriel con tono de preocupación.

Gabriel Antonio Perea - (Foto:Claudia Camejo-SEMANA)

Al ver que su rostro es retratado por una cámara fotográfica se apasiona, luego de eso se animó a sacar su batea y a mostrar cómo es su labor diaria. Recogió un poco de arena en la cual se ven diminutas partículas de oro y platino. Como el mejor de los famosos explicó con tono fuerte para que su voz quedara bien registrada en la grabadora cómo funciona su trabajo y lo complejo que es, pero que desarrolla con la mayor destreza gracias a su experiencia.



Lenguaje minero

En Tadó no se habla de gramos de oro o de platino y de cuánto cuestan. En el leguaje de los mineros existe los términos tomín (tres granos de oro que cuestan en promedio $33.000) o un castellano (tiene 24 granos del preciado metal y puede llegar a tener un valor de $300.000).

Pero la población no solo es minería, también es reconocida por ser cuna de docentes, su escuela normal gradúa en promedio a cien profesores al año, los cuales no solo se dedican a ser maestros de su región, sino que muchos de ellos se van a otras zonas de Colombia para ejercer su profesión.

Sus habitantes son conscientes de que aunque son un territorio de paz, siempre está la presencia de grupos guerrilleros como las FARC y el ELN, que rondan por la zona buscando lucrarse con la minería, los madereros y el narcotráfico. Además de que buscan convencer a los jóvenes para que vaya a sus filas.

En una de las esquinas de Tadó pasando el puente del río San Juan, se encuentra la caseta ‘Viento libre’, de propiedad de Tomás Murillo. En ella venden todo tipo de frutas propias de la región como la papaya, piña o zapotes, pero su producto reina es la caña de azúcar, una bolsa cuesta $1.000.


Murillo muy orgulloso de su pequeño punto de venta dice que un buen día le puede dejar hasta $60.000 de ganancias. “Toda mi vida la he vivido en este pueblo, pero antes estaba en el campo. Es una tierra tranquila donde se mantienes en paz. La gente de aquí es trabajadora y honrada”, dijo.

Cuadras más adelante, ya en el centro de la población está todo el comercio. Los precios son similares a los de cualquier municipio del país, una libra de carne cuesta $6.000. Las peluquerías cobran en promedio $18.000 por un manicure y un pedicure completo. Mientras una carrera en mototaxi, el principal medio de transporte en la población, tiene la módica suma de $1.000 en el día y hasta $3.000 si es tarde de la noche.

Tomás Murillo - (Foto:Claudia Camejo-SEMANA)

Los foráneos

Una mujer vestida muy colorida, de tez blanca y con acento paisa deja ver a lo lejos que no es de esa región. Ella es la en cargada de preparar la comida a las trabajadoras sexuales de una casa de citas. Dice que llegó a Tadó porque allí tiene trabajo con la propietaria del negocio que es su prima y es un pueblo tranquiló para que su hija vaya a la escuela.

“Llevo unos meses aquí y este es un pueblo donde los más violento que se ve es las peleas de los borrachos. Nunca vemos que maten a alguien. Acá tengo trabajo y mejores posibilidades para mi hija”, aseguró.

Mientras algunos de los habitantes de Tadó siguen con sus labores diarias que les impiden ir al concierto que arrancó desde las 10:00 de la mañana, los jóvenes y niños de los colegios corean y contornean sus cuerpos, como si su cadera no tuviera ningún vínculo con el resto de su humanidad al ritmo de las canciones de Jhonny Rivera, su hijo Andy Rivera, Kevin Flórez, los K Morales, Los de la T, entre otras agrupaciones locales y reconocidas a nivel nacional.
 
Al caer la tarde en la cancha se reunieron unas 10.000 personas, no solo de Tadó sino de poblaciones cercanas y corregimientos. El calor no perdona, por lo que un baño con los chorros de agua del carro de bomberos es la mayor petición de los asistentes al evento que tienen que soportar una temperatura de más de 30 grados centígrados.

Cruz Murillo, otra habitante de Tadó, aprovechó el auge del anunciado concierto con meses de anticipación a través de los medios de comunicación regionales, para sacar su puesto de venta de papas en paquete, dulce, jugos y gaseosa, cuenta que en su pueblo también se vive de la agricultura, aunque sea en menor proporción que la minería ejercida por los llamados varequeros.

Orgullosa dijo ser la mamá de tres docentes y explica que ahora los jóvenes tienen mayores oportunidades de estudiar y de ejercer una profesión en Tadó, que no todos se ven obligados a ser mineros. “El que salir adelante busca la manera y más ahora que hay forma de que lo hagan”, aseguró.

Las autoridades

La versión de cruz es corroborada por Franklin Orlando Delgado, el actual presidente del Concejo Municipal. El edil que cumple su cuarto periodo explicó que las principales preocupaciones de él y sus diez compañeros es la de desarrollar un proyecto de vivienda de 200 casas de interés social y la construcción de una cancha sintética. Para las iniciativas Tadó tiene un presupuesto anual de $13.724.000.000.

Delgado es consciente que la minería que ha dejado de ser artesanal causa daños irreparables a la naturaleza, pero al mismo tiempo aceptó que la practica ha traído desarrollo de alguna manera para las poblaciones del Chocó.

El concejal resalta el hecho de que en Tadó se pueda andar tarde de la noche sin ningún temor, porque se sabe que nada va pasar, sencillamente el peligro no ronda sus calles y la confianza es el mayor tesoro que pueden tener.

Grandes y pequeños acudieron al concierto en Tadó.
Pasadas las 8:00 de la noche el concierto terminó y el río de personas desaparece de manera rápida, atrás quedaron los sensuales bailes al lado de los cantantes y la lucha por ser el mejor, a cambio de un regalo que termina convertido en el trofeo, para quien en la tarima demostró los dotes que solo quienes son de raza negra pueden tener. Los artistas se van y Tadó se prepara para desde ese momento volver a ser el mimo pueblo calmado, en que según sus habitantes, se ha convertido de unos años para acá. A la mañana siguiente todos deberán volver a las minas y los jóvenes y niños al colegio.

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